Persecución y captura

Detenido por arrojar un teléfono celular hacia el interior de la cárcel

Una camiseta flúor, un choque contra el auto de los efectivos del Servicio Penitenciario y el hecho de que huyera por una casa donde vive un agente retirado de la cárcel, fueron los factores que ayudaron a la detención de un joven de 28 años
domingo, 28 de enero de 2024 · 08:20

Dos jóvenes en moto circulaban por el barrio Belgrano el viernes a la tarde, cuando detuvieron su marcha en Lisandro de la Torre y General Deheza y  tiraron un paquete que cayó en el interior de la cárcel. Hasta allí, la información que publicamos en nuestra edición de ayer.

Con el correr de las horas, se conocieron más datos de la cinematográfica persecución que terminó con Gustavo Ritter (28) aprehendido como supuesto autor de los delitos de “desobediencia a la autoridad” y “violación de domicilio”, mientras que buscan a su cómplice.

Los hechos ocurrieron cerca de las 18 del viernes 26 de enero, cuando los dos motociclistas detuvieron la marcha de su vehículo de 110 cc en la esquina mencionada.

Uno de ellos bajó del rodado y arrojó con fuerza un paquete por encima de los muros del penal. Luego se comprobó que era un teléfono celular Samsung, con un chip activo de la empresa Claro.

Lo que no habían previsto era que, justo a esa hora, efectivos del penal, pertenecientes al Grupo de Operaciones Tácticas Penitenciarias (GOTP), estaban haciendo una ronda alrededor de la cárcel y advirtieron la maniobra. De esta manera, comenzaron a perseguirlos por la calle Lisandro de la Torre hacia José Ingenieros. Al no encontrarlos, desisten de la acción y regresan a realizar las tareas de vigilancia en las inmediaciones del penal, cuando, sorpresivamente, en la esquina de Lisandro de la Torre y Buchardo, se vuelven a encontrar con los motociclistas, que terminan chocando con el auto oficial  que conducían los penitenciarios.

Al perder el control de la moto, deciden huir a pie: uno, en dirección al barrio Ramón Carrillo; y el otro -ahora aprehendido- tomó en dirección hacia la calle Chile, subiendo por tapias y corriendo por los techos de las viviendas de esa arteria.

Hubo dos factores que influyeron en la detención del joven: uno, que entre las viviendas que “visitó” estaba la de un trabajador retirado de la cárcel, quien colaboró en reducirlo; y la otra, que era fácilmente visto por sus perseguidores porque llevaba una camiseta deportiva de color amarillo flúor.

Los penitenciarios llamaron a la Policía, cuyos efectivos completaron el procedimiento y lo entregaron a la Justicia. De esta manera, Ritter quedó a disposición de la fiscal de Feria, Juliana Companys, Secretaría a cargo de Florencia Bortolussi, quienes lo investigan por los delitos mencionados, a la par que buscan a quien logró huir.

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