Banda desbaratada - Exitosa investigación de la Justicia y la Policía villamarienses

Otros dos detenidos por vender dólares apócrifos

Se trata de Alexis Allende, de Villa María, y Juan Carretero, domiciliado en Villa Dolores. El 27 de noviembre había sido arrestada Gisela Casas, oriunda de Canals, en un departamento de calle José Ingenieros, en pleno centro de la ciudad
viernes, 6 de diciembre de 2024 · 07:49

Efectivos de la División Investigaciones de la Unidad Departamental General San Martín detuvieron a dos sujetos acusados de vender dólares falsos, por lo que ya son tres las personas involucradas en las maniobras delictivas en poco más de una semana.

Alexis Denis Allende (36), radicado en Villa María, y Juan Alberto Carretero (49), oriundo de Villa Dolores, quedaron a disposición de la Fiscalía de Instrucción del Tercer Turno, imputados como presuntos coautores del delito de “estafa”.

El miércoles de la semana pasada la Policía detuvo a Gisela Casas y secuestró dólares falsos, celulares, tarjetas y otros objetos (foto, Unidad Departamental)

Además, el personal policial que trabajó en el caso secuestró 37 billetes apócrifos de 100 dólares cada uno, 18.100 pesos (12 billetes de 1.000, 12 de 500 y uno de 100), tres cuadernos con anotaciones relacionadas con los hechos y 30 documentos nacionales de identidad (DNI).

 

Primera detención

La investigación fue dirigida por el comisario Ezequiel Lozano y supervisada por el fiscal René Bosio, asistido por el secretario Pedro Diana, y fue la consecuencia de un procedimiento anterior que derivó en la aprehensión de Gisela Vanesa Casas (37), domiciliada en la localidad de Canals.

Tal como lo informó elDiario en su edición del jueves de la semana pasada (28 de noviembre), el día anterior, el comisario Lozano y personal a su cargo allanaron un departamento ubicado sobre calle José Ingenieros, en pleno centro de la ciudad, donde arrestaron a Casas y secuestraron tres teléfonos celulares, cerca de 400 mil pesos en billetes de diferentes valores, 10 billetes falsos de 100 dólares cada uno, 10 blísteres con chips telefónicos, tres tarjetas bancarias, dos DNI y un bolsito de color negro.

 

El principio del fin

El accionar delictivo de la banda fue desbaratado gracias a la denuncia presentada el miércoles 27 del mes pasado por un vecino de la región que fue estafado unos días antes, cuando la mujer le entregó 2.800 dólares “truchos” a cambio de tres millones de pesos.

Previamente, el denunciante había contactado a los vendedores a través de Facebook y, tras un primer contacto por WhatsApp, se dirigió al departamento de calle José Ingenieros donde realizó dos operaciones de compra: una el sábado 23 de noviembre y otra el lunes 25.

El vecino advirtió que se trataba de billetes falsos cuando fue a pagar una cuenta con esa moneda extranjera. Sin perder tiempo, recurrió a un abogado que le aconsejó hacer la denuncia y el 27 al mediodía se presentó ante las autoridades para relatar los hechos.

 

Y “pisaron el palito”

De inmediato, el fiscal Bosio, el secretario Diana y el comisario Lozano planificaron los pasos a seguir para atrapar a los estafadores. Así, una mujer policía se contactó por la misma vía (Facebook) con la vendedora de dólares y pactaron un encuentro, que se llevó a cabo en el departamento ya mencionado, por lo que no hubo dudas: se trataba de la misma persona.

La “compradora”, en el marco de lo que se conoce como un delito “experimental”, recibió los dólares, que al igual que en el caso denunciado, eran falsos. Momentos más tarde la Policía allanó el inmueble, detuvo a Casas y secuestró los elementos de prueba antes descriptos.

 

Cómo operaba la banda

La investigación permitió establecer que, haciendo uso de un perfil de Facebook falso y a través de grupos de compra y venta, los integrantes de la banda captaban a sus víctimas ofreciéndoles la venta de dólares.

Una vez que aparecía un interesado, estudiaban su perfil personal de la misma red social para conocer un poco más sobre su personalidad y averiguar si se trataba de un “cliente apto” para llevar adelante el engaño. Luego lo citaban a un departamento, que alquilaban temporalmente (iban cambiando de domicilio para evitar levantar sospechas) y allí, mientras Allende y Carretero hacían de “campana”, Casas era quien atendía al comprador y llevaba adelante la transacción. La mujer le entregaba dólares adulterados y la víctima hacía la correspondiente transferencia electrónica, o a veces pagaba en efectivo.

Pudo saberse que los estafadores actuaban con una gran logística y tenían estudiados hasta los más mínimos detalles.

Las autoridades judiciales continúan con la investigación, ya que sospechan que serían varias las personas damnificadas por los detenidos, tanto en Villa María como en otras localidades de la provincia.

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