Juicio abreviado - Le impusieron tres años de cárcel y quedó a un paso de recuperar la libertad

Lo condenaron por contagiar de VIH a quien fue su esposa

Se trata de M.P., un jubilado bancario y excombatiente de Malvinas, quien desde el año 2000 sabía que era portador del virus. Se casaron en 2016 y recién a fines de 2019, cuando estaba muy enferma, ella se enteró de todo
jueves, 13 de marzo de 2025 · 07:30

En el marco de un juicio de trámite abreviado, en el que el acusado admitió su culpabilidad, la camarista Edith Lezama le impuso ayer una condena de tres años de prisión de cumplimiento efectivo a un villamariense que contagió de VIH a quien fue su esposa, sabiendo que estaba infectado, pero nunca se lo dijo a la mujer ni se cuidó a la hora de mantener relaciones sexuales.

La pena recayó en M.L.P. (61), jubilado bancario y excombatiente de Malvinas, quien fue declarado autor penalmente responsable del delito de “lesiones gravísimas doblemente calificadas, por el vínculo y por violencia de género”, en perjuicio de la mujer con la que se casó en 2016.

Asimismo, fue hallado culpable de infringir la Ley 12.331 de Profilaxis de Enfermedades Venéreas y como autor de dos hechos de “desobediencia a la autoridad”, ya que incumplió una medida de restricción de acercamiento dispuesta por el Juzgado de Violencia Familiar y se presentó dos veces en el domicilio de la víctima (en 2023) cuando ambos ya estaban separados.

 

A puertas cerradas

Por tratarse de hechos de instancia privada, el juicio oral se realizó a puertas cerradas en el recinto que la Cámara del Crimen de Villa María tiene en el quinto piso de Tribunales. Y justamente por esa razón no se puede dar a conocer la identidad del condenado.

 

Detalles del juicio

De todos modos, elDiario pudo conocer algunos detalles de la audiencia de debate, que fue presencial (es decir, que el acusado compareció en la sala) y que, además de la jueza Lezama, contó con la participación del fiscal Francisco Márquez (foto), de la abogada local María Teresa Perassi Silva (representó a la denunciante, quien se constituyó en la causa como querellante particular), de los letrados bellvillenses Darío Baggini y Florencia Giuzio (codefensores) y de la secretaria Gabriela Sanz.

Como la sanción impuesta no supera los tres años de prisión, el condenado podrá solicitar la “libertad condicional” en breve, ya que lleva mucho más de ocho meses en la cárcel, tiempo mínimo necesario para acceder a dicho beneficio.

En efecto, P. se encuentra privado de la libertad desde el 13 de noviembre de 2023 (hoy cumple exactamente un año y cuatro meses entre rejas), por lo que está en situación de solicitar la condicional, aunque para que se le conceda se tendrá en cuenta su conducta disciplinaria durante el período que lleva detenido y, además, deberá sortear con éxito una rigurosa pericia psicológica que acredite de manera fehaciente que está apto para reinsertarse en la sociedad.

Durante la investigación judicial del caso, que fue desarrollada por el fiscal de Instrucción del Tercer Turno, René Bosio, se determinó que la víctima, actualmente de 56 años, contrajo la grave enfermedad por medio de quien era su marido.

 

Nunca le dijo nada

En el auto de elevación a juicio, el instructor de la causa destacó que “el imputado, sabiéndose portador de VIH y conociendo que se trata de una enfermedad venérea, transmisible e incurable, contagió a su esposa mediante relaciones sexuales mantenidas durante el matrimonio en el interior del domicilio que compartían, en forma reiterada, sin utilizar preservativo ni advertir nunca a la víctima de esa circunstancia, contagiándola del Virus de Inmunodeficiencia Humana”.

En los últimos meses de 2019, la mujer sufrió serios problemas de salud y llegó a bajar 23 kilos en poco tiempo. En una de las internaciones, en una clínica local, le hicieron unos estudios de mayor complejidad, hasta que finalmente unos análisis de sangre dieron como resultado VIH positivo.

En esa oportunidad, el propio marido de la paciente terminó confesándole a la médica que la atendía que se había enterado de su enfermedad en el año 2000 al hacerse los estudios en el Hospital Regional Pasteur, y que recibió medicación hasta 2008, cuando dejó de tomarla.

La salud de la víctima fue empeorando y en febrero de 2021 le detectaron un tumor linfoma, generado a raíz de las defensas bajas provocadas por el virus. Además, durante mucho tiempo, la mujer sufrió maltrato psicológico y agresiones verbales hasta que, finalmente, la relación de pareja llegó a su fin.

 

 

La denuncia penal

En los primeros días de agosto de 2023 radicó una denuncia penal en contra de quien ya era su exmarido y tres meses después, con toda la prueba colectada en el expediente, el fiscal Bosio ordenó la detención del imputado.

Previo a ello, más precisamente los días 1 de octubre y 12 de noviembre de ese mismo año, P. incumplió en dos ocasiones una medida de restricción de acercamiento dispuesta por el Juzgado de Violencia Familiar el 9 de agosto y se presentó en el domicilio de su expareja, incurriendo así en el delito de “desobediencia a la autoridad”.

La segunda violación de esa disposición judicial fue la gota que rebalsó el vaso, ya que al día siguiente fue aprehendido y desde entonces se encuentra privado de la libertad, alojado en la cárcel de barrio Belgrano.

 

Por qué fue abreviado

Como carecía de antecedentes, pudo acceder a un juicio abreviado después de admitir su culpabilidad en todos los ilícitos que se le atribuían y como consecuencia de un acuerdo previo entre la Fiscalía de Cámara, la querella y la defensa.

En tanto, este medio pudo saber que, al momento de declarar sobre condiciones personales, el condenado incurrió en un error garrafal: cuando la jueza le preguntó si había tenido alguna enfermedad, de inmediato respondió en forma negativa. Entonces, la magistrada le recordó que acababa de confesar el hecho de haber contagiado de VIH a su exesposa, ante lo cual el acusado admitió su “equivocación”.

Ya en la parte final del juicio y previo a que se dictara la sentencia, Edith Lezama le concedió la “penúltima palabra” a la víctima, quien estuvo en la sala durante toda la audiencia. Fue entonces cuando miró a su exmarido y le recriminó lo que había hecho. Y cuando le otorgó la “última palabra” a P., este solo atinó a pedir perdón.

Finalmente, cabe añadir que M.P. nació en Pampayasta Sud el 21 de junio de 1963 y que al momento de ser detenido estaba domiciliado en barrio Ameghino, de Villa María.

 

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