PENÚLTIMA PALABRA

“Le pedimos justicia, señor juez”

Antes de la sentencia, los querellantes tienen la posibilidad de dar su “penúltima palabra”.

Elba Puchetta dijo que “victimizarse después de los hechos no tiene sentido”, en respuesta a Acevedo, quien dijo que tiene problemas psiquiátricos severos tras lo sucedido.

“Nosotros también tenemos que seguir viviendo, nos tuvimos que mudar para que Morena encontrara tranquilidad y pudiera dormir en las noches. Veo a Morena dibujarte, con el loguito donde vos le pedís perdón a Iara, porque ella quería seguir viviendo”, dijo, mirando a los ojos al ahora condenado.

Y siguió: “Sé que tenés una hija, me duele por ella. Sé que tenés una mamá y también me duele por ella. Pero ella, tu madre, puede seguir viéndote. Nosotros no podemos volver a ver a Iara”.

“Le pido al juez que respete y piense en la vida de mi hija, como nosotros respetamos todo el proceso judicial”.

A su turno, Carlos Medina, el padre de Iara, dijo que, “por la negligencia de Acevedo, mi hija perdió la vida. Morena recién ahora está un poquito mejor, tuvimos que enseñarle a caminar otra vez. Lo lamento por su familia, señor Acevedo, pero queremos justicia”.

 

“Es una condena extremadamente leve”, dijo Rodríguez

Tras la sentencia, el abogado que acompañó en el proceso a la familia Medina dijo que, “desde lo jurídico, vamos a esperar a conocer los fundamentos de esta sentencia y la etapa que sigue sería un recurso de casación, en caso de encontrar fisura en los fundamentos”.

“Entiendo, en principio, es una condena extremadamente leve. Lo digo en base con lo que surgió en el expediente y en base con casos similares en los que hubo penas de mayor envergadura”, agregó.

Reafirmó que conducir alcoholizado es sancionado por todas las normativas con lo más grave: “Las penas más graves en otros ámbitos del derecho son por conducir alcoholizado; por ejemplo, las multas de la Caminera son las más elevadas y te suspenden el carné, el seguro no te cubre. Sin embargo, en el Código Penal, el agravante del alcohol al volante es muy leve”.

En su alegato, expresó que hubo momentos previos que fueron alarmas: “Salió en auto y consumió alcohol; se subió al vehículo ya alcoholizado y cuando las condiciones climáticas eran malas; del boliche Amsterdan hasta Arroyo Cabral pasó tres rotondas, siete semáforos y un puente, y al llegar a la balanza transitó la sinuosidad que hace bajar la marcha. Pero a los 1.800 metros aceleró y causó el impacto fatal”, concluyó.