Sucedió en barrio Ameghino, en plena madrugada
Le forzaron la puerta de su casa y le robaron una garrafa de 10 kg
La víctima es Juan?Alberto?“Negro”?Díaz, un pensionado de 65 años. También le rompieron la puerta reja de entrada a la vivienda. “Te produce una angustia tremenda”, dijo“Me hizo pegar un salto en la cama”, dice Juan Alberto Díaz. Eran las 4.30 de la madrugada de ayer, cuando se despertó por el ruido, pensó que se había caído algo dentro de su casa. Se levantó de la cama, salió del dormitorio, cruzó la cocina-comedor y vio abiertas la puerta de calle y la puerta reja del frente.
“Te produce una angustia tremenda”, comenta.
Después miró, estaba el televisor, la radio, la bicicleta. Después, también, se dio cuenta de que le faltaba una garrafa de 10 kilos -vacía- que usa para calefaccionarse y que, averiguó, cuesta $24.000. “Es lo único que manoteó el tipo”, cuenta. Díaz asume que por el estruendo, la persona que ingresó se dio cuenta de que ya no tenía demasiado tiempo: el golpe de la puerta, contra una heladera, había sido lo suficientemente fuerte como para despertar a alguien, a cualquiera.
La persona que ingresó puede haber sido su plural: las personas que ingresaron. Por, el momento, no se sabe.
Lo que Díaz supone, además, es que a la puerta le dieron una patada o un hombrazo. Si bien él ya la arregló para que se pueda echar llave, comenta que “posiblemente” cambie la cerradura por una más segura y coloque “pistillos”.
Conocido también como?Negro Díaz, tiene 65 años, es pensionado y extrabajador de?El Diario, donde estuvo durante 12 años como dibujante y columnista cuando este medio se encontraba en bulevar España, casi?Santa Fe.
Vive solo en barrio?Ameghino y esta es la primera vez que le roban en esa casa en la que está desde 2003. Él describe a su casa así:?“Es un departamento muy chico, muy humilde. No pertenece a un complejo”. La entrada da a una cocina-comedor, luego hay un baño y, por último, el dormitorio.
“Acá no hay cosas de valor más que el televisor, la radio, la bicicleta y los libros, muchos libros. Me gusta leer”, dice. Y cuenta que la madrugada terminó con su denuncia y la llegada de dos patrulleros y cuatro policías que tomaron dos fotos -de la entrada y del sector donde estaba la garrafa-. “Me quedó la otra (garrafa) con las pantallas para calefacción; esta no se la llevaron porque estaba llena, es pesada”, expone.
Díaz, por otra parte, menciona:?“En el último tiempo se ve un crecimiento de la inseguridad; lo que yo diría que tiene que ver con el tema, tal vez no con la falta de trabajo, sino por esta demanda inflacionaria que puede exigir más dinero a esas personas para la subsistencia y también para el vicio. Es lo que supongo yo; la delincuencia ha existido siempre. Pero daría la impresión de que ahora está un poco más”.
Y recuerda:?“A una vecina, la otra vez le pidieron el teléfono para hacer una llamada. Imaginate”.
