Cuatro años de prisión efectiva por “comercialización de estupefacientes”

Tercera condena para un vendedor de drogas

Se trata de Mario “Rengo” Romero, un albañil oriundo de Arroyo Algodón que se domicilia en Villa María. En junio de 2014 y febrero de 2019 recibió penas de tres años de cárcel por el mismo delito. Está detenido desde hace casi un año
miércoles, 2 de octubre de 2024 · 07:43

Un convicto reincidente fue condenado ayer por tercera vez en la última década, siempre por venta de drogas, y tendrá que cumplir íntegramente la sanción impuesta por la jueza Eve Flores en la Cámara del Crimen de Villa María.

Mario Edgardo Romero (52) fue declarado autor penalmente responsable del delito de “comercialización de estupefacientes” y recibió una pena de cuatro años de prisión efectiva y multa de 30 mil pesos, con declaración de reincidencia.

Romero se sentó en el banquillo de los acusados junto a Jonathan Miguel Sosa (25), un villamariense que llegó a juicio por el mismo delito, pero fue absuelto por el “beneficio de la duda” y recuperó la libertad ni bien concluyó la audiencia de debate.

Ambos presidiarios fueron detenidos el 5 de octubre del año pasado, en el marco de un operativo realizado por la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA), durante el cual se incautaron varias dosis de cocaína.

Ese día, alrededor de las 16.30, grupos operativos de la fuerza de elite irrumpieron en la casa de Romero y del bolsillo de su pantalón secuestraron una bolsa de nailon en la que había 16 pequeños envoltorios termosellados con un peso total de 13 gramos de clorhidrato de cocaína, ya fraccionados para su comercialización, mientras que en el comedor, adentro de un plato de cerámica, hallaron un trozo tipo piedra de la misma droga, de 1,4 gramo.

 

Detalles del juicio

Además de la magistrada, participaron de las deliberaciones el fiscal de Cámara, Francisco Márquez; los asesores letrados Ivana Castoldi (defendió a Romero) y Diego Julián (Sosa), y el secretario Gastón Beltrán.

Cabe señalar que los dos acusados estuvieron presentes en el recinto ubicado en el quinto piso de Tribunales, al cual fueron llevados desde el Establecimiento Penitenciario Nº 5, donde estaban alojados.

En su veredicto y por el “beneficio de la duda”, Flores absolvió a Sosa por el delito de “comercialización de estupefacientes” y dispuso su inmediata libertad, la que se formalizó en la misma sala de audiencias.

Además, declaró inconstitucional la escala penal prevista en el artículo 5º, inciso “c”, de la Ley Nacional de Estupefacientes Nº 23.737 para la pena privativa de la libertad, y la estableció en tres a 10 años de prisión para el presente caso.

En ese marco, la camarista declaró a Romero autor de “comercialización de estupefacientes” y le impuso la pena de cuatro años de prisión, multa de 30 mil pesos, accesorias de ley y las costas del proceso, con declaración de reincidencia.

Finalmente, recomendó que el condenado realice un tratamiento médico adecuado a su problemática de consumo de estupefacientes, que deberá ser coordinado por el Servicio Penitenciario.

 

Datos personales

Mario Romero, alias “Rengo”, es oriundo de Arroyo Algodón (8 de diciembre de 1971), pero registra domicilio en esta ciudad. Al declarar sobre condiciones personales, dijo que completó los estudios primarios, que se ganaba la vida trabajando como albañil y que tiene antecedentes penales.

Al respecto, cabe señalar que en junio de 2014 recibió su primera sanción penal (tres años de prisión) por venta de drogas y volvió a ser detenido exactamente cuatro años después (junio de 2018), otra vez por “comercialización de estupefacientes”, actividad ilegal que realizaba en el gabín ferroviario ubicado en barrio Industrial de Villa María.

El 12 de febrero de 2019, la jueza Flores lo condenó a tres años de prisión efectiva, le impuso una multa de 10 mil pesos y lo declaró reincidente, motivo por el cual tuvo que cumplir íntegramente esa sanción.

Cabe señalar que Romero posee una discapacidad como consecuencia de un grave accidente de tránsito y debieron someterlo a una compleja operación en la cual le quitaron 12 centímetros de hueso en una de sus piernas.

A raíz de ese inconveniente de salud y la dificultad que tiene desde entonces para caminar, algunos allegados le pusieron el apodo con el que lo conocen familiares y amigos.

En tanto, Jonathan Sosa nació en Villa María el 2 de febrero de 1999, vive en esta ciudad, tiene estudios primarios completos, admitió ser consumidor de drogas, no registra condenas anteriores y al momento de ser detenido se ganaba la vida como vendedor ambulante y limpiavidrios callejero.

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