CÁMARA DEL CRIMEN
Pospusieron la audiencia hasta la semana próxima
Estaba previsto que ayer al mediodía retomaría el juicio contra los siete acusados de formar parte de una banda que planificó y ejecutó el asalto a la familia Scarafiocca, ocurrido el 17 de julio de 2023 en la zona rural de Oliva. Sin embargo, ayer a la mañana, la familia del abogado Jorge Bustos, quien representa legalmente a uno de los imputados, informó que por un problema de salud (síndrome ascítico, que es un malestar abdominal) debió ser internado y no podía asistir.
Eso motivó que en la Cámara del Crimen resolviera posponer la continuidad de las audiencias para el lunes 11 de agosto.
Cabe recordar que, el 17 de julio de 2023, la familia Scarafiocca vivió horas de terror cuando dos personas con los rostros cubiertos con pasamontañas ingresaron a la casa que habitan en la zona rural de Oliva para robar, según la información precisa que dijeron tener, una importante suma de dinero.
El juicio inició formalmente el jueves 31 de julio, cuando todos los imputados le respondieron a la jueza Eve Flores sobre sus condiciones personales, es decir, el nombre, domicilio y otros datos como la actividad laboral y la formación educativa.
Sobre el hecho por el que se los acusa, todos se abstuvieron de declarar.
El caso
Según la acusación que formalizó la fiscal de Oliva, Mónica Biandrate, el violento robo se organizó y planificó en Villa María.
En la distribución de roles, José Luis Fardini (defendido por Jorge Bustos) y Tobías Joel Machado (representado por Florencia Vottero y Antonio Rusconi) fueron los que llegaron a la vivienda en un Peugeot 208 guiado por Yamila Anahí Bárcena (patrocinada legalmente por Joaquín González), quien después de dejarlos en el lugar regresó a Villa María.
Fardini y Machado ingresaron a la casa y, una vez que ataron de pies y manos a la familia de cuatro miembros (un matrimonio y dos hijos varones), exigieron el dinero mediante golpes, amenazas con armas y hasta torturas, dado que entre las acciones violentas que realizaron para obtener lo que buscaban sumergieron en agua al padre y a uno de los hijos, provocándole un principio de asfixia.
En ese momento, el joven salió en defensa de su padre, diciendo que a la plata la manejaba él, para que no dañaran más a su padre.
Aclaró que el dinero lo tenía bancarizado y, en consecuencia, los ladrones, desorientados porque esa respuesta no estaba en sus planes, se comunicaron telefónicamente con sus “socios”.
El número del celular al que llamaron sonó en una de las celdas de la cárcel de Villa María. Ahí aparecen, siempre siguiendo la acusación, los hermanos cordobeses Gabriel y Javier Marchetti. Desde la Unidad Penitenciaria les indicaban cómo seguir torturando a las víctimas: “Cortale un dedo”, le dijeron. Además, aportaron dos números de cuentas para que la víctima hiciera una transferencia millonaria.
Si bien esa transferencia no se terminó de concretar porque requería la autorización de padre y el hijo, esto permitió identificar a dos cómplices más: Joel Bernardi y Leonilda Venteo (defendidos por el asesor letrado de Oliva, Carlos Mellano), titulares de esas cuentas.
Finalmente, los ladrones se fueron llevándose dinero y otras pertenencias de valor de la casa y partieron en dirección a Hernando, en el auto de la familia Scarafiocca. En un descampado los esperaba Bárcena para traerlos a Villa María y ahí dejaron el vehículo robado, dando por concluida una noche de terror para la familia damnificada.
