Femicidio de Catalina - Se conocieron los fundamentos de la condena a Soto
“Clara y constante violencia”
“Tenemos por acreditada una sutil, pero clara y constante, violencia psicológica del acusado hacia la víctima”, aseguró, en el voto mayoritario, la Cámara en lo Criminal y Correccional de 11° Nominación de la ciudad de Córdoba.
Ayer, en el sitio oficial del Poder Judicial, se dieron a conocer los fundamentos de la sentencia contra Néstor Aguilar Soto por el femicidio de Catalina Gutiérrez.
El Tribunal y los jurados populares expresaron, por mayoría, “que entre la víctima y el imputado había surgido una amistad tóxica”. Explicaron que el imputado controlaba a Catalina constantemente y pretendía ocupar un lugar central en su vida, “que ella le prestara siempre atención, pasara lo que pasara”.
Coincidieron en que estos “celos” se incrementaron cuando ella decidió iniciar un noviazgo. “Se colocaba en una posición superior a la de Catalina Gutiérrez y se creía con derecho a reclamar más atención por parte de quien consideraba ‘su mejor amiga’. Ello implica -ni más ni menos- creer que era él quien decidía -en definitiva- cómo debía utilizar Catalina su escaso tiempo disponible y su afecto”, apuntaron.
“Esta dominación la imponía solapadamente por ser hombre, y hacia una mujer, por considerarla en un plano inferior, sin derecho a decidir plenamente con relación a su autonomía”, apuntaron.
El voto en mayoría afirma que, después de una discusión entre ambos en la casa del acusado, él la golpeó con tanta fuerza, que la dejó inconsciente. Para las camaristas y los jurados, Aguilar Soto, entonces, “eligió el peor camino”, esto es, “maniatar a Catalina, estrangularla hasta darle muerte y, luego, (…) quemar el cadáver y sus pertenencias (…), todo esto para procurar su total impunidad”.
Para el tribunal, en ese momento, “afloró su narcisismo y optó por intentar no perder su imagen, su ‘vida perfecta’ (tal como el mismo la describió en el debate), en lugar de hacer lo correcto”.
La sentencia añade que el plan del acusado para lograr su impunidad fracasó, porque no tuvo en cuenta la geolocalización del teléfono celular que Catalina compartía con su hermana ni la existencia de cámaras de seguridad del comercio cercano a su domicilio, entre otras circunstancias.
