Segunda jornada del juicio en la causa Mariani

Hernán Ferrari: “Yo intenté ayudar a mi hijo para ver si zafaba”

En esta ocasión, solo estaban citados dos testigos: Luisa Bachino y Gustavo Rodríguez. Sin embargo, el acusado que faltaba decidió declarar
miércoles, 8 de octubre de 2025 · 07:50

En la Cámara del Crimen de Villa María se llevó a cabo la segunda jornada del juicio  que tiene como acusados a Gino Ferrari (21) y a Hernán José Ferrari (57), hijo y exesposo, respectivamente, de Natalia Rosa Mariani (48), asesinada el 28 de diciembre de 2023 en Villa Nueva.

Tribunal completo para este juicio por “homicidio doblemente agravado” 

Como el primer día, Edith Lezama de Pereyra, Félix Martínez y Eve Flores completaron el tribunal y Francisco Márquez tomó el lugar de fiscal.

Asimismo, al igual que en la primera jornada, se presentó la querellante Lucía Ferrari, hija de Natalia y Hernán, hermana de Gino, defendida por Antonio Alarcos.

 

Los testigos del segundo día

En esta ocasión, solo hubo dos personas citadas para prestar declaración.

Una de ellas fue quien encontró el cadáver, la pareja del padre de Natalia, Luisa Bachino. “Cuando entré, vi sangre y alguien muerto en la pieza de la Luli. Me asusté tanto que pegué la vuelta y salí corriendo”, contó frente al tribunal.

En la misma línea, mencionó que se dirigió a su casa y fue su hijo quien llamó a la Policía.  “Cuando entramos identifiqué que era Natalia, ella era muy buena con nosotros”, expresó entre lágrimas.

Otro de los citados fue el médico forense de la sede de Villa María, Gustavo Rodríguez, quien se encargó de realizar la autopsia. “Se observaron hematomas en ambos ojos, también en la nariz, y múltiples heridas punzocortantes de diferentes longitudes”, explicó.

Al leer el expediente, detalló que fueron seis cortes y lesiones a nivel muscular, producto de esas heridas.

“Se dejó constancia que las lesiones que presenta Natalia Rosa Mariani no son autoinflingidas y que las mismas fueron producidas por terceros con armas blancas”, especificó.

Asimismo, concluyó mencionando que la causa de muerte fue un shock hipovolémico por múltiples heridas punzocortantes de arma blanca y que en su cuerpo no tenía lesiones de autodefensa.

 

La declaración de Ferrari

En el momento en que el tribunal iba a dar por concluida  esta segunda jornada,  Joaquín Gonzáles solicitó que se le tome declaración a su defendido, Hernán Ferrari.

El acusado, conectado mediante videoconferencia desde el Establecimiento Penitenciario Nº 5 de la ciudad, comenzó pidiendo disculpas a su hija Lucía. “Tan solo he tenido la intención de ayudar a mi hijo para que él pudiera zafar de este calvario que es la cárcel”, confesó.

Por otra parte, manifestó que se siente responsable de haber “mandado a Gino a saludar a su mamá” ese día. Y sobre lo que se lo acusa, explicó que “no hubo una planificación”, ya que tomó la decisión de ayudarlo después de enterarse del hecho.

Asimismo, explicó qué pasó  ese 28 de diciembre, mencionando que Gino se subió a la parte de atrás del auto “agitado y con los ojos llorosos”, y sus palabras fueron: “Hice una locura, pa, fui de mamá, me la mandé, la maté”. Agregó que “ese momento no se lo desea a nadie” y que “debe ser lo peor que escuchó en la vida”.

Respecto a la víctima, dijo que  era una persona “muy laburadora y exigente con ella misma”, pero que, “de repente, había cambiado”.

Continuó hablando sobre la declaración de su hija Lucía, quien había mencionado que él la manipulaba, y expresó: “Me duele mucho que diga que soy un tipo que los hostigaba. Siempre consideré que tenía una buena relación con ella”.

A su vez, manifestó que “haría todo por sus hijos” y “que lo hubiera hecho por Lucía también”.

“Me encantaría estar presente en esa sala, declarando para demostrarle a mi hija lo que la amo y la necesito. Deseo que algún día ella me perdone”, pronunció entre lágrimas, mientras Lucía observaba la pantalla negando, sin poder creer lo que su papá decía.

Se refirió también a su hijo, quien en la primera jornada confesó haber sido quien asesinó a su madre, e indicó que “no se daba cuenta de que Gino sufría” y le pidió disculpas. “Hijo, yo sé que para todos sos un monstruo, pero para mí no sos así”, le dijo, y en la misma línea agregó que el menor de los acusados “cometió el error de su vida”.

“Mis hijos son víctimas de errores míos y de traumas que arrastraba su madre de chica”, expresó.

Finalmente, en su declaración, que se extendió por más de una hora, se dirigió a “la gente que tiene el poder de justicia” y señaló que no se basen solo en un expediente.

Sus últimas palabras fueron  disculpas para Gino y su hija Lucía, quien “se quedó sola y es la víctima que de repente perdió todo”.

Luego de los tres testimonios, Edith Lezama de Pereyra anunció un cuarto intermedio hasta hoy a las 9.

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