Solicitaron el cese de prisión del abogado Horacio Roque Terreno
“Si queda en libertad, soy mujer muerta”
Su pareja, Beatriz Moretti, denunció más de dos décadas de violencia física, psicológica y amenazas de muerte; la abogada Teodora Perassi mencionó lo que implicaría una eventual liberación“Viví un infierno, un calvario durante 25 años”, con esa definición, Beatriz Moretti sintetiza una historia que, al desglosarse, revela un entramado sostenido de violencia extrema, control, amenazas y degradación.
La mujer fue pareja del abogado Horacio Roque Terreno durante más de dos décadas y hoy es la principal denunciante en una causa que avanza en la Justicia mientras crece su temor por una eventual liberación del acusado, ya que su abogado, Marcelo Martín Silvano, solicitó un cese de prisión.
Un control absoluto
El vínculo, según su declaración de julio de 2025 ante la fiscal de Instrucción de Segundo Turno Juliana Companys, comenzó de una manera muy distinta. “Me deslumbró por su inteligencia y su caballerosidad”, mencionó.
Sin embargo, con el paso del tiempo, esa imagen inicial dio lugar a un esquema de manipulación y violencia progresiva que terminó por aislarla completamente de su entorno. “No podía tener amistades, no podía ver a mi familia, no podía ni siquiera usar el celular con libertad. Me rompió cinco teléfonos. Tenía que esconderme para comunicarme”, detalló.
La violencia, era cotidiana y ocurría principalmente dentro de la casa que compartían. “La golpeaba con puños y puntapiés en todo el cuerpo, pero en la mayoría de los casos en la cabeza para que no se viera”, expresa la declaración . Asimismo, “cuando Terreno se enojaba le arrojaba el objeto que tuviera en sus manos”.
A esto se sumaban constantes insultos y humillaciones: “Me decía ‘negra de mierda’, ‘muerta de hambre’, ‘burra’, ‘gorda’, ‘mandril’, que era adoptada y me habían cambiado por un paquete de yerba”.
Moretti explicó que, con los años, el control se volvió absoluto. Él manejaba sus tiempos, sus movimientos y sus vínculos. “No podía salir de la casa, no podía atender a nadie, ni siquiera podía demorarme en cerrar una puerta. Era control sobre todo lo que hacía”, afirmó. También aseguró que le escondía documentación, tarjetas bancarias y cualquier elemento que pudiera darle autonomía. “Me decía que el día que no estuviera con él iba a vivir en la miseria, que no iba a saber pagar ni la luz”, expresó.
Una restricción en 2012
Uno de los aspectos más reiterados en su testimonio es el miedo que le impedía denunciar. “No es fácil irse. Uno entra en un círculo del que es muy difícil salir”, sostuvo. Ese temor tenía antecedentes concretos.
En 2012, tras un episodio de extrema violencia, realizó una denuncia que derivó en una restricción y en la internación del acusado en el Hospital de Oliva durante 20 días. Sin embargo, al regresar, la situación empeoró. “Salió y me mató a golpes”, afirmó Moretti. A partir de entonces, evitó volver a denunciar por miedo a represalias aún más graves.
Ese antecedente volvió a su mente el 7 de julio de 2025, cuando fue trasladada a la Unidad Judicial tras el episodio que originó la causa actual. “No quiso formular la denuncia debido al terror que tenía en ese momento. Explica que recordó la denuncia que había formulado en contra de Horacio Terreno en 2012 que resultó ser peor porque luego vivió los peores sucesos de violencia, de manera que pensando en ello y que podía venir peor no quiso denunciarlo”, apunta el documento.
Encierro y agresión
El hecho más reciente ocurrió el 4 de julio de 2025 y, según su relato, fue uno de los más graves. Ese día, Terreno se despertó “hecho una hiena, agresivo” y sin saber por qué puntualmente desde hacía un tiempo tenía “muchas rispideces” con la empleada doméstica ante lo que Moretti “intervenía para frenarlo”. “Esa mañana de viernes, la empleada salió a hacer compras, y como demoraba Terreno se lo reclamaba a Moretti, además de darle cachetadas”, relata la declaración.
Asimismo, tras un problema con la comida, “Terreno se vino en contra de la declarante, tomándola por el cuello con fuerza en frente de la empleada”. Luego, Moretti acompañó a esta última hasta la salida y le dijo que “si el lunes no le abría la puerta era porque estaba muerta”.
