Cámara del Crimen - Juicio abreviado

La educación sexual la ayudó a denunciar: abusador condenado

Ocho años de prisión es la condena que la Justicia le impuso a un changarín radicado en esta ciudad que abusó de una niña de su entorno familiar directo. En la audiencia confesó la autoría de los hechos
miércoles, 23 de agosto de 2023 · 07:30

La Justicia de Villa María condenó ayer a Walter Juan Carlos Fernández (46), a ocho años de prisión por los delitos de abuso sexual con acceso carnal agravado en concurso ideal con corrupción de menores.

Los hechos por los que llegó acusado ocurrieron entre noviembre de 2015, cuando la víctima tenía apenas 8 años, y el mismo mes de 2017.

La pequeña en ese período no se animó a hablar sobre lo que había pasado, hasta que, en una charla dictada en el marco de la Educación Sexual Integral (ESI), la adolescente se animó a hablar acerca de lo que había sufrido años atrás.

La primera en escuchar lo acontecido fue la psicopedagoga de la institución educativa a la que asiste y luego se lo comunicaron a la mamá.

Lo primero que hizo la progenitora fue presentar la denuncia (en junio del año pasado) y así fue que se inició la investigación que concluyó ayer, con la confesión y condena de Fernández.

El juicio se realizó ayer a puertas cerradas en el quinto piso de Tribunales. La camarista que presidió la audiencia fue Edith Lezama de Pereyra y el acusador público fue René Bosio, quien actuó como fiscal de Cámara -acompañado por el secretario Pedro Diana-, dado que Francisco Márquez está de licencia.

Participó también la mamá de la niña abusada, representada por la abogada querellante Florencia Vottero. El defensor de Fernández fue Antonio Alarcos.

Por teleconferencia, el acusado, tras responder preguntas sobre sus condiciones personales (dijo que es changarín, que tiene 46 años, que nació en Santa Fe y que su último domicilio está en Villa María), confesó, abrumado por las pruebas, los delitos que se le atribuían.

De esta manera, el juicio tuvo el carácter de abreviado y accedió a la condena que acordaron entre las partes de ocho años de prisión.

La abogada querellante remarcó que la confesión es importante “para cerrar el círculo” de violencia sexual que sufrió la pequeña, para así poder empezar su camino de víctima a sobreviviente.

Por esa razón, la mamá prestó el consentimiento para pedir la pena acordada aunque aclaró, cuando le concedieron la penúltima palabra, que ella “no era Dios para perdonar” a quien había abusado de su hija.

El acusador público -quien también fue el instructor de la causa-, valoró en su alegato todas las pruebas recabadas que fueron contundentes para demostrar la responsabilidad del abusador.

Señaló la importancia de la ESI en la escuela, donde les explican las formas de “reaccionar ante un suceso como el vivido por la niña”.

A su turno, Alarcos dio el acuerdo para la pena solicitada para su defendido, la que finalmente fue impuesta por la magistrada.

 

La importancia de la ESI en las escuelas

El Programa Nacional de Educación Sexual Integral (ESI) fue creado por la Ley 26.150 con el propósito de garantizar el derecho a recibir educación sexual integral en todos los establecimientos educativos del país, de gestión estatal y privada, en todos los niveles y modalidades.

Muchas veces cuestionada, la ESI permite el abordaje de situaciones traumáticas que muchas veces niños, niñas y adolescentes no pueden explicar; como el caso de la víctima cuyo abusador se condenó ayer.

 Entre los objetivos del programa está el de asegurar la transmisión de conocimientos precisos, confiables y actualizados sobre los distintos aspectos de la educación sexual; el de promover actitudes responsables ante la sexualidad; prevenir los problemas relacionados con la salud en general y la salud sexual y reproductiva en particular y procurar igualdad de trato y oportunidades para varones y mujeres.

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