Perspectiva de un psicólogo que trabajó 17 años en el penal

“Es un buen comienzo reconocer la enfermedad”, dijo Pablo Arriaga

viernes, 10 de julio de 2026 · 08:30

“Una persona privada de la libertad que pide permanecer en la cárcel porque siente que no está preparada para salir por su adicción es toda una novedad”, comenzó diciendo el psicólogo Pablo Arriaga (foto). “Durante mis 17 años como profesional de salud mental en el servicio penitenciario -en este momento ya no trabaja en el lugar-, a este tipo de expresiones lo tomábamos como algo positivo, como un comienzo para reflexionar y tomar alguna medida con respecto a lo que le está pasando”, dijo. Y agregó: “Hay ahí un principio de conciencia de la enfermedad, lo que puede ser un comienzo alentador”.

Tras hacer un análisis de lo que significa la adicción, en la que un objeto o sustancia se usa para mitigar algún dolor emocional, plantea las dificultades que tiene el contexto de encierro para la recuperación.

“No sé si la cárcel es un espacio donde las personas puedan resolver este problema, porque, en mi experiencia personal, se dan una serie de situaciones que son propias de contextos de encierro que no favorecen mucho”, manifestó.

“Una persona puede estar aislada por un lado del mundo externo, de las redes vinculares y de los accesos que tenía a las sustancias, pero dentro de la cárcel hay otras redes vinculares y otros accesos a sustancias”, aclaró.

“Siempre digo que la cárcel no es solamente estar encerrado o no poder salir a la calle, sino que es estar dentro de un sistema que se basa en el control y en una convivencia bastante inhumana”, mencionó.

Primero, por el hacinamiento, y segundo, por “toda la red de especulaciones, competencias y rivalidades que se generan allí adentro”.

En definitiva, el encierro “representa un contexto bastante hostil donde la persona tiene que recurrir a la supervivencia emocional y física. Es difícil en esas condiciones encontrar un entorno saludable”, concluyó.