Salta - Juicio por estafas y asociación ilícita contra los líderes de Generación Zoe
No se rinde: Cositorto aseguró que pagaría las deudas si lo dejan usar sus criptomonedas
En la Sala de Grandes Juicios del Poder Judicial de Salta, tuvo continuidad ayer una nueva audiencia del juicio por estafas reiteradas (118 hechos) y asociación ilícita, que tiene como principal imputado a Leonardo Cositorto, de Generación Zoe, y a los responsables de la oficina de esa provincia.
Cabe señalar que el titular de la organización que es investigada en varias provincias argentinas -y en una de ellas, Corrientes, ya fue condenado- pidió volver a declarar.
Fiel a su estilo, se extendió lo más que pudo. Defendió el esquema que impulsó y dijo que podría pagar si lo dejan acceder a las criptomonedas que posee. Habló nuevamente de la “vergonzosa campaña” de persecución iniciada en su contra, fogoneada por intereses políticos y económicos.
Señaló que de los 90 mil inversores que Generación Zoe tenía a nivel mundial, solo ocho mil radicaron denuncias. “La corrida que nos hicieron no la aguanta ningún banco”, sostuvo, y adjudicó la cesación de pago a esta maniobra que dejó a su compañía “bloqueada, allanada e inhibida”.
También habló de sus aspiraciones políticas, indicando que había armado un partido y que pensaba presentarse en 2023.
Los damnificados
Por otro lado, uno de los denunciantes citados a declarar ayer relató que se enteró de Generación Zoe a través de un compañero de un curso virtual sobre educación financiera que estaba realizando en diciembre de 2021.
El testigo dijo que, ante la tentadora oferta de Zoe, viajó a Salta para comprar una “membresía inteligente premium” que - según le dijeron- incluía dos viajes al año para asistir a convenciones organizadas por la compañía. El 30 de diciembre de 2021 entregó 5 mil dólares en billetes y, luego de cobrar el interés del 7,5% del primer mes, decidió invertir otros 9 mil dólares en un “robot inteligente”. Era enero de 2022 y faltaban días para que se conociera la maniobra de Cositorto.
Indicó que en esa oportunidad solo le entregaron un “recibo de librería” por el monto entregado, cosa que le pareció rara. Al interés prometido por esta operación nunca llegó a cobrarlo.
El testigo refirió que cuando se hicieron públicas las denuncias realizadas en Córdoba en su contra, Cositorto siguió “conteniendo” a los inversores con mentiras. Después fueron “cambiando las reglas de juego” y, a través de Telegram, enviaban links a los damnificados para acceder a una sala de Zoom donde Cositorto explicaba cómo “iba a sacar a flote la empresa y aseguraba que todo era un boicot en su contra”. El denunciante dijo que pagaba para poder ver esos videos del líder de Zoe. Finalmente, cuando desde la empresa les pidieron migrar a otra plataforma llamada Sunrise para recuperar su capital, se convenció de que todo era una estafa.
