“Necesito que alguien escuche la verdad” - Asegura que fue obligada por su madre para declarar falsamente

Mintió en Cámara Gesell y su padre fue condenado

domingo, 24 de agosto de 2025 · 08:30

Samira Rabi (foto) tenía apenas 11 años cuando ingresó a una Cámara Gesell y denunció que su padre la había abusado sexualmente. Esa declaración, obtenida bajo presión de su madre, fue suficiente para que la Justicia condenara a Fabián Rabi a 13 años de prisión.

Diez años después, Samira rompió el silencio. En un video que se viralizó en redes sociales aseguró: “Me obligaron a mentir. Mi papá no abusó de mí. Necesito que alguien me escuche y lo liberen”.

La joven contó que durante toda su niñez sufrió golpes, maltrato físico, verbal y psicológico por parte de su progenitora, con quien hoy no tiene relación.

En diálogo con el diario Crónica, Samira recordó que su madre la obligó a incriminar a su padre bajo amenaza de violencia.

“Me agarraba de los pelos, me pegaba con un palo de escoba, me tiraba vasos o cuchillos. Ese era el castigo si no decía lo que ella quería”, relató.

Incluso, el día que declaró en Cámara Gesell llevaba puesta una campera para ocultar los moretones y golpes, aunque nadie lo advirtió.

Durante su infancia y parte de su adolescencia, Samira sufrió abuso, maltrato, golpes, abandono y manipulación psicológica. “En toda mi vida, mi mamá fue una persona violenta”, remarcó.

Actualmente, no tiene ninguna relación con ella. Sin embargo, las heridas siguen abiertas. “Me agarraba de los pelos, a trompadas, con el palo de escoba, o me tiraba con vasos de vidrio o cuchillos. Eso era lo que me esperaba si yo no decía lo que ella quería”, remarcó.

Tras aquella declaración en Cámara Gesell, su padre fue detenido y lo condenaron en 2017.

La Defensa apeló, pero todas las instancias ratificaron la sentencia. Actualmente, se encuentra alojado en la Brigada de Tucumán capital.

“Intentamos de todo, nunca nos escucharon. Nos dicen que solo la Cámara Penal de Buenos Aires puede revisar el caso”, explicó Samira, que debió suspender sus estudios de Derecho para abocarse a la lucha por la inocencia de su papá.

La rescató la hermana de su mamá

El giro en la historia llegó cuando su tía materna, Rosa Ramona Ponce, la rescató de la violencia y la impulsó a denunciar a su madre. Con apenas 15 años, Samira mostró a la Policía las lesiones crónicas y cicatrices producto de años de maltrato.

Antes de morir, su tía la reconectó con la familia paterna, que la recibió con los brazos abiertos. En 2022, la Justicia le otorgó la tenencia a su abuela paterna.

“Pensé que la familia de mi papá me iba a odiar, pero me cuidaron y me ayudaron a sanar”, contó.

Hoy, con 21 años, Samira prepara una presentación ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación para que revise la condena contra su padre.

“Por favor, escúchenme. Mi papá es un hombre inocente, no tiene por qué estar cumpliendo una condena por algo que no hizo”, reclamó.