Entrevista - Los guías de montaña, Gerardo Ciria y Yemil Sarmiento, hablaron desde la cordillera del Himalaya
Un sueño de ocho mil metros
Uno es cordobés, el otro es santiagueño radicado en Córdoba, y hace años que amasan el sueño de hacer cumbreEscribe: Paloma Ferradans
ESPECIAL PARA EL DIARIO
Desafiar las altas montañas, alcanzar sus cumbres, atrapó a hombres y mujeres desde hace décadas. Los más experimentados apuntan a objetivos cada vez más difíciles y sueñan, en algún momento, en llegar al Himalaya, la cordillera asiática que se extiende por países como Nepal, China, Pakistán, India y Bután. Allí se encuentran los cerros más altos del planeta; entre estos, catorce montañas que superan los ocho mil metros, siendo la más alta, el Everest. Y hasta aquella cordillera blanca y silenciosa llegaron los guías de montaña, Gerardo Ciria y Yemil Sarmiento.
Ambos trabajan a la par hace 10 años en Alto Rumbo, una empresa de Viajes y Turismo, dedicada al Trekking. Allí comenzaron a ser compañeros de cordada en ascensos deportivos y desafíos personales. Juntos lograron escalar más de 50 cumbres.
Gerardo Ciria nació en la ciudad de Córdoba (pero decidió instalarse en la localidad de Villa General Belgrano). Comenzó a incursionar en el montañismo a los 23 años y lleva dos décadas de experiencia. Por su parte, Yemil Sarmiento es oriundo de la ciudad de Frías (Santiago del Estero). Actualmente radica en Córdoba, realiza esta actividad desde los 20 años y cuenta con más de diez años de experiencia.
En diálogo con El Diario, expresaron que este sueño comenzó en el 2018, cuando se encontraban junto a clientes realizando la Vuelta de los Annapurnas (un trekking que recorre las faldas del macizo de ese mismo nombre, en la cordillera del Himalaya). Allí, tuvieron frente a sus ojos el Manaslu, la octava montaña más alta del planeta, con 8.163 metros sobre el nivel del mar. Este pico está situado en el macizo Mansiri Himal, ubicado en la zona centro occidental de Nepal (Asia), en el Himalaya; su nombre significa “montaña de los espíritus”. En ese momento, ‘’fue amor a primera vista” (como cuenta Ciria). Fue allí que lo decidieron: ‘’El año próximo lo intentaremos”. Pero el proyecto se pospuso, en primera instancia, por la inestabilidad del dólar, en el 2019, y luego, en 2020, por la pandemia de COVID-19.
El viaje comenzó en Argentina el pasado 28 de agosto. Los montañistas relataron que una parte del recorrido fue junto a un par de amigos que acompañaron este proyecto, denominado Manaslu Circuit Trekking.
“Comenzamos a caminar desde Dharapani (una delegación de desarrollo de aldeas en el distrito de Manang, en el norte de Nepal), y desde allí nos dirigimos hasta Soti Khola”, cuenta el aventurero. “Estuvimos siete días para llegar al Campo Base (se llama así a los campamentos instalados por montañistas como punto de ataque a una cumbre en el desarrollo de una expedición), pasando por Larke Pass, a 5.106 metros. ‘’El programa de ascenso contaba con diferentes campamentos para poder aclimatar nuestros cuerpos”, relata el cordobés.
Ciria contó que “tomamos el servicio del Campamento Base junto a diez personas de diferentes países, para que nos llevaran el equipaje y tener una carpa abajo. Pero a partir de allí, tomamos la decisión de ser totalmente autónomos, no contratamos sherpas, ni utilizamos oxígeno”. Junto a ellos se sumaron 5 argentinos, algunos pertenecientes de Alto Rumbo, que hicieron el trekking y regresaron antes.
Los montañistas contaron que “este año, el Masnalu fue una montaña que no dio ventanas de buen tiempo para poder ascenderlo, solo el 10% de las personas que sacaron el permiso para ascender lo lograron. Debimos enfrentarnos a lluvias, nevadas permanentes y algunos grandes calores que generaron avalanchas y situaciones complicadas. De 30 días, 25 fueron con mal tiempo”.
La avalancha
El pasado 26 de septiembre, se produjo una avalancha que se llevó la vida de aproximadamente 20 personas (otras diez continúan desaparecidas). “Ese día nos encontrábamos subiendo desde Campo Base a Campo 1, mientras que el derrumbe se originó entre Campo 4 y 3. No nos enteramos de lo acontecido ese día, hasta que nos cruzamos con unos montañistas brasileros que nos comentaron lo ocurrido”, relataron.
Ciria y Sarmiento expresaron que, ‘’por suerte, la ventana que elegimos para subir desde Campo Tres, directamente a cumbre, estuvo buena, pero después de un par de horas de ascenso, las condiciones climáticas no nos acompañaron y, por seguridad, decidimos regresar al Campo 2”.
Por último, contaron que “estamos muy bien, orgullosos con las decisiones que tomamos; logramos cumplir nuestras expectativas y nos sentimos conformes”. Además, afirman “haber aprendido mucho profesionalmente”. “Nos hubiera gustado llegar a una cumbre argentina, pero la cima es la parte más alta de la montaña y la cumple cuando uno llega nuevamente a casa”, agregó Ciria. El viaje culminó el pasado lunes 10 de octubre, cuando regresaron a nuestro país.
