Cooperativa de Trabajo Prosperar Limitada
“No te des por vencido ni aun vencido...”
“En plena pandemia, trabajamos en la empresa Verduras Pro SA, que se encontraba en concurso preventivo. Teníamos 4 meses de sueldos atrasados y nos pagaban de a puchos, pero seguimos trabajando en la creencia de que el problema de las deudas se iba a solucionar. En marzo del 2021, el dueño nos comunicó que la empresa iba a quebrar y nos ofreció la posibilidad de hacer una cooperativa para mantener nuestra fuente de trabajo, que es una empresa fraccionadora de alimentos. A partir de allí comenzamos con los trámites de capacitación, constitución y a la vez continuamos con nuestro trabajo de todos los días en la planta de procesamiento”, explicaron a El Diario los integrantes de la Cooperativa de Trabajo Prosperar Limitada, de Córdoba capital.
Comentaron seguidamente que “parecía fácil, pero… A mediados de marzo informamos al Tribunal Concursal nuestra intención de continuar con la explotación como cooperativa. Verduras Pro SA nos dejaba la empresa funcionando, nos dejaba créditos y saldo en la cuenta corriente como para que tuviéramos un capital de trabajo suficiente para comenzar con la actividad, pero el 10 de mayo se bloqueó el CUIT, por lo que no pudimos seguir facturando, lo que no fue solucionado ni por la AFIP ni por el tribunal, por lo que no pudimos seguir vendiendo a los clientes más importantes como eran los supermercados, Disco, Carrefour, etcétera”.
Y eso no fue todo. “Durante este periodo, y a pesar del desconcierto, seguimos trabajando en la esperanza que las cosas se iban a solucionar, pero no fue así; tuvimos un contagio de COVID-19. Maldita enfermedad, que inclusive le costó la vida a uno de nuestros compañeros. Tras cartón nos clausuró la Sindicatura por orden del tribunal por el término de 10 días”, narraron.
Los cooperativistas, que cuentan con el apoyo del contador villamariense Gabriel Plizzo, explicaron, además, que “el Banco Central bloqueó la cuenta corriente que tenía nuestro capital de trabajo y aproximadamente $500 mil pasaron al tribunal de quiebra, sin esperanza al menos en el corto plazo de volver”.
Luego, salió de manera inmediata el decreto de remate de los bienes. “Tuvimos tres audiencias con el tribunal, la primera para el olvido, en la segunda manifestamos la decisión inquebrantable de este grupo de seguir adelante como equipo de trabajo y fuimos escuchados. Nos ayudaron dos ángeles: Cecilia Sotomayor, de la Subsecretaria de Cooperativas y Mutuales, y Leticia Gomez, de INAES, quienes se ocuparon de contenernos en el peor momento”.
“Cumplimos al dedillo cada requerimiento del tribunal, incluso antes de que vencieran los plazos de las notificaciones. Se nos impuso un alquiler de los bienes, peleamos el monto porque cada centavo cuenta cuando estás en situación de absoluta carencia. Tuvimos que pedir prestado dinero para pagar el alquiler de los bienes del mes de octubre, los seguros del rodado aun sin usarlo, para el seguro de robo e incendio, etcétera y pagar la tasa de justicia de nuestros propios pagos”, indicaron, al tiempo que ratificaron el compromiso por mantener viva la fuente de trabajo. Un verdadero ejemplo.
