Cámara del Crimen - Segunda jornada del juicio por el homicidio de Germán Torno
Un debate sobre las pruebas que acorralan a los acusados
Policías que participaron en la investigación dieron a conocer detalles de las pruebas que acorralaron a los cinco acusados. Teléfonos y cámaras fueron claveLa segunda jornada del juicio que se le sigue a los cinco acusados del crimen por encargo que tuvo como víctima a Germán Torno estuvo centrada en el análisis de las pruebas que permitieron identificar a los que hoy están sentados en el banquillo.
Las cámaras de seguridad y los teléfonos fueron clave en toda la investigación y por eso atestiguaron los policías que intervinieron en el análisis de esos dispositivos.
Lo que pudieron corroborar y está en el expediente es que el 20 de septiembre de 2022, un Fiat Siena blanco ingresó a Villa María por el acceso norte y fue directo hacia la esquina de Independencia y Buenos Aires. Estaban a pocos metros de la casa de Germán Torno, el hombre que ese día fue asesinado.
Se puede observar en las imágenes de las cámaras de vecinos y del centro de monitoreo el recorrido de las dos personas (luego identificadas como Claudio Luján y Gonzalo Valquinta) desde que se bajan del vehículo -en el que quedó esperando Ivana Martínez- hasta que llegan a la casa de la víctima. Una hora más tarde regresan al auto para retornar por la misma dirección en la que vinieron.
Pero también pudieron demostrar que ese mismo día, pasadas las 16 -cuando ya habían cometido el hecho delictivo- dos personas llegaron a la misma cuadra a bordo de un Volkswagen modelo Virtus y por espacio de unos 15 minutos estuvieron en el área donde vivía el hombre asesinado.
El análisis de los datos pudo determinar que ese vehículo es de Raúl Zerpa, el empleado de la carnicería de Darío Ludueña. Ambos radicados en Tío Pujio y acusados de contactar a Luján y Valquinta para ultimar a Torno.
Los cinco nombrados están acusados de “homicidio agravado por precio o promesa remuneratoria”, es decir, un crimen por encargo, que prevé una pena de prisión perpetua en caso de ser condenados.
Testimonios
Para confirmar todos estos datos tuvieron un rol relevante los policías que participaron de la investigación y que ayer comparecieron como testigos.
Comenzó la ronda Gonzalo Caballero, quien estaba de turno el día del crimen y fue el primero en acudir al lugar. “Vi muchas cosas, pero nada tan feo, con tanto ensañamiento como en este caso”, dijo el testigo al referirse a cómo habían encontrado el cuerpo del hombre asesinado.
Además de participar en el inicio de la investigación, fue el encargado de analizar horas de filmaciones de las cámaras y pudo armar el recorrido del Siena y de sus ocupantes.
Luego fue el turno de Francisco Medel, quien estuvo a cargo del relevamiento de las cámaras de la estación de servicio de Alem y Rawson, donde cargaron gas al Siena. Allí identificaron que el conductor era Luján, como acompañante iba Martínez y, en el asiento trasero, Valquinta.
Leonel Rodríguez, otro de los policías que atestiguó ayer, manifestó que, al ver la forma en que habían atado y reducido a la víctima, tiene el convencimiento de que “una sola persona no lo puede hacer”.
También tuvo a su cargo el análisis de los aparatos secuestrados. Habló particularmente del DVR (donde quedan las imágenes de las cámaras grabadas) de la casa de Ludueña en Tío Pujio, donde se puede observar que lo pasan a buscar en el Virtus blanco de Zerpa, en el horario que coincide con la posterior llegada al lugar del crimen.
En la ronda de testimonios sumaron las voces de dos especialistas de la DIO (Dirección de Investigación Operativa) de la Policía Judicial. Se trata de Sebastián Rubiolo y María Gabriela Álamo Argañaraz.
El primero pudo establecer en una línea de tiempo las llamadas que hicieron desde los teléfonos investigados. Detectaron que el teléfono de los acusados fue transportado, junto al que le robaron a Torno, desde esta ciudad hacia Córdoba.
Otro dato que pudo establecer es que el 21 de septiembre de 2022, es decir, a un día de que habían asesinado a Torno, habilitaron una línea a nombre del occiso, la que fue utilizada para llamarse entre ellos a fin de armar una supuesta coartada, tal como expresaron en el recinto.
En ese punto, Álamo Argañaraz precisó que el impacto de esas llamadas fue en una antena de Carlos Paz, coincidiendo con lo que expresó la esposa de Valquinta (ver abajo).
Finalmente, declaró el médico policial Facundo Pérez Rivera, quien ratificó lo expresado en esa oportunidad al constatar la muerte de Torno: murió asfixiado por la media en la boca, sumado a la remera en la cabeza y al cinto que le ataron al cuello. Esto hicieron a un hombre que estaba atado de pies y manos y “empaquetado” como para trasladarlo.
Para hoy
Los abogados defensores tuvieron una activa participación preguntando a los testigos y, además, solicitaron para hoy nuevos testimonios.
Se trata de dos hermanos cordobeses, de apellido Calderón -uno de ellos, yerno de Valquinta-, quien está sindicado como la persona que vendió el teléfono robado a la víctima.
Por otra parte, solicitaron que comparezcan miembros y trabajadores del Tribunal de Cuentas de Tío Pujio.
Tras esos testimonios, cerrarían la etapa de recepción de pruebas y presumiblemente el jueves podrían empezar los alegatos para dar a conocer las posiciones de cada parte a los jueces técnicos y jurados populares.
Una coartada inventada
Noelia Quinteros, esposa de Gonzalo Valquinta, expresó que, el día del crimen, su esposo le confesó que había ido a robar y “le salió todo mal”. En su testimonio, aseguró que al “trabajo” -como llaman a cometer un delito- lo habían hecho junto a Luján y por encargo de un amigo, que no es otro que Raúl “Muñeca” Zerpa, junto “al patrón”, como menciona a Darío Ludueña. Aseguró que cuando se enteraron de la muerte de Torno quedaron sorprendidos. “Él lo dejó vivo”, señaló.
Otro dato que aportó, siempre según sus dichos, es que Ludueña “tenía poder y contactos con el comisario” y un funcionario de la Justicia.
Le atribuyó también a Ludueña la coartada falsa, urdida para engañar a la investigación: esta consistía en circular en dos autos y llamarse con chips descartables para que impactaran en la zona de Córdoba y Carlos Paz.
DATOS
Raúl Zerpa
Uno de los acusados, Raúl Zerpa, pidió declarar ayer. El primer día había optado por el silencio, pero en la segunda jornada aseguró que esa decisión “fue por consejo de su primer abogado”, al que, según manifestó, le había pagado Darío Ludueña. “Pido disculpas a las víctimas por no haber hablado antes. Ojalá se haga justicia”, señaló el hombre acusado de encargar un crimen. Aunque del hecho en sí no dijo una palabra
Documentos
Brenda Torno, hija de la víctima, aportó ayer los documentos que encontró tirados en el suelo cuando llegó a la casa de su padre, al día siguiente del homicidio. Los aportó al Tribunal para que analicen si falta algo.
