Cámara del Crimen - Conoció a su víctima por Tinder, utilizando un nombre falso

Cordobés en el banquillo por una millonaria estafa

Luis Belizán está acusado de haber engañado a una comerciante local, a quien desapoderó de 53.300.000 pesos, 7.000 dólares y una notebook. Al declarar en la sala, negó los hechos que se le atribuyen. El juicio seguirá el martes
sábado, 26 de julio de 2025 · 08:24

Empezó a ser juzgado ayer en la Cámara del Crimen de Villa María un hombre oriundo de la ciudad de Córdoba al que se le atribuye haber estafado por una millonaria suma a la propietaria de un conocido local comercial del centro de la ciudad, en una seguidilla de delitos cometidos entre fines de junio y los primeros días de julio de 2024.

Se trata de Luis Alfredo Belizán (64), quien comparece privado de la libertad, imputado como presunto autor de tres hechos de “estafa”, denunciados por la damnificada, a quien desapoderó de 53.300.000 pesos, 7.000 dólares (casi 9 millones de pesos al cambio actual) y una computadora portátil.

El juicio oral y público es presidido por el camarista Félix Martínez y cuenta con la participación del fiscal Francisco Márquez; de la asesora letrada Ivana Castoldi, a cargo de la Defensa del presunto timador, y del abogado David Bazán, representante legal a la víctima, quien se constituyó en la causa como querellante particular.

A poco de comenzar la audiencia de debate y tras la lectura de la pieza acusatoria, tarea que estuvo a cargo de la secretaria Gabriela Sanz, Belizán prestó una breve declaración sobre los hechos y en la oportunidad negó haber estafado a la comerciante, una mujer un par de años mayor que él, a la que conoció por intermedio de la red social de citas y encuentros Tinder, que posibilita a los usuarios buscar pareja.

Luego de algunas disposiciones legales, el presidente del tribunal unipersonal dispuso un cuarto intermedio hasta el próximo martes a las 9, cuando se receptarán pruebas testimoniales en el recinto ubicado en el quinto piso del Palacio de Justicia local.

 

Con nombre trucho

Al momento de perpetrar las maniobras delictivas, el sujeto le dijo a la mujer que se llamaba Alfredo Oviedo Lezcano, que se dedicaba a “negocios financieros con importantes personajes de la política y del mundo empresarial” y que tenía “un amplio manejo de transacciones millonarias, con inversiones muy rentables”.

De acuerdo con la requisitoria de elevación a juicio de la causa, elaborada por el fiscal René Bosio, luego de algún tiempo de entablar relación con la denunciante, el acusado la convenció para que le entregara dinero porque le iba a hacer “ganar mucha plata invirtiendo en un negocio de venta de celulosa”.

Engañada en su buena fe, la víctima le entregó 7.000 dólares y una notebook marca Toshiba que le pidió prestada, ya que iba a hacerle instalar las aplicaciones y programas necesarios para poder, desde allí, seguir las ganancias prometidas. Asimismo, le entregó 300.000 pesos que el sexagenario cordobés le solicitó y que luego se los devolvería.

 

Un préstamo personal

Unos pocos días después, Oviedo Lezcano (Belizán) la convenció para que sacara un préstamo personal de 50 millones de pesos en la sucursal Villa María del Banco ICBC, a una tasa de interés del 50% y a devolver en 12 cuotas de 5.500.000 pesos.

Una vez que logró su objetivo, le pidió que le hiciera una entrega voluntaria de 20 millones de pesos en efectivo, ya que, de esa forma, “quedaba afuera del radar de la AFIP”. Incluso le aconsejó a la mujer que no les contara nada a sus hijos de la inversión que iba a emprender, porque era mejor hacerlo cuando ya contara con las primeras ganancias.

Al día siguiente, le pidió que le entregara los restantes 30 millones de pesos del préstamo bancario, para lo cual volvió a decirle que el objetivo era evitar que la ex-Administración Federal de Ingresos Públicos supiera de los negocios con los cuales él le iba a hacer ganar mucho dinero.

 

Desapareció del mapa

Conseguido su objetivo, el sujeto desapareció sin dejar rastros, además de bloquear los números telefónicos y las redes sociales mediante los cuales solía contactarse con la víctima.

Siempre según la acusación, las maniobras delictivas ocurrieron entre el 26 de junio y el 5 de julio del año pasado. Y el 13 de julio, la mujer se hizo presente en la Unidad Judicial villamariense, donde denunció haber sido estafada por un individuo al que entonces identificó como Alfredo Oviedo Lezcano.

El caso fue remitido al fiscal Bosio, quien dispuso una serie de medidas investigativas, como la recepción de declaraciones testimoniales, el análisis de las líneas telefónicas utilizadas y un informe del Gabinete de Gestión de la Información Aplicada, dependiente del Poder Judicial.

Durante la pesquisa se estableció que el tal Oviedo Lezcano en realidad se llamaba Luis Alfredo Belizán, que había nacido de la ciudad de Córdoba el 17 de agosto de 1960 y, lo más importante, que tenía movimientos migratorios a Brasil y Paraguay.

Inmediatamente, el funcionario judicial emitió una orden de captura nacional e internacional del sospechoso como supuesto autor del delito de “estafa”, para lo cual se libraron los oficios correspondientes.

 

Detenido en Misiones

Belizán fue arrestado el 12 de septiembre por personal del Escuadrón 13 “Iguazú” de Gendarmería Nacional (detectaron que figuraba en el Sistema Integrado de Captura Migratoria y el Sistema Federal de Comunicaciones Policiales), cuando se disponía a cruzar el Puente Internacional “Tancredo Neves”, también conocido como Puente de la Fraternidad, que une las localidades de Puerto Iguazú, en Argentina, y Foz do Iguaçu, en Brasil.

Unos días después, una comisión policial de la Unidad Departamental General San Martín viajó hasta Misiones para traer a Belizán, quien terminó alojado en la cárcel de barrio Belgrano, donde permanece desde entonces.

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