Juicio por delitos de lesa humanidad

Primer testimonio presencial

El primer testigo presencial en sala fue Juan José Vera y otros tres testimonios fueron virtuales, en el 12° juicio por delitos de lesa humanidad en Córdoba. El proceso de las causas Diedrichs/Herrera tiene 18 imputados
jueves, 29 de octubre de 2020 · 09:09

Los jueces Carolina Prado, Jaime Díaz Gavier y Julián Falcucci tomaron testimonio ayer a cuatro nuevos testigos en el 12mo. juicio por delitos de lesa humanidad en Córdoba. Se trató de la octava audiencia del proceso Diedrichs/Herrera, que tiene a 43 víctimas y 18 imputados, entre expolicías, exmilitares y exagentes de Inteligencia durante la dictadura cívico-militar.

Marina Ojeda Giorda, María Elsa Maldonado, Cristina Alicia Robles (por videoconferencia) y Juan José Vera (en sala) comparecieron en la audiencia, que inició pasadas las 10 y fue transmitida por el canal de YouTube del tribunal.

La jornada de testimonios la abrió Vera, quien relató con detalles el secuestro de su hermano Wenceslao, secretario general del Sindicato de Obras Sanitarias de la Nación. A las 15, del 28 de marzo de 1976, el gremialista y buena parte de su familia se encontraban en la cancha De las Aguilas, en avenida Japón y camino a Jesús María, cuando en dos patrulleros identificados, policías uniformados irrumpieron en el predio para detenerlo y llevarlo a La Perla. Según la instrucción, participó del operativo el oficial del Comando Radioeléctrico Fernando Rocha, quien es uno de los 18  imputados y ya tiene condenas anteriores.

Los restos de Vera fueron recuperados muchos años después, identificados en una fosa común del cementerio de San Vicente por el Equipo Argentino de Antropología Forense.

Juan José, hermano de Wenceslao, contó que presenció aquel operativo efectuado por policías provinciales, situó al imputado en esa circunstancia y consideró que Rocha “aparentemente tenía la misión de encontrar a todos los Vera”. El testigo relató los pormenores de una familia especialmente castigada por la represión, contó que a su hermano “se la tenían jurada” y que según comentarios “le dispararon en la cabeza y su cuerpo fue arrojado detrás del monumento a Miryam Stefford”, camino a Alta Gracia.

Además, contó que él mismo permaneció secuestrado un fin de semana a fines de 1976, y que en esa oportunidad quienes lo mantuvieron en cautiverio “pegaban por diversión, otros eran sanguinarios y otros eran buenas personas”.

Vera relató que Rocha era conocido de la familia, contó que tras el secuestro de su hermano “sobrevivimos como pudimos”. “Hasta nos destruyeron la casa, no hubo piedad con nuestra familia”, lamentó.

 

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