Testimonio en primera persona de una víctima de violación
“Me siento muerta”
Una joven mujer víctima de abuso sexual decidió contar lo sucedido para alertar a otras posibles víctimasEl 5 de agosto de este año, una joven realizaba su caminata habitual en cercanías de la Universidad, cuando fue abordada por un hombre que la obligó con un arma a ir a un descampado, donde abusó sexualmente de ella.
El acusado por ese grave delito, Alberto Cantón (40), fue detenido unos días después del hecho.
Ya fue indagado por la fiscal Juliana Companys, ante quien admitió que tuvo relaciones con la mujer. Aunque, casi como siguiendo un manual del abusador, expresó que el sexo había sido consentido. Claro que, al hablar de consentimiento, no pudo explicar por qué en el lugar del hecho había precintos para atar a la víctima.
Testimonio
Amalia -es un nombre ficticio para proteger la identidad real de la víctima- fue la mujer que se animó a denunciar y logró así que detuvieran al agresor. Accedió a dar una entrevista para advertir que, si a otras mujeres les pasó lo mismo, también puedan denunciar para que ningún hecho de esta naturaleza quede impune.
“Ese día salí a caminar a las 6.15 o 6.20, como salgo todos los días”, comenzó diciendo Amalia. Relató que siempre hace el mismo recorrido y, al llegar a la ruta 9 y Jauretche, frente a la empresa Elásticos Moro, un hombre se le vino encima. “Sentí que era enorme, que era un monstruo para mí. Me apuntó con un arma y me decía que me iba a matar a cuchillazos”. Así, bajo amenazas, la llevó hacia un descampado.
Hasta ese momento, Amalia pensaba que se trataba de un robo, por lo que le ofreció darle el celular sin resistirse. “Pero entonces me dijo: ‘cállate, que vas a hacer todo lo que yo te diga’. Ahí entendí que su intención era otra”.
Después de abusar sexualmente de ella, se fue del lugar, pero volvió a los minutos para, efectivamente, robarse el celular.
En el peor de los estados, golpeada y abusada, Amalia esperó a que se alejara lo más posible y comenzó a correr.
Llegó a la avenida sin aire y pidió auxilio. Los primeros conductores que pasaron no ayudaron, pero una pareja de ciclistas la vio y se encargaron de contenerla y llamar a la Policía.
“Hubo mucha contención de parte de lo que fue la Policía, del Hospital y de la Fiscalía. Nunca me hubiera imaginado que era así, supieron acompañarme en todo momento”, dijo. Por supuesto “que es un montón tener que contar y repetir lo que viví, pero entiendo que es la forma de hacer justicia”.
No indagamos sobre detalles del hecho, pero sí acerca de cómo percibió a su agresor. “Estaba muy perfumado, exageradamente perfumado. Al día de hoy, los hombres de mi familia no pueden usar perfume, porque me revive ese momento”, dijo.
Para cerrar la entrevista, le consultamos a Amalia qué huellas le dejó el abuso: “Me siento muerta. No puedo salir de mi casa si no estoy acompañada, no duermo”.
Pese a todo, inició el camino de una sobreviviente. Acude a terapia, tiene contención de gente que la cuida y, además, una inquebrantable decisión de salir adelante.
