Gatillo fácil: tres años de cárcel en suspenso para expolicía cordobés

miércoles, 10 de abril de 2024 · 08:35

La Justicia de Córdoba le impuso ayer una pena en suspenso a Lucas Gastón Carranza (foto), un expolicía que, el 19 de septiembre de 2015, vestido de civil, drogado y a una distancia de tres metros, dio muerte de un balazo por la espalda a Rodrigo Sánchez (17) luego de que robara una cartera en la esquina de avenida Colón y Sagrada Familia, en la capital provincial.

Carranza fue declarado culpable del delito de “homicidio con exceso en el cumplimiento de un deber” y recibió una pena de tres años de prisión de ejecución condicional, por lo que continuará en libertad.

En su veredicto, el tribunal de la Cámara Novena del Crimen hizo lugar parcialmente a una demanda civil entablada contra la Provincia por la familia del joven asesinado. La investigación estuvo a cargo de la fiscal Laura Battistelli, quien en su acusación había considerado la figura de “exceso funcional”.

“No va a ir a la cárcel ni un solo día. Sí le impusieron una serie de condiciones, como trabajos comunitarios y tratamiento psicológico”, planteó el abogado querellante, Adolfo Allende Posse, tras conocer el fallo y en tono de inconformismo. Con respecto al resarcimiento económico, planteó que “se hizo lugar al daño moral en favor de la madre de Rodrigo, pero no prosperó en cuanto a los otros dos rubros de menor importancia, como son la pérdida de ayuda futura y el daño emergente por tratamiento psicológico”.

Sin embargo, Allende Posse reconoció que sus representados tenían otras expectativas: “Pensábamos que podría caber una pena de cumplimiento efectivo, porque el actuar del policía fue polémico: disparó por la espalda a dos chicos que estaban desarmados y él estaba completamente intoxicado en ese momento”.

Durante las audiencias, el acusado reconoció que arrastraba “serios problemas de adicciones” que se habrían agravado después del hecho por el cual fue acusado.

Según la investigación, el oficial había consumido cocaína, marihuana y benzodiazepina (un sedante). Meses después del caso de gatillo fácil, Carranza cayó preso por robar una campera en un local y en 2016 le robó un vehículo a un remisero después de ponerle un elemento cortante en el cuello.

Durante el debate oral y público, el expolicía admitió que al momento del crimen tenía problemas de consumo y que, a pesar de eso, seguía en la fuerza. “A pesar de todo esto, que fue probado durante el juicio, la Policía volvió a poner un arma en su cintura. Después, en el año 2017, el acusado fue sorprendido cuando robaba una campera y en ese mismo año intentó robar un remís y terminó preso”, enfatizó Allende Posse.

Finalmente, Carranza fue expulsado de la fuerza de seguridad.