Cámara del Crimen de Villa María
El fiscal pidió que a Piedra la juzguen por “lesiones gravísimas calificadas"
En la segunda jornada del juicio por el homicidio de Emiliano Messa, el representante del Ministerio Público pidió una ampliación de la acusación, por un delito que prevé una menor penaEl fiscal de Cámara pidió, casi al finalizar la segunda audiencia, por el homicidio de Emiliano Messa, hacer una ampliación de la acusación. Para la madre del niño, consideró que corresponde juzgarla por lesiones gravísimas agravadas por el vínculo y para Jonathan Fernández, homicidio calificado por alevosía.
Cuando habían pasado casi nueve horas de iniciada la segunda audiencia donde se debate la responsabilidad penal de dos acusados en el homicidio de Emiliano Messa, el fiscal de Cámara sorprendió pidiendo una “ampliación de la acusación”.
Para Ana Yael Piedra, madre de la víctima, Francisco Márquez pidió que se la juzgue por “lesiones gravísimas calificadas por el vínculo”. Cabe recordar que la mujer llegó acusada de “homicidio calificado por el vínculo”, un delito por el que el Código Penal Argentino prevé una única pena de prisión perpetua. En cambio, en el de “lesiones gravísimas” -siempre agravada por el vínculo-, la pena que se prevé va de 3 a 15 años.
Cuando la imputada escuchó al fiscal, comenzó a manifestar un estado de shock que obligó a hacer un cuarto intermedio hasta que se recompuso y pudo volver a la sala.
Un dato central para aclarar: esa nueva acusación no significa que “caiga” la original, tal como la elevó el fiscal de Instrucción, René Bosio.
Esto se debe, entre otros aspectos, a que la querella sostenida, en representación de José Luis Messa (padre de Emiliano) por los abogados Gonzalo Ferreras y Carla De Falco, sostiene la acusación de homicidio calificado por el vínculo para ambos acusados.
Ese nuevo escenario hará que el jueves, cuando tengan que debatir el veredicto los jueces técnicos y jurados populares, tendrán que considerar -en caso de que resuelvan condenar- una u otra acusación.
Siguiendo con la solicitud de Márquez, pidió para el otro imputado, Jonathan Marcelo Fernández, que se lo juzgue por “homicidio calificado por alevosía”. En este caso, si lo condenan, la única pena posible es la perpetua.
Ante esta nueva acusación, el presidente del Tribunal convocó a los imputados a declarar. La mujer optó por el silencio y el acusado negó los hechos, ratificando su versión de que todo había sido un desafortunado accidente.
El calvario de Emiliano
La segunda jornada del juicio contra Piedra y Fernández comenzó con el testimonio del médico forense de los Tribunales de Villa María, Gustavo Rodríguez.
El médico dio a conocer el informe elaborado de manera interdisciplinaria, tomando como datos los resultados de la autopsia y de las historias clínicas del Hospital Pasteur, -a donde llevaron primero a Emiliano- y del Hospital de Niños, donde finalmente falleció.
Mostró un video elaborado basándose en la información recabada por la Policía que inspeccionó el lugar, entre otros datos.
Centralmente, dijo que Emiliano sufrió maltrato y que el golpe que le causó la muerte tiene, como origen más probable, el que haya sido arrojado con fuerza, la fuerza de un adulto, haciendo que golpeara su cabeza contra el piso o la pared.
Ese impacto, con un elemento plano, le causó una fractura en el hueso occipital con el consiguiente edema o hinchazón. “No puede ser accidental, la caída desde su propia altura, que era de 93 centímetros, no es suficiente para causar esa lesión”, dijo.
También precisó que por el examen de la tomografía realizada en el Pasteur, la lesión fatal fue provocada dos horas antes de su llegada al centro de salud.
Sobre los golpes anteriores al 21 de diciembre de 2021, relató que en el cuerpo del pequeño hubo lesiones de distintas etapas madurativas, las que databan, por lo menos, de diez días antes de su llegada al Pasteur.
En lo que hace a esas lesiones previas, refirió que el pequeño tenía 24 hematomas en distintas partes del cuerpo, lo que daba cuenta del maltrato infantil. Esos hematomas fueron provocados por dedos de la mano de un adulto apretándolo y también, por un golpe de puño.
Tal como lo había señalado el día anterior Natalia Ceballos, la doctora del Pasteur, el dato concluyente del maltrato, lo aportó el fondo de ojo que realizaron en el Hospital de Niños de Córdoba. Allí se mostró que tenía hemorragias bilaterales en los vasos sanguíneos de la retina, también, de distinta etapa evolutiva. “Esas lesiones anteriores pusieron en peligro su vida”, dijo.
Confirmó que las hemorragias en la retina pueden causar ceguera y daño neurológico. “De hecho, las psicólogas hicieron un informe revelando que Emiliano tenía un retraso madurativo”, dijo.
También agregó otro dato aportado por las psicólogas: “Refieren que el niño se sentía contenido en la guardería”.
Otro testimonio clave y que aportó datos objetivos, fue el de Karina Roxana Amicci, enfermera y paramédica del servicio de emergencias 107, quien acudió al lugar con una médica y el chofer ante un llamado en el domicilio de Colombia 924, del barrio Roque Sáenz Peña, identificado con un Código Rojo. Es decir, cuando hay riesgo de vida. “Cuando llegamos nos esperaba un masculino e ingresamos a la casa. El niño estaba sobre un colchón ubicado en el comedor, con pañales y un pantalón corto. Tenía dificultades para respirar y convulsionaba”.
