En Córdoba - Emboscaban a choferes de las aplicaciones Uber y Didi y les robaban el auto, los celulares y la recaudación
Condenaron a una banda que asaltaba automovilistas
La Justicia provincial dio por acreditado que, detrás de una sucesión de violentos robos de automóviles, registrados en el noroeste de la ciudad de Córdoba, cuyos propietarios operaban con las plataformas Uber y Didi, funcionaba una asociación ilícita con un jefe y cinco ejecutores, entre los que había dos mujeres.
Entre todos tenían el propósito de atacar a los conductores y dos de los integrantes de la organización se encargaban de colocar los bienes robados en el mercado.
La causa, que investigó el fiscal Juan Pablo Klinger, derivó en diferentes juicios abreviados y condenas. Seis acusados terminaron responsabilizados penalmente por integrar aquella organización delictiva: Gustavo Facundo Pérez, Iván Roy Gutiérrez, Ignacio Fabián Britos, Úrsula Sofía Lescano, Brisa Azul Riuli y Manuel Enrique Meier.
La pena más alta recayó sobre Pérez, a quien la Justicia no consideró un integrante más, sino el organizador de la “asociación ilícita”, y fue condenado a seis años y 10 meses de prisión.
A Gutiérrez le impusieron cuatro años y cuatro meses de prisión; Lescano fue sentenciada a tres años y dos meses de cárcel, pero por una sanción anterior se le aplicó una pena unificada de cuatro años, mientras que Britos recibió tres años de prisión de ejecución condicional (en suspenso).
Riuli y Meier habían sido juzgados anteriormente: tres años de prisión efectiva por “asociación ilícita” y “encubrimiento”. En el caso de Meier, la pena fue unificada con una condena anterior y quedó en tres años y seis meses.
Dónde operaban
El núcleo de la investigación se concentró en barrio Colinas del Cerro, en el noroeste de la capital provincial.
Allí aparecía una y otra vez el mismo mecanismo: los ahora condenados utilizaban las aplicaciones Uber o Didi para pedir autos, y los conductores aceptaban un viaje que, en apariencia, no tenía ninguna particularidad. Pero cuando llegaban al punto indicado, comenzaba la emboscada.
En algunos casos, los asaltantes subían al vehículo y atacaban al conductor desde adentro. En otros, aparecían varios sujetos alrededor del coche. Hubo golpes, amenazas de muerte, cuchillos y armas de fuego cuya operatividad no se pudo determinar formalmente.
Los choferes terminaban en la calle.
La banda se quedaba con los vehículos, los celulares y las billeteras, además de tarjetas de crédito y débito, documentación y dinero.
Uno de los episodios más graves ocurrió el 20 de abril de 2024, cuando un conductor llegó con su Peugeot 408 y durante el asalto fue golpeado en el rostro y el cuerpo.
La violencia fue tal que el hombre se colocó en posición fetal para intentar impedir que también le quitaran el teléfono. Finalmente lo arrojaron del auto y escaparon con el Peugeot.
En tanto, el 9 de julio de 2024 se repitió la escena: un conductor de Didi llegó hasta Colinas del Cerro después de aceptar un viaje solicitado desde un perfil de la aplicación.
Allí lo rodearon cuatro hombres. “Esto es un robo”, le dijeron, y se llevaron su Fiat Mobi.
Cuatro días después, una conductora sufrió otra emboscada similar. La tomaron de la ropa, le apoyaron un arma en la espalda y la obligaron a bajar. Los delincuentes terminaron escapando con teléfonos y una billetera con dinero.
