Triste final para una villamariense, a poco más de tres años del trágico fallecimiento de su marido
Hallaron muerta en el río a la jubilada desaparecida
Rosa Ochoa se ahogó. Su deceso se produjo en horas de la madrugada del lunes y el cuerpo fue encontrado ayer al mediodía a la altura del barrio Santa Ana. El 6 de julio de 2022 su vida había cambiado para siempre…El sábado a la noche, Rosa Carlina Ochoa (66) compartió una cena con algunos familiares, quienes la dejaron en su departamento alrededor de las 2 de la madrugada del domingo. Ese mismo día, en horas de la tarde, ella y sus seres queridos mantuvieron contacto telefónico, pero cuando trataron de comunicarse el lunes a la mañana, el celular estaba apagado.
Al día siguiente la llamaron dos o tres veces y tampoco pudieron localizarla, por lo que decidieron ir hasta su domicilio, ubicado en un edificio de calle San Luis a la altura del 800. Rosa no estaba, pero el inmueble se encontraba ordenado y no faltaba ningún objeto de valor.
Preocupados por su ausencia, los hijos salieron a buscarla por sus propios medios. Y como no la encontraron, poco después de las 17 del mismo martes hicieron la denuncia en la sede de la Unidad Judicial.
A partir de allí, tomaron intervención la Policía y el fiscal René Bosio, quien dispuso una serie de medidas para tratar de dar con el paradero de Ochoa; entre ellas, la recepción de testimonios de la familia para conocer detalles de su entorno y evaluar posibles hipótesis sobre los motivos de su desaparición.
Un dolor insuperable
Uno de los datos más relevantes y significativos que surgió en esas declaraciones fue que el pasado sábado 5 de julio (es decir, ocho días antes de que Rosa fuera vista con vida por última vez) se habían cumplido tres años del fallecimiento de su esposo, Luis Alberto Rodas (71), producto de las serias lesiones que sufrió un mes antes en un accidente de tránsito registrado en pleno centro de Villa María.
En efecto, alrededor de la 1 de la tarde del lunes 6 de junio de 2022, Rosa y Luis cruzaban caminando la avenida Alem, a la altura del Centro de Transferencia, y fueron embestidos por un automóvil Renault Kwid negro que guiaba una mujer identificada como Marina Calderón.
La crónica policial publicada por elDiario por aquellos días indicó que Ochoa resultó con lesiones leves, mientras que Rodas sufrió un trauma grave de cráneo, lo que motivó que, inicialmente, fuera internado en un centro de salud de nuestra ciudad y poco después tuviera que ser derivado a Río Tercero, a una clínica de mayor complejidad. Allí fue intervenido quirúrgicamente y permaneció en grave estado, incluso con asistencia respiratoria mecánica.
Con el correr de los días, el septuagenario experimentó una leve mejoría que permitió que los médicos dispusieran nuevamente su traslado a Villa María. Sin embargo, no pudo recuperarse y falleció el 5 de julio, convirtiéndose en una víctima más de los trágicos siniestros viales que se registran en las calles villamarienses.
Estaba muy deprimida
Rosa era madre de cinco hijos, estaba jubilada y, luego de enviudar, vivía sola en el departamento de calle San Luis.
El deceso de su esposo marcó un antes y un después en su existencia, y así se lo hizo saber varias veces a sus seres queridos. Desde entonces, estaba muy deprimida.
Al respecto, luego de la denuncia de su desaparición -el martes por la tarde-, las autoridades de la Fiscalía de Instrucción de Feria receptaron varios testimonios que confirmaban la hipótesis de que ella no había podido superar el fallecimiento de Luis, por lo que todo indicaba que podría haber atentado contra su vida.
La investigación supervisada por el fiscal Bosio llevó a solicitar la intervención de la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (Dajudeco), un organismo del Poder Judicial de la Nación que asiste a autoridades judiciales y fiscales en investigaciones complejas y de crimen organizado.
Se dedica principalmente a analizar telecomunicaciones como fuente de análisis criminal y trabaja en colaboración con distintos organismos del Estado.
Las “huellas” del celular
De esa manera, Bosio pudo obtener detalles de la activación de los datos móviles del celular de Ochoa, lo que arrojó como datos relevantes que a las 2 de la madrugada del lunes ella intentó hacer una llamada, mientras que la última conexión se registró alrededor de las 5.
El área en que las antenas de telefonía celular detectaron el dispositivo era una zona de la costanera de Villa María, comprendida entre los puentes Juan Bautista Alberdi e Isidro Fernández Núñez (puente Negro).
Con esa valiosa información, a primera hora de la mañana se inició una intensa búsqueda por ese sector, con patrullajes de infante que estuvieron a cargo de efectivos policiales. Paralelamente, alrededor de las 10, el fiscal mantuvo una reunión con el jefe del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, Gustavo Nicola, con el objetivo de organizar para las 13 un procedimiento de búsqueda más grande, que incluyera rastrillajes acuáticos con personal de la institución.
Cerca del mediodía
Minutos antes de las 12 de ayer, los policías que recorrían la zona ribereña hallaron el cuerpo sin vida de Rosa en la playita del barrio Santa Ana (a la altura de la calle Roma, frente al predio del SUOEM), es decir, a mitad de camino entre el puente Negro y el puente Brigadier Bautista Bustos, el último que se construyó y que comunica las dos Villas.
De inmediato, Bosio solicitó la presencia de personal de la Policía Científica para un relevamiento fotográfico, planímetro y el levantamiento del cuerpo, como así también su traslado a la Morgue Judicial de Villa María, con el objetivo de realizar la autopsia médico-legal a los fines de establecer fehacientemente las causas del deceso.
Horas después, el médico forense Gustavo Rodríguez entregó al fiscal un informe preliminar, en el cual da cuenta de que Ochoa “no presenta signos de violencia externa” y que la causa eficiente de su fallecimiento es “asfixia por inmersión”.
