Muerte de los obreros en Oncativo
La pareja de Richetta no hizo denuncia
La mujer confirmó que no tiene nada que ver con la acción que inician dos hijas que residen actualmente en Río Tercero. Además, afirmó que “Elvio no hubiese hecho algo semejante con Dante”?Urli, el propietario de HidrocentroLa mujer que hace más de una década estuvo junto a José Richetta, quien dejó de existir en un lamentable accidente laboral ocurrido el martes 29 de agosto en Oncativo, confirmó a El Diario que nada tiene que ver con el pedido de ser querellante por el deceso del hombre.
Celeste, tal la identidad de la pareja, refirió que “jamás hubiera iniciado una acción (judicial) en reclamo, porque él (Richetta) siempre tuvo una excelente relación con la empresa y el dueño”, en alusión a Dante Urli, dueño de Hidrocentro SRL.
La aclaración resultó a consecuencia de lo publicado por El Diario en la edición de ayer, titulada: “La familia de Richetta será querellante”.
En la nota, la abogada Marina Romano contó que “eventualmente” va a solicitar la imputación de la empresa Hidrocentro Servicios SRL, del “contratante” y de la Aseguradora de Riesgos de Trabajo (ART) “por omisiones de control” y “por la situación riesgosa” que terminó con Elvio en circunstancias similares “a una trampa mortal”.
La abogada había dicho que representaba a dos hijas (que viven en Río Tercero)?y a la mujer del obrero. Sin embargo, señala a la exmujer, ya que la pareja que tuvo Richetta en Villa María durante los últimos años se encuentra en contra de este tipo de acción judicial contra la empresa. De hecho, Celeste dio cuenta de que este tipo de trabajo (como el ocurrido en Oncativo) lo realizaban prácticamente todos los días y nunca hubo problemas, ni quejas, ni planteos por parte de Elvio.
El hombre llevaba más de 10 años trabajando en Hidrocentro y, por lo que se pudo revelar, era uno de los operarios más fieles de Urli, quien dijo estar “devastado” por todo lo que había sucedido ese martes 29 de agosto, en Oncativo, cuando el hombre de 43 años murió, junto a Luciano Salvador Mingolo Heredia, de 19, y Gabriel Vargas, de 43, mientras trabajaban en una planta de bombeo.
