Se suman voces a la causa de los tres profesionales villamarienses detenidos en Río Segundo
Adrián Brochero en un “limbo” procesal
El abogado Adrián Brochero (foto), detenido junto a sus colegas Teodora Perassi y Alejandro Bianco por orden de la fiscal de Instrucción de Río Segundo, Patricia Baulies, dialogó con elDiario sobre su situación actual.
Brochero, imputado por “coacción”, “prevaricato” -una figura penal que se aplica a los letrados que perjudican los intereses de sus clientes- y “falso testimonio”, desde el Complejo Penitenciario de Bouwer, negó rotundamente los cargos y dio detalles sobre su detención.
Para “detener una denuncia”
Según su relato, el día del arresto se dirigía a Córdoba con una citación previa: “Yo iba con citación en mano, que era para las 10 de la mañana, y esto habrá sido a las 7 de la mañana. La ley prevé que si el citado no se presenta y no justifica un impedimento legítimo, procede la detención. Cuestión que no ocurrió, pues nosotros nos íbamos a presentar luego en Río Segundo”.
El abogado asegura que días antes del allanamiento en su domicilio el 5 de mayo, ya existían señales de alerta: “Habíamos sido advertidos sobre una maniobra en la cual le ofrecían a un cliente declarar en contra nuestra a cambio de la libertad”.
Según el letrado, la intención de la fiscal Baulies era clara: “El ánimo de la fiscal era detenerme en la ruta para que no llegue la denuncia que le íbamos a realizar en Córdoba. Allí es donde me detienen, incluso hasta a mi hijo lo requisaron sin orden”.
Brochero añade que el despliegue policial fue excesivo y carente de sustento legal: “Uno de los policías, si no me equivoco el jefe de Investigaciones de Río Segundo, buscaba celulares en la camioneta. Encontró el celular, se lo aportamos nosotros, no tuvo ni que buscarlo y después seguía hurgando en papeles. Le digo, escuchame, aquí en la orden no dice que tenía que buscar ningún papel. ¿Qué cree, que en este expediente hay un celular adentro y se lo moví?”.
¿24 horas? 20 días
A pesar de haber transcurrido casi tres semanas, Brochero advierte que la causa se encuentra paralizada: “Todos sabemos que para la indagatoria tienen 24 horas y ya van casi 20 días y ni noticias. La investigación todavía no tiene fiscal, sí tiene Juzgado de Control Nº 2 de Córdoba, pero no sé si quedará ahí o será remitida a otro Juzgado. Estamos en el limbo”.
Para el detenido, esta demora vulnera derechos básicos: “Lo grave aquí es que no hemos sido indagados, cuando la ley prevé todo lo contrario. Inclusive nosotros, cuando llevamos una causa, la indagatoria es lo primero que tratamos de procurar para poder tener acceso a la plantilla y así defenderse. Yo sostengo que voy a demostrar muy fácilmente que no tengo nada que ver con lo que se me acusa. Es todo una acusación falsa”.
Sobre su experiencia en la Fiscalía, el abogado expresó: “Pido hablar con la fiscal y, cuando me llevan al despacho, estaba bailando con música lírica, algo medio grotesco. Si estás privando de la libertad a una persona, no puede haber una fiscal bailando. Es una cuestión, digamos, grave, institucionalmente hablando”.
Ante este panorama, Brochero adelantó: “Voy a solicitar que se hagan las pericias necesarias para ver si está apta para el cargo, porque es una cuestión grave”. Asimismo, denunció arbitrariedades en la Alcaldía: “Hablando con dos pibes que estaban detenidos, me dice uno: ‘Doctor, ¿le sacaron sangre a usted también?’. Porque a nosotros nos obligan‘. O sea por delito, por merodeo, te llevan y te sacan sangre, algo que no tiene nada que ver. Se están tomando atribuciones que no corresponden”.
Vida en prisión y el impacto profesional
Al ser consultado sobre su estadía en el penal, Brochero describió el trato inicial como “inhumano”: “El día que me detienen me tuvieron 12 horas en un patrullero, de aquí para allá, de aquí para allá, lo cual es inhumano”. Sin embargo, destacó la solidaridad interna: “He encontrado personas excelentes, personas muy colaboradoras que me han visto llegar de traje y me han brindado hasta ropa y comida. He encontrado gente muy humana”.
Por otra parte, sobre si ha podido mantener contacto con su esposa, Teodora Perassi, considerando que ambos están alojados en la misma cárcel, Brochero reveló que “una sola vez se pudo comunicar por teléfono, después no.”. “Nos comunicamos solamente por intermedio de mi hijo, para preguntarle cómo está y saber cómo va llevando la situación cada uno aquí adentro”, agregó.
?Respecto a la situación de su otro colega detenido, Alejandro Bianco, el abogado aclaró que no comparten pabellón: “No estamos juntos. Tengo entendido que Alejandro sigue en la UCA (Unidad de Contención del Aprehendido)”.
Finalmente, enfatizó el daño a su carrera: “La restricción de la libertad es una medida de coerción y se tiene que ejecutar en el modo que perjudique lo menos posible a la persona o reputación. Yo llevo muchas causas abiertas, esto está afectando a mis clientes. No pido algo de otro mundo, pido algo tan simple como la indagatoria”.
