Por el robo millonario en una agropecuaria de Villa María el año pasado
Dictaron sentencia para los acusados: todos en libertad
Los asaltantes recibieron un año y cinco meses de prisión efectiva, pena que ya cumplieron por el tiempo de detención. La madre de ambos y su hermana fueron condenadas a dos años de ejecución condicionalLa Cámara del Crimen de Villa María dictó sentencia definitiva en el marco de un juicio abreviado contra los implicados en el millonario atraco perpetrado contra la firma agropecuaria “El Productor SRL”, ocurrido en la madrugada del 13 de mayo de 2025.
El proceso concluyó sin la comparecencia de testigos, luego de que los cuatro acusados sentados en el banquillo confesaran los hechos y ratificaran el acuerdo alcanzado entre el fiscal de Cámara, Francisco Márquez, y las respectivas abogadas defensoras.
En su resolución, la jueza Eve Flores declaró a Daniel “Palermito” Molina (30) y a su medio hermano -por parte de madre- Alexis Marinelli (25) coautores penalmente responsables del delito de robo, imponiéndoles una pena de un año y cinco meses de prisión de cumplimiento efectivo. Debido al tiempo que llevaban privados de su libertad, la magistrada dispuso que la sanción se diera por cumplida, ordenando la inmediata liberación de ambos.
Por su parte, Paula Geise (50) y su hija Cintia Marinelli (19), madre y hermana de Alexis, fueron declaradas coautoras del delito de encubrimiento agravado por el ánimo de lucro, recibiendo una pena de dos años de prisión de ejecución condicional y la obligación de someterse al Patronato de Liberados.
El hecho
De acuerdo con la pieza acusatoria leída por la secretaria del tribunal durante la audiencia, el asalto se ejecutó a las 2.25 de la madrugada en las oficinas de la firma agropecuaria ubicadas en la avenida Porfirio Seppey y Tupungato, en barrio Industrial.
Previamente, un joven identificado como Dylan Sequeira (20) les aportó a los autores materiales todos los datos logísticos necesarios y la información fehaciente de que en la administración de la empresa se encontraba una millonaria suma de dinero.
Con esa planificación, Marinelli y Molina se presentaron en el lugar, ejercieron fuerza sobre una reja exterior hasta desprenderla, rompieron el cristal de una abertura y ganaron el interior del edificio.
Una vez dentro de las instalaciones, giraron las cámaras de videovigilancia para evitar ser captados y se apoderaron de aproximadamente 50 millones de pesos en efectivo, botín que acomodaron dentro de mochilas y bolsos antes de darse a la fuga caminando.
Antes del mediodía de esa misma jornada, Geise y Cintia recibieron 5 millones de pesos a sabiendas de su origen ilícito y, aunque no participaron del robo directo, utilizaron los fondos para comprar de contado dos motocicletas que quedaron registradas a sus nombres.
Durante el juicio, todas las partes prestaron expresa conformidad para que el dinero recuperado por la Policía durante los allanamientos de mayo de 2025 permaneciera de forma definitiva en poder de la firma damnificada.
Los imputados
En el tramo dedicado a la constatación de las condiciones personales, la jueza Flores hizo pasar al frente de la sala a los encausados, quienes manifestaron su arrepentimiento y reconocieron su culpabilidad de forma sucesiva.
Geise, madre de siete hijos y dedicada a las tareas de recolección de residuos, carecía de antecedentes penales y se limitó a declarar: “Me hago cargo”.
En la misma línea se pronunció su hija Cintia, una joven con secundario incompleto que trabaja como niñera, quien también registraba una planilla prontuarial limpia.
A su turno, el imputado Marinelli, padre de dos hijos, obrero de la construcción y sin antecedentes, admitió los cargos expresando: “Me hago cargo de los hechos y estoy arrepentido”. El joven relató ante el tribunal que padece un severo consumo problemático de estupefacientes desde los 13 años.
Por su parte, la defensa del joven, ejercida por la asesora letrada de Tercer Turno, Ivana Castoldi, prestó absoluta conformidad con la sanción económica y penal solicitada por el Ministerio Público Fiscal.
La situación más compleja en materia de antecedentes la exhibió Molina, un villamariense de 30 años de edad y padre de un hijo, quien fue representado legalmente por la abogada Florencia Vottero.
Al dirigirse a las autoridades judiciales, el encausado exteriorizó una cruda descripción de su trayectoria de vida: “Tengo 30 años y me pasé 10 en la cárcel, no sé trabajar”, reconociendo además que consumía drogas diariamente antes de ser arrestado por esta causa.
“Me hago cargo de los hechos y estoy arrepentido por el daño que le hice a las personas y a mi familia”, concluyó.
A raíz de sus condenas previas dictadas por la Cámara del Crimen local en 2017 (cuatro años efectivos por robo calificado por escalamiento en grado de tentativa, encubrimientos reiterados y tenencia de arma de guerra), 2020 (once meses por robo calificado por la participación de un menor) y 2021 (un año de cumplimiento efectivo por robo simple), el fiscal Márquez solicitó que la nueva condena de un año y cinco meses incluyera la declaración formal de reincidencia.
El planteo, respaldado también por la abogada Analía Nicoli en representación de las mujeres, fue convalidado por el tribunal, dándose por concluidos los años de reclusión obligatoria para los dos asaltantes.
