Laboulaye - Sepultaron los restos del chico asesinado

Joaquín tenía 18 traumatismos en el cráneo y en el rostro

A medida que transcurrieron las horas se conocieron más detalles del asesinato del menor de 14 años en Laboulaye. Sin embargo, no hay una sola pista acerca de los motivos por los que un amiguito de 13 lo ultimó a golpes

La autopsia realizada al cuerpo del adolescente de 14 años asesinado en Laboulaye reveló ayer que Joaquín Sperani fue golpeado bárbaramente en el cráneo, al punto que se constataron al menos 18 traumatismos.

En tanto, después de las 17 de la víspera, los restos del menor fueron inhumados en el cementerio de esa ciudad del sur cordobés, en un contexto de profundo dolor y consternación de familiares, allegados, compañeros de la escuela y vecinos del lugar.

 

Golpes a mansalva

Los primeros resultados de la autopsia practicada por los forenses en Río Cuarto permitieron conocer que la causa del deceso del menor fue el múltiple y severo traumatismo cráneo-encefálico y de rostro, provocados por numerosos golpes aplicados con objetos contundentes.

En el lugar donde en horas del mediodía del domingo pasado fue hallado el cuerpo sin vida de Joaquín, el interior de una antigua vivienda situada en la misma manzana de la escuela a la que concurría, la Policía secuestró “una barra de hierro cromado y un trozo de hormigón, ambos con rastros de sangre, que estaban cubiertos por escombros”.

Mientras tanto, poco después de las 17 de ayer, los restos de Joaquín, que fueron velados en la Sala “A” de la Cooperativa FEL, en calle Jorge Newbery 220, se trasladaron al cementerio Jesús Redentor.

 

El autor

Mientras tanto, quien se declaró autor del horroroso crimen de Joaquín, su amigo de 13 años, identificado solo como Leandro, fue derivado para su resguardo al Centro de Admisión y Diagnóstico que depende del Complejo Esperanza, de la ciudad de Córdoba, por disposición de la Justicia.

Al respecto, el juez de Competencia Múltiple de Laboulaye, Sebastián Moro, quien está a cargo de la investigación, donde se le realizarán estudios psicosociales y ambientales,  tomó contacto personal con el niño y sus padres, que son propietarios de un campo.

Moro, por otro lado, precisó que, en la situación de ser un adolescente no punible, ya está interviniendo la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF). 

 

Los padres de la víctima

Por otro lado, durante las últimas horas, antes del sepelio, el padre del niño muerto, Martín Sperani, relató el dolor que atraviesa la familia: "Esto fue una sorpresa muy grande, no esperaba un final así", dijo el hombre.

El papá de Joaquín contó que no podía creer cuando le dijeron que "su propio amigo lo había matado". Se trata de un chico de 13 años, señalado como el principal sospechoso, quien, por la edad, es inimputable.

“Era una amistad intachable entre los dos”, afirmó el hombre, y relató que tuvo acceso a las cámaras de la zona que fueron analizadas. Allí pudieron ver cuando Joaquín y su amigo caminaban juntos hasta que desaparecieron. Minutos después “vuelve uno solo, corriendo por la misma cuadra”, y se ve cuando al amigo “se le cae de la mano un objeto negro”.

Fue en ese momento que Martín se dio cuenta de que era el celular de su hijo. Por eso les solicitó a los investigadores que “rastrillaran a fondo sobre este chico”.

El atribulado progenitor contó que todavía no termina de entender lo que pasó, ya que el chico acusado del crimen “era uno más de la familia, los padres también, era un entorno familiar: no hay palabras, todavía no caigo por lo sucedido”.

La madre de Joaquín, por su parte, aseguró que "todo indica que fue él (por su amigo)", a quien calificó como “psicópata basura”, mientras que el padre reveló que escuchó el preciso momento en el que el adolescente confesó el crimen.

"Hay muchas pruebas que lo incriminan. Era un amigo de toda la vida, no sé qué se le cruzó por la cabeza", expresó, y añadió: "En este momento, no tengo las fuerzas para hablar, pero en unos días voy a decir un montón de cosas".

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