Entrevista - Maximiliano Hairabedián, fiscal federal, relata el inusual hecho del preso que prefiere la cárcel a la calle
La libertad de no consumir
Un fiscal federal presenció la inusual decisión de un hombre en condiciones de salir en libertad, quien optó por quedarse en la cárcel de Villa María. Maximiliano Hairabedián lo cuenta en esta notaEn la cárcel volvió a sentirse libre. Así lo dejó entrever Augusto Manuel Paccico (39), quien hace un año está detenido y permanece sin consumir cocaína, una adicción que lo llevó a estar involucrado en una causa por narcotráfico -aunque en un rol marginal- que investigó la Justicia Federal.
La inusual situación se manifestó, precisamente, durante la audiencia en la que el fiscal Maximiliano Hairabedián pidió condenas para los participantes de una red de narcotráfico, donde a cada uno le cupo, según su rol, una condena.
“Él tenía un rol secundario”, dijo el fiscal a elDiario sobre Paccico. “Contactaba a los consumidores con quienes vendían, quedándose con unos gramos de comisión para él, dado que tenía una importante adicción a la cocaína”, explicó.
El funcionario judicial, al momento de pedir las penas, solicitó para Paccico dos años de prisión. Dado el monto bajo de la pena y que no tiene antecedentes, el defensor, Rodrigo Altamira, solicitó que esos dos años sean en suspenso y pidió que recuperara la libertad.
Y ahí fue que el acusado respondió: “No estoy listo para salir”. “Si voy a la calle ahora vuelvo a consumir y no quiero”, expresó.
Hairabedián escuchó que el defensor trató de convencerlo, diciéndole que la cárcel, por donde se mire, no es buena. Pero el acusado siguió en su posición.
Es más, por si hiciera falta más pruebas de su voluntad, envió un pedido “in pauperis”, -una expresión en latín que refiere a la solicitud en carácter de pobre- y con una carta manuscrita ratificó, ante a quien corresponda, que cuando salga en libertad no quiere deber un solo día a la Justicia.
-¿Cree que hay algo detrás de ese pedido, algo oculto?
- No puedo saberlo. Esto es lo que dice él y al menos, de lo que surgió en la investigación y de las pruebas del juicio, no hay señales de que estaba inmerso en un ambiente pesado del narcotráfico. Toda la dinámica del caso y de los hechos que llegaron a juicio no tenía connotaciones violentas para nada, ni hay nada que sugiriese que estuviera amenazado. Pero bueno, uno nunca puede saber lo que ocurre atrás de los muros de la cárcel.
-¿Le tocó presenciar en su historia como fiscal federal alguna situación así?
- Si bien he escuchado casos, no me han tocado a mí. Conocí de personas que por ahí no han querido salir de la cárcel por la situación de extrema pobreza que tenían, no tenían a donde ir, no tenían qué comer y no han querido salir. Hablo de casos que escuché, porque nunca me tocó presenciarlos. También hubo otros casos raros, de gente que ha estado en prisión domiciliaria y en algún momento ha pedido volver a la cárcel porque no aguanta más la situación familiar. Repito, fueron muy pocos y no me han tocado a mí. Pero conozco que han pasado. Como este caso, que no se siente preparado para la libertad, nunca escuché.
Una historia adversa
Paccico perdió a toda su familia cuando tenía 19 años. Cayó en adicciones y el consumo de cocaína le hizo perder el trabajo que tenía como cuidador certificado de personas mayores. Al momento de ser detenido estaba, prácticamente, en situación de calle. Aseguró que en la cárcel de Villa María conoció a una mujer y que, además, no está consumiendo drogas. Su mejor opción, asegura, es quedarse allí hasta cumplir la condena y tomarse ese tiempo para proyectar una nueva vida.
