Le robaron a un hombre ciego que trabaja en la calle
Pablito, víctima de los ladrones
Compró un instrumento de percusión con mucho sacrificio para seguir dando música en el centro, pero se lo llevaronPablo Cabrera, conocido por muchos como Pablito, es el hombre que durante 24 años se encuentra “pateando la calle para ganar un mango”, ofreciendo una canción o algo de ritmo en el centro de la ciudad.
Su figura es inconfundible porque también se evidencia claramente que tiene disminución visual, lo que hace más sacrificada su tarea, que lleva adelante desde hace un buen tiempo en una de las veredas del Banco Nación, a metros de plaza Centenario.
Con ese sacrificio, días atrás compró un bongo, después de haber sufrido el robo del primero.
Con ese nuevo instrumento pretendía darle un mayor ritmo a su repertorio musical que plasma por las mañanas, a pocos metros de las escalinatas del Banco Nación.
Sin embargo, otra vez el hombre fue víctima de un ladrón o de ladrones, por lo que se quedó sin su instrumento.
“Hace poquito, con sacrificio, me junté una platita y me compré el bongo”, reconoció ayer Pablo, en diálogo con elDiario.
“Las chicas de la estación de servicios (frente al banco) me ayudan siempre, me lo cuidan, y yo encontré un lugar para guardarlo al lado de los baños, pero esta mañana (por ayer) fui y no estaba más, me lo habían robado”, contó Pablo.
“Me hicieron un daño importante porque lo compré con sacrificio al instrumento;?hoy ya no puedo comprármelo de nuevo porque cuesta $330.000”, se lamentó.
Además, dijo que “es complicado porque ahora todo es más caro, cuesta mucho todo”.
Por la solidaridad
Pablo Cabrera es una de las tantas personas que la ciudad abraza todos los días en el centro, con solidaridad por el esfuerzo que hace.
Sin visión, se traslada todos los días desde su casa, en barrio La Calera, hasta la tradicional esquina de General Paz y Santa Fe, donde enciende un parlante y canta para la gente que pasa.
“Le gusta a la gente; es la manera que tengo para llevar todos los días el plato de comida a casa”, confiesa.
“Antes sabía estar frente a la verdulería, después estuve frente a Villa Lomo, y ahora estoy siempre en la vereda del banco”, comenta.
Los vecinos de la zona, como la gente de la estación de servicios Shell, ayudan siempre a Pablo para que no tenga problemas. Por eso todos estaban tristes por este nuevo episodio que padeció el hombre.
Este nuevo robo que sufre (el segundo bongo que le desaparece) lo deja complicado porque justo venía de gastar unos pesitos para arreglar el parlante que se le rompió.
“Yo le doy música a la gente todos los días y no puedo quedarme sin nada”, reconoce.
Ahora espera que el ladrón se apiade y le devuelva el instrumento de percusión.
“Lo compré con mucho sacrificio”, repite.
Mientras tanto, pasó su alias para quien quiera ayudarlo:?Pablito7070.
“Ojalá que con esta nota en elDiario podamos hacer algo”, pide.
Ojalá.
