Poder Judicial de Salta
“Nadie me obligó a invertir”, dijo una testigo de la Defensa de Cositorto
Continúa en Salta el juicio por 118 estafas y asociación ilícita que tiene como principal acusado a Leonardo Cositorto, de Generación Zoe.
En la última audiencia, llevada a cabo el 19 de junio, último día hábil de la semana, declararon damnificados y una testigo citada por la Defensa, quien afirmó que Zoe brindaba una “educación de excelencia” para que tanto personas mayores como jóvenes tuvieran “un propósito en la vida”.
Además, definió a Cositorto como su “mentor”.
La testigo sostuvo que obtuvo beneficios mes a mes y que cuando ella decidió reinvertir las ganancias fue por decisión propia y no porque alguien la hubiera obligado.
No fueron todas rosas
La ronda de testimoniales incluyó también la presencia de un variado grupo de damnificados, entre ellos, efectivos del Servicio Penitenciario que dijeron haberse enterado de Zoe a través de un mismo compañero. Luego de concurrir a la oficina y asesorarse sobre la propuesta financiera de la empresa decidieron invertir.
Uno de los denunciantes manifestó que optó por no retirar su capital y reinvertir los intereses porque se dejó convencer por “el habla” de los encargados de la oficina. Indicó que cuando, en febrero de 2022, se hizo público el pedido de captura de Cositorto, los coimputados dieron la instrucción de habilitar una nueva billetera virtual. Les aseguraron a los ahorristas que a través de ella iban a obtener el doble de ganancia, cosa que no ocurrió.
El testigo manifestó que cuando los pagos comenzaron a atrasarse y elevó su reclamo, los encargados de la sucursal de Zoe en Salta le dijeron que ya no estaban vinculados a la empresa y que debía dirigirse a las oficinas de Buenos Aires.
Según consta en la causa, la financiera Generación Zoe -que tenía sede en Salta- comenzó a ser investigada en 2022 a partir de múltiples denuncias de ahorristas que aseguraban haber sido estafados.
Se logró determinar que Cositorto lideraba una empresa que operaba a través de un esquema fraudulento: atraía inversores con la promesa de una rentabilidad muy elevada -entre el 7,5% y el 10% mensual, alcanzando el 120% anual-, pero la ganancia prometida no procedía de las actividades financieras y comerciales que promocionaba Generación Zoe, sino de los fondos frescos depositados por nuevos inversores.
