Juicio por la muerte de Iara Medina
Confesión, condena y cuestionamientos
Cuatro años de cárcel por conducir alcoholizado y en zig-zag en una ruta nacional. La pena fue considerada insuficiente por la familia de Iara MedinaFranco Acevedo (42) llegó a la audiencia en libertad y salió esposado. El juez Félix Martínez lo condenó a cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo y a 10 de inhabilitación para conducir, por encontrarlo culpable del delito de “homicidio culposo agravado” de Iara Medina (12) y lesiones graves (a Morena Medina, quien por entonces tenía 5 años, y a la madre de ambas, Elba Puchetta) y leves (al conductor, Gustavo Diez, hermano de Puchetta).
El abogado de la familia de la víctima, Eduardo “Tati” Rodríguez, había pedido el agravamiento de la calificación, pasando de “homicidio culposo” a “homicidio simple con dolo eventual”, porque considera que una persona puede figurarse de que, si bebe en exceso -tenía 1,23 gramos de alcohol en sangre- y conduce, puede ocurrir lo peor.
El juez consideró que esa calificación pedida por la querella, que prevé más años de cárcel, no era la que correspondía y dejó la figura legal con la que llegó acusado.
El Código Penal prevé que, por ese encuadramiento, la pena posible es de entre tres y seis años. El magistrado decidió condenarlo más cerca de la mínima.
En los alegatos, el fiscal Francisco Márquez pidió seis años de prisión, mientras que el abogado de la querella solicitó, además del agravamiento de la imputación, 12 años de cárcel.
Por su parte, la defensora pública, Ivana Castoldi, consideró que deberían condenarlo a tres años en suspenso, considerando como atenuante el arrepentimiento y la confesión de?Acevedo.
Cabe mencionar que el siniestro vial ocurrió en la madrugada del 20 de noviembre de 2022, en la Ruta Nacional Nº 158, en el tramo que une Villa María con Arroyo Cabral, cuando Acevedo, quien regresaba del boliche Amsterdam, de esta ciudad, hacia su domicilio en Arroyo Cabral, conducía alcoholizado su Ford K en zig-zag y embistió de frente al Renault Fluence que circulaba en dirección contraria.
Confesión
Franco Acevedo decidió declarar y confesar su culpabilidad. “Reconozco que consumí alcohol, pero no estaba borracho”, dijo. Sin embargo, hay que señalar que el nivel de alcohol en sangre, según indicó en el expediente el médico forense Gustavo Rodríguez, causa en una persona la falta de reflejos, percepción borrosa y en “túnel”, es decir, pierde la visión periférica.
“Todavía sueño con ese momento. Estoy arrepentido por lo que pasó, sé que no va a servir de nada pedir disculpas a la familia, porque esto no tiene perdón. Solo le digo que, cuando la vi, me hizo recordar a mi hija, y que es algo que nunca me voy a poder sacar de mi mente”.
“Solo espero que algún día puedan perdonarme y que yo pueda perdonarme, porque hasta el día de hoy, no puedo”, concluyó.
No contestó preguntas.
Luego fue el turno de la mamá de Iara. Elba Pucheta recuerda imágenes de momentos sueltos después del siniestro. Además de la muerte de una de sus hijas, habló de las heridas graves en Morena, a quien tuvieron que operarle la cadera y someterse a una larga rehabilitación, y a ella misma, que a consecuencia del accidente pasó por varias operaciones de rostro.
Finalmente, declaró Gustavo Diez, el conductor del auto. Dijo que el Ford K se cruzó de carril a pocos metros de distancia. “No pude hacer nada”, remarcó.
El juicio llegó casi cuatro años después del siniestro y dejó un sabor amargo en la familia, que esperaba otra forma de Justicia.
