A través de Market Place
Condenan a una banda por estafar a vendedores en redes sociales
Remitían a los damnificados comprobantes de transferencias bancarias falsos, para obtener elementos tecnológico y luego venderlos a compradores de buena feEl Juzgado de Control y Faltas N° 10 condenó por el delito de "asociación ilícita" a un grupo de personas que estafaron a usuarios que vendían consolas de videojuegos, teléfonos inteligentes, computadoras y televisores a través de plataformas de comercio electrónico en línea, como Market Place, o por medio de redes sociales.
En este sentido, el juez Juan Manuel Fernández López condenó a Ricardo Nereo Miranda a cinco años de prisión de cumplimiento efectivo como jefe de la asociación ilícita y coautor de estafas reiteradas.
En tanto, impuso al resto de los integrantes de la banda Germán Agustín Ludueña, Agustín Alfonso, Rodrigo Esteban Lezcano, Francisco Agustín Flores, Agustín Matías Camayo, Karen Mayra del Valle Barros, Javier Alejandro Correa Almada, Nicolás Salvador Francisco Cejas Rodríguez, Marcelo Fabián Oresti y Federico Agustín Torres la pena de tres años de prisión de cumplimiento condicional.
La sentencia detalla que, en primer lugar, los miembros de la organización identificaban productos electrónicos ofrecidos en distintos mercados de comercio electrónico. Luego, se contactaban con los vendedores por medio de nombres falsos o perfiles apócrifos.
De esta manera, negociaban el precio del artículo ofertado y pactaban una reunión para la entrega del artículo, en general, en el domicilio del damnificado. Llegado a este punto, informaban al vendedor que concretarían el pago del monto convenido mediante una transferencia bancaria.
Sin embargo, cuando concurrían a la reunión para retirar los productos remitían a los vendedores, por redes sociales o por WhatsApp, comprobantes de transferencias bancarias falsos, previamente confeccionados por otros miembros de la banda.
Algunas víctimas directamente les entregaban los productos, en ese momento. Sin embargo, otros chequeaban si la transferencia efectivamente había ingresado en sus cuentas. Como esto no ocurría, porque los comprobantes eran apócrifos, los miembros de la banda les exhibían entonces capturas de pantalla adulteradas de supuestos movimientos bancarios. De esta forma, lograban engañar a otros vendedores y acceder a los productos.
Finalmente, los artículos electrónicos obtenidos mediante este ardid eran nuevamente introducidos en el circuito comercial por otro de los integrantes de la asociación ilícita, que estaba encargado específicamente de venderlos a compradores de buena fe.
