Caso Agostina - El mensaje que complica a la novia de Barrelier

“¿Qué fue ese grito?”

viernes, 26 de junio de 2026 · 09:32

La detención de Marianela Palmero, pareja de Claudio Barrelier, principal acusado por el femicidio de Agostina Vega, no fue una decisión repentina. De acuerdo con la investigación que encabeza el fiscal Raúl Garzón, la medida se apoyó en una serie de elementos que fueron debilitando la credibilidad de sus declaraciones y alimentando las sospechas sobre el conocimiento que pudo haber tenido de lo ocurrido dentro de la vivienda donde se produjo el crimen.

Palmero quedó imputada por “encubrimiento agravado”, la misma figura que ya alcanza a otros detenidos de la causa. Según el portal de noticias de Cadena 3, el eje de la acusación no pasa por una participación directa en el asesinato, sino por determinar si sabía lo que había sucedido y si colaboró, de alguna manera, para ocultarlo.

Uno de los puntos que más llamó la atención de los investigadores fue la evolución de sus testimonios. De acuerdo con la reconstrucción judicial, en un primer momento intentó respaldar la versión de Barrelier al describir una noche aparentemente normal en la vivienda de calle Del Campillo al 800. Sin embargo, con el avance de la investigación y la incorporación de nuevas pruebas, su relato fue mostrando inconsistencias respecto de otros testimonios y de los elementos recolectados por la Fiscalía.

Entre esas evidencias aparece un mensaje que Palmero le envió a Barrelier durante la noche en que se habría producido el ataque contra Agostina. Según consta en la causa, la mujer le preguntó: “¿Qué fue ese grito?” Para los investigadores, esa comunicación abre interrogantes sobre lo que pudo haber escuchado mientras Agostina permanecía adentro de la casa.

La Fiscalía intenta determinar si ese mensaje puede ser interpretado como un indicio de que Palmero percibió una situación anormal o incluso un posible pedido de auxilio de la víctima. Ese dato, sumado a otras pruebas, fue uno de los factores que fortalecieron las sospechas en su contra.

Otro aspecto clave es el contexto en el que ocurrió el crimen. Según la investigación, cuando Agostina fue llevada a la vivienda y luego asesinada, no estaban solo Barrelier y la víctima. En la casa también se encontraban Palmero, la hija de ambos y otros tres adultos.

A partir de esa situación, los investigadores comenzaron a preguntarse qué escucharon, qué vieron y qué nivel de conocimiento tuvieron las personas que estaban presentes en el inmueble durante aquellas horas.

Las dudas aumentaron al analizar los movimientos posteriores de Barrelier. La Fiscalía sostiene que permaneció durante horas aislado en sectores de la vivienda, realizó tareas de limpieza con lavandina y efectuó recorridos por la zona para observar cámaras de seguridad. Todo ello mientras, según la hipótesis judicial, los restos de Agostina permanecían adentro de la casa.

Los investigadores consideran difícil que semejante actividad haya pasado completamente inadvertida para quienes convivían en el lugar. Por eso, además de los peritajes y las declaraciones testimoniales, se realizaron pruebas acústicas y se profundizó el análisis de las contradicciones entre los distintos relatos.

La detención de Palmero responde, precisamente, a esa línea investigativa. Garzón busca establecer si su conducta fue compatible con alguien que desconocía por completo lo ocurrido o si existen elementos suficientes para sostener que tuvo conocimiento de los hechos y contribuyó a encubrirlos.

Mientras la causa avanza, el foco de la investigación ya no está solamente puesto en reconstruir cómo ocurrió el femicidio de Agostina, sino también en determinar qué papel desempeñaron las personas que compartían la vivienda con Barrelier durante las horas posteriores al crimen.