El año pasado proveyeron 2.000 juegos de sábanas
Reclusos cosen para un hospital
Desde los talleres textiles de los penales de Bouwer y Montecristo, confeccionan ropa de cama y uniformes para el Hospital San RoqueLos talleres de oficios que funcionan en los establecimientos del Servicio Penitenciario de la provincia en las localidades de Bouwer y Montecristo brindan a internos e internas formación y herramientas para su desarrollo personal y reinserción social, al tiempo que generan producciones que son útiles y demandadas por otros sectores de la sociedad civil o del Estado.
Los talleres del rubro textil de los citados penales abastecen al Hospital San Roque de juegos de sábanas completos, pantalones, chaquetillas y de equipos de cirugía que incluyen sábanas cerradas y abiertas, cobertores y el cubremesa para los equipos quirúrgicos, entre otros elementos.
El jefe de comercialización de la Dirección de Trabajo y Producción del Servicio Penitenciario, Darío León, informó que el año pasado se produjeron 2.000 juegos de sábanas para el Hospital y que este año prevén entregar otro tanto.
En ese sentido, expresó: “El hospital nos provee la tela, y solo cobramos para cubrir los hilos y el consumo indirecto como luz y uso de maquinaria”.
También señala con satisfacción que el taller ha producido pedidos del Hospital de Arturo U. Illia de Alta Gracia, para una Clínica Privada de Cruz del Eje, y que incluso el taller de costura industrial -uno de los más grandes- que funciona el Complejo Carcelario de Cruz del Eje, es proveedor del programa Paicor generando en el último período 5.000 repasadores, casi 3.000 kits para el personal con sus cofias, barbijos dobles, y delantales o chaquetillas, así como manoplas y agarraderas.
“Acompañar” para abrir caminos
El taller textil asentado en el Establecimiento Nº 3 para Mujeres de Bouwer dispone de la tecnología necesaria para el ensamblado de las telas y de espacios amplios con tablones donde realizar moldeado y corte, así como los últimos pasos de la producción: limpieza y control de calidad, planchado, y embalaje.
Además, cuentan con las profesoras de Corte y Costura, que no solo son las que se encargan de transmitir las técnicas, sino que incentivan a abrazar un oficio.
Cintia inició el taller hace ocho años, al poco tiempo de ingresar al Establecimiento.
La joven afirma que esta actividad la ayuda mucho a superar la situación que momentáneamente transita. Y agregó: “Estos talleres nos ayudan a sentirnos útil. Nos da satisfacción ver los productos terminados”.
