Seis personas aprehendidas y más de 30 rodados secuestrados

Buscan poner un freno a las “picadas ilegales” de motos

Las carreras de motos conocidas como “picadas” se concretan desde hace un tiempo en ambas Villas sin ningún tipo de medidas de seguridad para los que participan, ni tampoco para el resto de los que circulan por las rutas elegidas para practicar esta competencia ilegal.

A raíz de esta situación repetida, la fiscal Silvia Maldonado, a partir de registros fílmicos, ordenó iniciar una investigación que derivó en quince allanamientos concretados en Villa María, Villa Nueva, Ticino, Tío Pujio y Las Perdices, entre otras localidades.

Como resultado de esos procedimientos, secuestraron 43 celulares, más de 30 motovehículos y también motopartes. Además, detuvieron a seis personas, dos de ellas menores de edad, por lo que tuvo participación el Juzgado de Niñez.

“Hemos identificado que, de los detenidos, hay quienes participan de las competencias y otros que son organizadores”, explicó en rueda de prensa la fiscal, junto a las secretarias Dalila Alcalá y Eugenia Barra.

Destacó que en la filmación, que fue el punto de partida de la investigación, “se identifica que esas picadas ilegales se realizan en una ruta pública, no en un lugar privado, concretamente en la ruta 4, jurisdicción de Villa Nueva”. “Ponen en peligro al resto de los que circulan por el lugar”, puntualizó la fiscal para representar la gravedad de la situación.

De hecho, el Código Penal establece dentro de los delitos de “seguridad pública”, en el artículo 193 bis, que “será reprimido con prisión de seis meses a tres años, e inhabilitación especial para conducir por el doble del tiempo de la condena, el conductor que creare una situación de peligro para la vida o la integridad física de las personas, mediante la participación en una prueba de velocidad o de destreza con un vehículo con motor, realizada sin la debida autorización de la autoridad competente”.

Esa pena alcanza al que organiza o promociona esa conducta prevista en el Código Penal y también a quien posibilite la “picada ilegal”, entregando un vehículo a sabiendas de que va a ser utilizado con ese fin.

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