Cámara del Crimen - Diez años de prisión para un joven por hechos ocurridos en Oliva

Noche de furia: robó en tres casas y agredió a un jubilado

La Justicia de Villa María condenó ayer a Maximiliano Raúl Rojas (28) a diez años de prisión por múltiples delitos contra la propiedad y hechos de violencia hacia personas vulnerables. El acusado dijo que es inocente
miércoles, 25 de septiembre de 2024 · 07:00

En algo más de cuatro horas, Maximiliano Raúl Rojas entró a robar en dos casas y en un bar, golpeó a un jubilado y salió caminando hacia su casa cuando fue interceptado por la policía de Oliva, ciudad donde sucedieron los hechos.

Todo ocurrió en las últimas horas del 15 de septiembre de 2023 y las primeras del día siguiente, cuando el acusado -ahora condenado- cometió los ilícitos junto a un hombre que conducía una moto y quedaba de “campana” en cada domicilio al que ingresaba Rojas.

El juicio se llevó a cabo ayer en la Cámara del Crimen de Villa María, con la participación del acusado por videoconferencia desde la cárcel de Villa María. Al término de la audiencia, la jueza Eve Flores lo sentenció a 10 años de prisión.

La defensora Castoldi pidió la absolución por el beneficio de la duda en la mayoría de los hechos

Los hechos

Al comienzo de la audiencia, el secretario Gastón Beltrán leyó los hechos por los que el joven radicado en Oliva está acusado.

El primero ocurrió en 2018; y el último, el día de su detención: 16 de septiembre del año pasado.

Hubo en ese historial una amenaza contra un vecino, a quien acusaba de matar un perro, y otros hechos vinculados a violencia contra su expareja.

Pero el raid delictivo más grave fue en la fecha aludida y comenzó cuando ingresó a la casa de una vecina de Oliva, que estaba sin moradores. Rompió la puerta y se llevó dos televisores del lugar, los que escondió bajo el acoplado de un camión estacionado en un baldío ubicado a unos 100 metros de la casa en la que entró a robar. Fue aproximadamente a las 23.30 del 15 de septiembre del año pasado.

El segundo hecho de esa noche, el más violento de esa seguidilla de acciones delictivas, ocurrió en la casa de un jubilado, José Vergara.

Según la acusación, Rojas ingresó saltando por un portón al patio de la vivienda. Allí encontró un hacha, que usó para romper la puerta y acceder así a la casa, donde el morador estaba durmiendo.

Rojas usó el hacha para agredir a su víctima: primero, en la cabeza; luego, en la rodilla; y finalmente, cuando lo hizo caer de la cama al levantar el colchón, en el brazo. El jubilado, a quien sus vecinos le decían Nonito, le aseguró todo el tiempo que no tenía dólares, que era lo que supuestamente buscaba Rojas.

Finalmente, el autor del robo se fue del lugar en moto, con 30 mil pesos que sacó de la billetera de la víctima y un teléfono celular.

El tercer punto elegido para robar fue el bar “Tutino”, que a esa hora (más de las dos de la madrugada) ya estaba cerrado. Rompiendo el ingreso, entró al lugar y se llevó varias botellas de bebidas alcohólicas, algo de carne y hasta un cajón con envases vacíos.

De allí, se supone que dejó algunas botellas de su excuñado y finalmente se fue caminando hacia su casa.

Como la Policía estaba alertada de los robos ocurridos esa noche, lo interceptan a Rojas y, tras una requisa, le encuentran el celular que le había robado al jubilado.

Mientras era detenido, agredió y amenazó a los uniformados. Eran aproximadamente las 2.50 de la madrugada del 16 de septiembre de 2023. Habían pasado algo más de cuatro horas desde que empezó el raid delictivo.

Esa “noche de furia”, como la definió el fiscal Francisco Márquez, no terminó allí, porque desde la celda siguió provocando disturbios y amenazando a la Policía.

 

Alegatos y condena

El fiscal que sostuvo la acusación hizo un repaso de las pruebas que involucraron a Rojas y destacó que el tiempo transcurrido entre el primer delito (2018) y el último (2023) demuestra que alejarse de las normas  es “un modus vivendi”, o un estilo de vida, del acusado.

 

Pidió 15 años de prisión.

Luego fue el turno del alegato de la Defensa, ejercida por la asesora letrada Ivana Castoldi, quien comenzó a analizar uno por uno los hechos que contenía la acusación, indicando que, salvo en dos casos de desobediencia a la autoridad y uno de resistencia, en el resto no había pruebas contundentes que lo incriminaran.

Señaló que los testigos lo ubican en inmediaciones de los hechos, pero nunca en el lugar donde ocurrieron.

Agrega que nadie reconoció haberlo visto cometiendo un ilícito. Incluso, en el caso del jubilado, quien expresó en Instrucción que no pudo verle bien la cara porque su agresor tenía el rostro cubierto.

Por eso, pidió que lo condenaran por los delitos probados al tiempo que estuvo en prisión y lo absolvieran por el beneficio de la duda por el resto de las acusaciones.

En caso de que la magistrada entendiera que el acusado fue el autor del resto de los delitos, pidió la pena mínima.

Tras deliberar, la jueza Eve Flores, si bien lo absolvió por el hecho de amenazas calificadas contra el vecino con el que discutió por la muerte de la mascota, lo sentenció por el resto de los ilícitos a 10 años de prisión.

 

Declaración - “Soy inocente”

Desde la cárcel y por teleconferencia, Maximiliano Rojas relató que nació en Oncativo, que tiene dos hijos de 3 y 6 años, que cursó hasta el segundo año del secundario y que, hasta su detención, se ganó la vida trabajando como albañil.

Afirmó que no consume alcohol en exceso ni drogas y aclaró que no tiene antecedentes.

Cuando la magistrada le preguntó qué quería decir sobre el hecho, ratificó su postura defensiva: “Soy inocente, toda mi vida he trabajado, no sé por qué me acusan de todo”.

La misma posición asumió al momento de concederle la última palabra, donde ratificó su inocencia y recordó que tiene dos hijos menores para mantener.

Pero las pruebas lo contradijeron y por esa razón terminó condenado.

 

4

Las horas que pasaron desde que Maximiliano Rojas ingresó a robar en la primera casa y terminó detenido. En medio, ingresó al domicilio de un jubilado, a quien golpeó, y a un bar que estaba cerrado, desde donde se llevó botellas de bebidas alcohólicas.

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