En este contexto, después de una discusión violenta, que incluyó puños y cachetadas, el acusado la obligó a encerrarse en una habitación bajo amenazas: “Andá, encerrate en esa pieza y no salgas de esa mugre porque te voy a matar”.
Durante dos días permaneció allí, sin poder salir, sin acceso a agua, comida ni baño. “Estuve privada de mi libertad de viernes a domingo. No podía higienizarme, no podía tomar agua, no podía hacer nada”, explicó.
El domingo, el agresor irrumpió en la habitación y la atacó con un objeto de cerámica lleno de yerba, provocándole una herida en la cabeza de varios centímetros de profundidad. “Me tuvieron que dar puntos. No preguntó cómo estaba. Lo único que le importaba era que arreglara la puerta que había roto la policía”, señaló.
Esta intervención policial se produjo tras la alerta de la empleada doméstica. “La declarante lo único que repetía es que no había denunciado, que no había hecho nada, como justificando lo que pasaba a Terreno para tranquilizarlo, como toda su vida hizo y hoy lo entiende”, manifiesta la declaración.
Según declaró, incluso después del operativo recibió llamadas del acusado en tono intimidante, indicándole qué debía decir para que todo fuera interpretado como un accidente. La tarde del 23 de julio, se presentaron en su domicilio dos abogados, uno de ellos el defensor de Terreno, y un policía que le explicó que iban a retirar las pertenencias del acusado. “Buscaban y revolvían de manera apurada”, señala la declaración de Moretti. “Lo que la aturdió sobre todo fue cuando el Dr. Silvano empezó a sacar fotos y videos, además de repetirle todo el tiempo ‘qué es lo que necesitás’, ‘qué querés para arreglar’”, agrega el texto.
Sin dejar rastros
Las amenazas de muerte forman parte central de su testimonio. Según relató, su expareja le describía con detalle cómo podría asesinarla sin dejar rastros. “Me decía que me iba a poner una bolsa de consorcio en la cabeza, que me la iba a encintar, que me iba a atar las manos y los pies y tirarme a una pileta o al río. ‘¿Quién va a preguntar por vos?’, me decía”, contó. También la amenazaba con desfigurarla, dispararle en las rodillas o matarla simulando un accidente “como él le decía todo el tiempo”.
El temor no se limita a agresiones directas. Moretti aseguró que el acusado cuenta con recursos y contactos para hacer daño sin exponerse. “Tiene medios económicos y contactos. No se va a ensuciar las manos”, afirmó. En ese sentido, reiteró su preocupación ante una posible liberación: “Si queda en libertad, yo soy mujer muerta. Ya tuvo tiempo para planear cómo hacerlo”.
“Si le pasa algo, ellos son los responsables”
Actualmente, la causa se encuentra en una etapa clave. La abogada querellante, Teodora Perassi, explicó que el expediente fue elevado, pero advirtió que la defensa solicitó “el mismo día” el cese de prisión. “Yo me he opuesto y lo hacemos público porque en caso de que el fiscal Francisco Márquez, que es quien interviene, y el juez Félix Martínez le terminen dando la libertad, si a Beatriz le pasa algo ellos van a ser los responsables”, sostuvo.
Terreno está imputado como presunto autor de los delitos de “lesiones leves calificadas”, “privación ilegítima de la libertad agravada”, “amenazas” y “desobediencia a la autoridad”.
La letrada explicó que, en caso de otorgarse la libertad, existe la posibilidad de que la causa no llegue a juicio “porque las personas que tienen prioridad son los que están detenidos”.
“Incluso hay una reiteración de rechazos, tanto de condicionales como de asistidas o ceses de prisión que hemos pedido por otro tipo de delitos vinculados a causas de estafa o cuestiones donde no tienen peligro terceros, pero sospechamos que en esta causa van a tener una prioridad”, explicó Perassi.
Mientras tanto, la denunciante atraviesa sus días con miedo: “Salgo a la calle y no sé de dónde me puede venir la bala”. También reconoció las secuelas emocionales que le dejó la relación. “Sé que no voy a volver a ser la persona que era. Cuando él me conoció yo era totalmente cariñosa, afectuosa y siempre digo que me terminó convirtiendo en un monstruo al solo efecto de que uno siempre busca los métodos para defenderse”, mencionó.
A pesar de todo, decidió hablar públicamente y su principal pedido en este momento es claro: “Si le dan la libertad yo ya llevo el cartel de muerta”.
