Marcharon vecinos y vecinas de diferentes edades

El grito de justicia sonó en La Playosa de manera inédita

Más de 150 personas salieron a la calle para reclamar por primera vez contra la prisión domiciliaria de Rodrigo Santi, quien confesó sus delitos aberrantes en la localidad. Organizaron otra marcha para el próximo lunes. “Acá hay mucha bronca, mucha impotencia”, contaron
jueves, 15 de enero de 2026 · 08:01

La prisión domiciliaria de Rodrigo Santi, el bombero de La Playosa que confesó haber cometido delitos aberrantes, derivó en una movilización inédita en la localidad, donde personas de distintas generaciones salieron a la calle por primera vez para marchar y unirse en el reclamo.

A las cinco y media de la tarde, cuando muchos optan por la pileta o la siesta, en una localidad que se destaca por la tranquilidad y el paso permanente de vehículos por la ruta 158 que la cruza, mientras algunos comercios permanecen cerrados y los perros se adueñan de las veredas, la normalidad quedó de lado porque la bronca por el caso Santi es más fuerte.

De modo que cerca de 150 personas rompieron el molde para amplificar ese malestar en una manifestación pacífica, sin escraches ni insultos, pero con carteles exigiendo justicia y dejando mensajes categóricos.

“Un niño no provoca, un niño no seduce. Protejamos las infancias”, rezaba uno de esos afiches que se levantaron con la fuerza cargada de fastidio, sabiendo que Santi no está en la cárcel tras haber confesado sus abusos.

El playosense, de 31 años, detenido en un domicilio de Villa María, está acusado de “abuso sexual simple” (tres hechos con tres víctimas diferentes, sometidas a manoseos o tocamientos impúdicos), “tenencia de imágenes de menores abusados” (hallaron fotos y videos de ese tenor en su celular) y “abuso sexual con acceso carnal”, en concurso ideal con “corrupción de menores”. Un “combo” muy grave, como para que los vecinos y vecinas de la localidad no se queden de brazos cruzados.

  • En La Playosa dicen que, luego del escándalo desatado por el caso, el propietario del lugar donde cursaba la prisión domiciliaria Santi pidió que se vaya. “Él se mudó durante las últimas horas, pero no sabemos dónde”, revelaron.

Por el pueblo

“Creo que no somos tantos”, opinó una de las mujeres presentes. “Tenemos que ser más”, agregó. No obstante, por ser la primera marcha y considerando que la localidad tiene poco más de 3 mil habitantes, no se trató de algo menor.

Además, algunos familiares de las víctimas no participaron de la marcha para no quedar expuestos.

Así, poco a poco, con un grupo de vecinas encabezando la movilización, todos se fueron dando ánimo y los aplausos tímidos del principio se convirtieron en palmas llenas de furia, de impotencia.

La concentración inicial fue en la plaza Santa Teresa de Jesús, donde  tímidamente fueron llegando desde diferentes puntos del pueblo.

Cuando una de las organizadoras vio un número aceptable de gente, pasadas las 17.30, animó a todos a levantar los carteles y comenzar la marcha.

Con aplausos, los manifestantes caminaron primero por el bulevar España hacia la ruta. En ese momento empezó el grito de “¡Playosa/ presente!”. La marcha ya tomaba realmente el tono necesario.

De repente, pasó otra vecina por el lado y dio su apoyo: “Fuerza/justicia”, gritó, mientras conducía su auto.

Luego de cruzar la ruta, el grupo de manifestantes alzó la voz  con el “justicia/justicia”, al tiempo que se leían más pancartas: “El sistema está protegiendo al violador”, “Con los chicos no”, “Lo queremos en la cárcel, no en casa”, “La Justicia también viola cuando actúa”, “Las medidas tibias no protegen a las víctimas”, “Quien debía proteger a las infancias confesó abusarla”.

 

Momento tenso

Más allá de alguna mirada incrédula de un par de vecinos, no hubo momentos tensos hasta que, antes de llegar al cuartel de Bomberos Voluntarios, donde el acusado se movía como pez en el agua ante algunas de sus víctimas, cruzó por el lado de la marcha un auto manejado por la madre del mismo, nada menos.

En otras ciudades o localidades, ese momento hubiese provocado algo grave, pero en La Playosa primó la paz y el instante sorpresivo terminó siendo de indiferencia, ni siquiera de miradas amenazantes.

“Acá nos conocemos todos, sabemos que la familia de Santi tiene poder y que hizo mucho para que no fuera preso, pero el reclamo se lo hacemos a la Justicia y le decimos a todos los vecinos que salgan para que estas cosas no vuelvan a ocurrir en el pueblo”, afirmó una joven, sosteniendo su cartel.

“Hay mucho miedo y lo sabemos; además, algunos no quieren quedar mal con gente que tiene poder, pero hay que estar con las víctimas”, agregó otra joven presente en el lugar.

 

Con bomberos

Al final de la columna de gente, un grupo de bomberos vestidos de civil acompañó la marcha en silencio. Esa imagen fue todo un símbolo.

La mayoría estuvo en el cuartel con Santi, pero conoció los casos y decidió marchar para pedir justicia y decirle a las personas que fueron víctimas que “no están solas”.

Precisamente, el grupo de manifestantes se paró frente al cuartel por unos instantes, al grito de “Justicia”, y luego continuó el trayecto por calle Mariano Moreno, retomando por San Martín hasta volver a la plaza, donde se hizo el cierre del reclamo con una vuelta final.

 

Habrá otra

Pegó el calor y el viento. También pegó fuerte el momento para personas que no sabían de marchas más que las que veían por televisión o las que se replicaban de alguna movida nacional.

Será por eso quizás que, cuando los aplausos se apagaron, muchos vecinos y vecinas se miraron como aceptando que habían cumplido una misión necesaria.

Una mujer, “madre y abuela”, cortó el silencio proponiendo que “había que hacer otra, con más gente”.

Fue en ese momento cuando todos estuvieron de acuerdo.

“Más tarde, cuando la gente salga del trabajo”, aconsejó un vecino.

Entonces, quedó fijo: el próximo lunes, a las 20, habrá una nueva manifestación.

“Así seguiremos hasta que Santi vuelva a la cárcel”, afirmaron.

“Es la primera vez que se hace algo así en La Playosa, pero la causa lo amerita”, indicó luego otra vecina.

“Acá hay mucha bronca, mucha impotencia, no es justo lo que estamos pasando”, agregó.

 

La definición

Santi permanece en prisión domiciliaria y la fiscal del caso, Juliana Companys, ya firmó el decreto de citación a juicio, teniendo en cuenta que el acusado confesó los hechos aberrantes cometidos en La Playosa y ahora espera una pena de 8 años de cárcel.

El fastidio de la gente por el caso, en tanto, se magnificó cuando la fiscal se encontraba de licencia, pero hoy vuelve en funciones en feria, por lo que habrá que ver si resuelve otra medida en torno a la prisión domiciliaria, otorgada de manera excepcional por un informe psiquiátrico.

Mientras tanto, una vecina de La Playosa contó que “a Rodrigo Santi ya no lo quieren más en el departamento donde estaba viviendo, por eso se mudó, pero no sabemos dónde”.

Más de