Cámara del Crimen de Bell Ville
Violencia con trasfondo de drogas
Un hecho de violencia urbana ocurrido hace tres años en Leones se juzga en Bell Ville. Hoy es la hora decisiva para el juicio que lleva casi un año de debateEn una aparente tranquila tarde de Leones, un joven de 19 años fue llevado contra su voluntad en un vehículo Renault Kangoo hacia la zona rural. En el camino, no dejaban de preguntarle: “¿Quién se llevó nuestra droga?”, a lo que la víctima permanecía en silencio.
Llegaron a amenazarlo con una tijera de podar: “Hablá o te corto los dedos”. Él seguía en silencio.
Así llegaron hasta un campo donde los dos agresores seguían preguntando quién se había llevado la droga y la víctima seguía sin contestar. La historia terminó cuando uno de los responsables del violento acto, le disparó con un arma de fuego en la pierna, dejando al joven desangrándose en ese lugar aislado.
La suerte quiso que un vecino de la zona pasara por ahí y pudiera escuchar los gritos, por lo que dio intervención a la Policía y a los servicios médicos que lo trasladaron a un centro de salud, donde le salvaron la vida.
Esto ocurrió el 16 de julio de 2022. La víctima es Agustín González, un joven con problemas de consumo que actualmente está internado, tratando de recuperarse de la adicción.
Los acusados por ese brutal hecho son Hugo Hernán Caldo, quien está defendido por el abogado villamariense Alfonso Martín; y Lucas Román Fernández, representado por los letrados de Bell Ville Florencia Giuzio y Darío Baggini.
El modo en que la Justicia llegó a ellos es un tema que se debatió durante el juicio. Esto es porque a poco de ocurrido el ataque contra el joven, un amigo de este se presentó ante la Policía y le dijo que ambos le debían dinero por droga a unos cordobeses que estaban radicados temporalmente en Leones. Esta alusión a “los cordobeses” la repitieron otros testigos.
Sin embargo, la pista que apuntó la pesquisa hacia Caldo y Fernández la aportó la misma víctima, quien en realidad no quería decir quiénes fueron los atacantes. Todo ocurrió cuando estaba internado y sin teléfono -los agresores le robaron sus pertenencias- y por eso le pidió el celular a su madre. A través de un mensaje de Facebook dirigido a un amigo, le contó que fue agredido por los acusados.
Si bien después borró el mensaje, la madre de la víctima llegó a verlo antes e hizo una captura de pantalla con la que se presentó ante la Policía. Ahí inició el proceso judicial contra ambos.
El juicio
El juicio para determinar si los acusados son responsables penalmente o no comenzó en la Cámara del Crimen de Bell Ville, el 25 de junio de 2024.
En medio, hubo recursos y planteos que hasta llegaron a la Corte Suprema, cuyos integrantes entendieron que el caso debía juzgarse en la Justicia provincial.
El lunes 21 de abril, a casi un año de iniciado el juicio, se escucharon los alegatos de las partes.
La primera en dar sus conclusiones fue la fiscal de Cámara Andrea Hidalgo, quien sostuvo la acusación contra Fernández y Caldo, entendiendo que hay pruebas que los incriminan.
A la hora de pedir la condena, solicitó que ambos sean considerados coautores penalmente responsables del delito de “privación ilegítima de la libertad calificada por el modo y agravada por el uso de arma de fuego”. Pidió cuatro años y medio de prisión para Fernández y cinco años y medio para Caldo, dado que este tiene otro hecho de lesiones que también se está juzgando.
A su turno, Florencia Giuzio y Darío Baggini cuestionaron a la fiscal por “dejar afuera” toda la prueba que pone en duda la hipótesis acusatoria.
Aseguraron que las contradicciones no permiten tener la certeza de culpabilidad que exige esa instancia y por eso pidieron su absolución.
Quien cerró la ronda de alegatos fue Alfonso Martín, quien, en principio, cuestionó que el juicio se extendiera por un año. Indicó que esto fue así porque durante el debate incorporaban permanentemente pruebas nuevas, lo que, a su criterio, habla de una deficiente investigación penal preparatoria.
Dijo que al comienzo de la defensa tenía dos preguntas: la primera es por qué en la acusación refieren que Caldo y Fernández, “de común acuerdo y con división previa de tareas”, cometieron el hecho, cuando “no hay ni un mensaje, ni un amigo en común, que diga que siquiera se conocían”.
La segunda pregunta es dónde quedó la moto Dax roja en la que supuestamente circulaba Caldo cuando interceptó a la víctima frente a la plaza de Leones. Pese a los allanamientos que se hicieron, jamás apareció.
Al cierre, dijo que no se profundizó la hipótesis de los cordobeses porque esos “son bravos de verdad” y, en consecuencia, pidió la absolución de su defendido por falta de acreditación de un acuerdo delictivo previo, por insuficiencia probatoria y por no acreditarse la participación delictiva de Caldo en ese hecho.
Sentencia
Para hoy está prevista la última audiencia. En la oportunidad, los acusados podrán expresar lo que se conoce como “la última palabra” antes del veredicto, y luego el juez Roberto Eduardo Couretot dará a conocer la sentencia que definirá si Caldo y Fernández son responsables o no del grave delito por el que están acusados.
