Los abogados adelantaron que recurrirán a Casación para que se revea
Tres años de prisión condicional para uno de los imputados por la muerte de Panchito
El Tribunal cordobés consideró que la muerte del joven de Villa María en una fiesta electrónica ocurrió por un episodio “negligente” y no hubo intención de matarlo. Padres y abogados no piensan lo mismo“Llevamos esperando nueve años, largos nueve años, sin haber tenido respuesta alguna por parte de la Justicia, por lo que valoro que, después de tanta lucha, al fin tendremos juicio”, había expresado, a fines de diciembre del año pasado, Noemí Bongiovani, madre del joven villamariense Francisco “Panchito” Mignola, quien falleció al participar en una fiesta electrónica, pero que ayer sumó una nueva desazón al escuchar la leve condena impuesta a uno de los imputados por la muerte de su hijo.
Es que la Cámara Séptima del Crimen de Córdoba condenó a Ricardo Mariano Carballo, de 38 años, a la pena de tres años de prisión condicional, por lo que continuará en libertad, aunque deberá realizar trabajos sociales para redimirse.
Al respecto, uno de los abogados que representó a la querella, Leandro Ortiz Morán, expresó su disconformidad con la sanción a Carballo, “porque la Justicia ha entendido que el accionar del acusado ha sido solo un hecho ‘negligente’ y nada más que eso”, lo que condice con la imputación inicial de que se trató de un “homicidio culposo”.
En realidad, para los padres Panchito (Javier Mignola y Noemi Bongiovani) como para los abogados de la querella (Ortiz Morán y Miguel Ortiz Pellegrini) la muerte del joven, acaecida el 26 de octubre de 2014 en la estancia “El Silencia”, en la zona rural de Salsipuedes, fue un “homicidio culposo”, aunque el tribunal no lo entendió así.
“¿Cómo puede ser negligente la organización de una fiesta electrónica preparada para el consumo de drogas, la venta de estupefacientes, sin el permiso correspondiente de la Municipalidad del lugar, ni la presencia agentes sanitarios para atender a los asistentes, ni ambulancias ni policías…?”, expresó el abogado Ortiz Morán.
Fundamentos y casación
El letrado, al ser consultado por El Diario durante la víspera, anticipó que recurrirán a Casación, para revisar si la sentencia dictada ayer se ajusta a los hechos.
De todas maneras, Ortiz Morán informó que el 11 de marzo venidero se darán a conocer los fundamentos de la resolución adoptada ayer por el tribunal, por lo que, si bien seguirán trabajando en torno a la causa, esperarán conocer.
Testigos que prestaron declaración durante el desarrollo del juicio aseguraron que en la fiesta había personas que vendían droga “con total libertad” y que “se podía consumir sin problemas”, a la vez que remarcaron que no había servicio de enfermería, médicos, ambulancia ni otros medios de atención sanitaria.
Por su parte, el abogado Ortiz Pellegrini puntualizó que en la estancia donde se realizó la fiesta electrónica “no había siquiera posibilidad de pedir auxilio, porque no había señal de telefonía celular ni equipo de radiocomunicación”.
Imputado ausente
Por otro lado, el abogado Ortiz Morán señaló que la sentencia dictada ayer solo compete al único imputado que estuvo presente durante el juicio (Carballo), y en nada le cabe al disc- jockey César Augusto Lombardi Santa Ana, de 40 años, quien nunca se hizo presente por encontrarse fuera del país, supuestamente en México.
Si bien se ha declarado a Lombardi en rebeldía y se ha pedido su detención y extradición, nada ha cambiado la situación del encartado, “porque no se puede llevar a juicio y menos sentenciar a una persona que está ausente”.
Pese a que han pasado poco menos de 10 años del trágico deceso del joven villamariense, lo sucedido ayer en el tribunal cordobés continuó dejando latente el dolor de los padres, quienes consideraron que no se hizo justicia, a la vez que causó mucha sorpresa entre los abogados querellantes, quienes habían estimado que el episodio encuadraba con fundamentos firmes un caso de “homicidio doloso”, pero que el tribunal cordobés calificó finalmente como “homicidio culposo”, es decir, una muerte sin intención, como si se tratara de un hecho accidental.
