CÁMARA DEL CRIMEN
Libertad para dos jóvenes de Las Perdices
Hace un año y casi diez meses que Maximiliano Irusta (30) y Jonathan “Felpa” Bustos Correa (28) están detenidos por un delito contra la propiedad cometido en Dalmacio Vélez.
Según la acusación, el 23 de julio de 2023 ingresaron a un domicilio de esa localidad y sustrajeron dinero y unos cheques. Además, el 6 de agosto del mismo año volvieron al mismo lugar, donde funciona una carnicería, y se llevaron dinero.
Ese último hecho fue, siempre siguiendo la acusación, mucho más grave, porque la mujer víctima del delito dijo en su declaración que con un arma blanca “la quisieron matar”.
Por estos hechos, ambos quedaron imputados de “hurto” y de “robo calificado por el uso de arma”. Ayer fueron condenados solo por el primer delito al tiempo que llevan en prisión y desde la misma sala recuperaron la libertad.
Por el hecho más grave, el de robo calificado, fueron absueltos por el beneficio de la duda.
Testimonios
Ambos acusados son trabajadores rurales y no tienen antecedentes.
Cuando la jueza Eve Flores les preguntó si querían declarar, ellos optaron por el silencio.
La única testigo fue la hermana del imputado Irusta, quien contó detalles del allanamiento.
Luego, el fiscal Francisco Márquez sostuvo la acusación, solicitando para ambos la pena de cinco años de prisión, la mínima prevista para ese tipo de delito.
Planteos
Ivana Castoldi, asesora letrada que defendió a Bustos Correa, y Alexis Andrada Beilman, representante legal de Irusta, plantearon la falta de pruebas que había en la causa.
Andrada Beilman dijo que, en uno de los hechos, la víctima admitió que “no vio a nadie” y después indicó que “seguro es Irusta”. “Esto demuestra que hubo error o prejuicio que lamentablemente está pagando Maximiliano con un año y casi diez meses que lleva detenido”, indicó.
Sobre la ropa secuestrada en los allanamientos que se hicieron en Las Perdices, localidad en la que viven los acusados, planteó que se llevaron “jeans negros y campera del mismo color”. “¿Quién no tiene una prenda negra?”, argumentó. “Jamás se encontró un arma y las cámaras ofrecen una imagen que no puede determinar de qué moto se trató ni identificar a quienes circulaban”, dijo. También se detuvo a analizar el hecho del robo calificado por uso de arma. “La víctima dijo que la quisieron matar, pero ni ella ni Maximiliano tienen una sola lesión”, planteó.
Por todas esas dudas, pidió la absolución de su cliente y, en caso de considerar que existen pruebas en su contra, lo condenen por “robo simple”.
Castoldi abordó el planteo defensivo con la misma línea argumental, indicando la falta de pruebas para inculpar a su defendido del robo calificado. Sobre el otro hecho (hurto), dijo que a su representado le encontraron, en un allanamiento, los cheques robados. “Entiendo que le corresponde una condena por encubrimiento, pero no por hurto”, dijo, y pidió que en ese caso la pena se considere pagada por el tiempo que lleva detenido.
Tras deliberar por más de dos horas, la magistrada consideró probada la autoría de ambos en el hecho de hurto, pero entendió que, por falta de pruebas, debía absolverlos por el robo calificado.
