La muerte de los bebés, el silencio de la Provincia y la presión política
Barbás, elegida por Schiaretti para desactivar el conflicto
“Hasta las últimas consecuencias”, fue el compromiso que sumió la nueva ministra de Salud en relación con la investigación por el deceso de los niñosMientras las sucesivas muertes de bebés, ocurridas entre el 18 de marzo de este año y el 6 de junio en el Hospital Neonatal, aún no encontró una clara determinación de las causas, hasta ahora las versiones oscilan entre si fueron producto de una mala praxis o si se trató de múltiples asesinatos.
La situación, en las postrimerías de agosto, prosigue sin datos claros y, sobre todo, aún no se dieron a conocer las causas de las muertes de los recién nacidos.
Mientras los medios calificaron el caso como “el horror del Neonatal de Córdoba”, lo cierto es que los decesos de los bebés tomaron estado público el 7 de junio pasado, ocasión en la que el Gobierno provincial apartó de sus funciones a unos 20 agentes que trabajan en ese nosocomio.
El dato más firme sobre la mecánica de la muerte de los niños se funda únicamente en los informes realizados por los peritos sobre “algunos cadáveres disponibles”, quienes expresaron que los cuerpos de los fallecidos presentarían “pinchazos en la espalda”, que no son compatibles con la actividad médica que se practica a los recién nacidos y que llama poderosamente la atención porque todos los pequeños dejaron de existir en menos de 24 horas desde que se produjeron los partos.
Fue así que la primera pregunta resultó ser: ¿de qué murieron los niños?
Caso politizado
A poco de andar, emergieron otras preguntas y expresiones, en este caso todas enmarcadas en el contexto político de un año preelectoral.
Así se pudo escuchar a los legisladores opositores Roberto García Moritán a Gregorio Hernández Maqueda coincidir en sus reclamos: “Queremos una respuesta, queremos saber qué sucedió. Pero también queremos señalar que, si las autoridades no hubieran ocultado información, seguro se hubiesen evitado fallecimientos”.
El primero de los nombrados, a su vez, calificó a Raúl Garzón, fiscal de la causa, como “un cobarde”.
A estas expresiones de neto corte político se sucedieron afirmaciones como las del radical Mario Negri, quien aseguró que “en Córdoba, hay un régimen de ocultamiento por parte del Estado de hechos de los que es responsable”, al mismo tiempo que Luis Juez exigió la renuncia del ministro de Salud, Diego Cardozo.
Y finalmente, el gobernador Juan Schiaretti, que ya reconoce que el tema es una punta para que la oposición provincial se apalanque de cara a 2023, separo del cargo a Cardozo, quien fue remplazado por la bioquímica Gabriela Barbás.
¿Por qué Barbás?
El mandatario cordobés no desconoce que la profesional convocada “tuvo un desempeño principal en el abordaje de la pandemia y fue valiosa su tarea en la articulación del sistema sanitario”.
Barbás tiene un perfil más técnico que político y, sobre todo, demostró ser capaz de desactivar diversos conflictos, sobre todo al momento de brindar explicaciones en torno a la lista de los supuestos “vacunados VIP” que supo presentar el legislador radical Marcelo Cossar.
La sanitarista cuenta con un perfil técnico muy marcado y un gran manejo de los medios de comunicación, el cual fue perfeccionando con el correr de los meses. Sus características personales y su imagen, más técnica que política, fueron clave en conflictos del pasado.
Además, en una de sus primeras medidas como titular de la cartera sanitaria, designó a las nuevas autoridades del Hospital Neonatal: Marcelo Argüello asumió como director y Patricia Marino como subdirectora. Ambos llegan con un reconocido paso por el Hospital de Niños, institución que los tuvo a ambos, en distintos períodos, como subdirectores.
El sábado pasado, Barbás ingresó temprano a la sede del ministerio y se reunió con un cercano grupo de colaboradores, con el fin de delinear acciones para las primeras semanas, las cuales marcarán el rumbo de su gestión y su futuro como ministra de Salud.
Hasta hoy
Además de las cinco muertes, se deben conocer las causas de las gravísimas lesiones que sufrieron otros ocho niños, como así también el fallecimiento de otros 13 menores.
Sucede que, hasta ahora, solo existen dos autopsias y es posible que ya no se puedan realizar las que faltan. Además, hay una sola imputación que recayó sobre la enfermera Brenda Agüero, de 27 años, quien fue a trabajar los mismos días que se registraron las muertes.
La investigación muestra muchas carencias, por lo que resulta evidente el valioso tiempo que se perdió; aunque la Justicia también imputó por omisión de deberes de funcionario público a la exdirectora del Neonatal, Liliana Asís, a la exjefa del Servicio de Neaonatología, Marta Gómez Flores y a la encargada del Departamento de Neonatología, Adriana Morales.