“Le sacamos las almohadas e inmediatamente le colocamos el cuello pediátrico para trasladarlo de urgencia al Hospital”, dijo.
Recordó que en ese momento, llegó la mamá y subió con ellos a la ambulancia. “Ella quería contarle a su padre lo que pasaba, pero hablaba por teléfono con monosílabos”, dijo ante el jurado y los jueces.
También mencionó que “el masculino” insistía en que fueran a ver el baño. “Él decía que se había caído ahí mientras jugaba con las bombitas con agua”, expresó. Ellos no lo hicieron. La prioridad era llevar de urgencia a Emiliano al Pasteur.
Señales
También prestó su testimonio un compañero de trabajo de Ana Yael Piedra, Roberto Miguel Molina.
Confirmó que estaban trabajando en el autoservicio de Brandsen y San Luis, del barrio San Martín, cuando Piedra recibió la llamada aquel trágico 21 de diciembre de 2021. “Se puso muy mal y decía: ‘Mi bebé, mi bebé’. Luego se fue a la casa con otra compañera”, dijo.
Luego fue el turno de Noelia Cáceres, quien dijo que para ella, Ana Yael Piedra era “como una hija postiza”, dado que era amiga de su hija desde niña.
Contó, entre otros acontecimientos, que cuidaba a Emiliano todas las veces que su madre lo pedía. “Vi que ella era muy bruta, le pegaba cachetadas en la nuca hasta hacerle perder el equilibrio, o lo zamarreaba de un brazo”, dijo. Eran señales.
Asegura que Emiliano nunca quería irse con la madre. “Una vez le di un chupetín y cuando escuchó el ruido de una moto, creyó que era su mamá que venía a buscarlo y se escondió debajo de la mesa para comerse rápido el chupetín. Noté que le había empezado a tener miedo a la madre”.
Luego, fue el turno de Aldana Cáceres, hija de la testimoniante anterior. Relató más o menos lo mismo, agregando que notaba un déficit alimentario en el pequeño.
El testimonio de Noelia y Aldana Cáceres, motivó a Ana Yael Piedra a pedir la palabra. Entre otros temas, dijo que Aldana le contaba al padre de Emiliano todo lo que ella hacía.
Luego, se leyeron los testimonios recabados en la instrucción de los familiares de la acusada. Karen Piedra (hermana) dijo que en el Hospital de Niños, antes que terminara detenida, le confesó que ella no había estado con Emiliano en el baño, como sostuvo ante los médicos el día de la tragedia, sino que “le había pegado Jonathan”.
Agregó que cuando ella fue al departamento de la calle Colombia a buscar ropa para el velorio del niño, en el baño no vio “ni ropa, ni agua, ni bombuchas, ni baldes”, que eran los datos que aportaban los acusados para sostener la hipótesis del accidente.
Cómo sigue
El juicio iniciado el lunes retomará la audiencia programada para el jueves 27 de julio, cuando abogados y abogadas den a conocer sus alegatos.
El fiscal Francisco Márquez, pedirá la pena que considere justa para la nueva acusación que introdujo ayer.
Los querellantes Ferreras y De Falco le dirán al jurado los fundamentos, por lo que piden una condena para los acusados.
La defensora de Jonathan Fernández, Ivana Castoldi, fundamentará su hipótesis y lo mismo hará el defensor de Ana Yael Piedra, Jorge Bustos.
Luego, los jurados populares y los jueces técnicos (el tribunal está integrado por Félix Martínez, Eve Flores y Edith Lezama), deliberarán para determinar si los acusados son inocentes o culpables. En este último caso, deberán definir por qué delito y qué pena les corresponde.
Madre y padrastro del acusado
En defensa de Jonathan
Requeridos por la asesora letrada que defiende a Jonathan Fernández, testimoniaron Marcela Bodart, madre del acusado, y José Zanetti, padrastro.
El hombre dijo que lo crió desde que era niño y lo definió como “un padre que realmente ama a sus hijos”. “Nunca levantó la voz, él es de hablar”, agregó.
Dijo que una vez, cuando Jonathan estaba detenido, le preguntó claramente lo que había ocurrido: “Le dije ‘¿fuiste vos?, si es así, hacete cargo, no me la hagás más difícil’. Él me respondió que no, que ni loco, tengo tres hijos, cómo voy a hacer eso”.
En el mismo sentido, Marcela Bodart se expresó elogiando a su hijo, diciendo que tiene una buena relación con los niños.
Abogada confirmó que Piedra asistió al Polo
A pedido del defensor de Piedra, fue citada como testigo la abogada Rocío Tossolini, quien se desempeñaba en el Polo de la Mujer de Villa María.
Dijo que en octubre de 2020, en medio de las restricciones por la pandemia, Ana Yael Piedra tomó contacto con el Polo debido a situaciones de violencia sufridas con el padre de Emiliano, José Luis Messa.
“Nosotros hacemos contención y acompañamiento a las víctimas de violencia de género. Ingresan a demanda de las víctimas, o por solicitud de la Justicia. Una tercera vía es a través de otras instituciones. Ese fue el caso de Ana Yael, que vino derivada por la trabajadora social del MuniCerca del barrio Carlos Pellegrini”, explicó.
“Por lo que ella relató, estaba en la fase del círculo de violencia en el que la tensión acumulada explota. Es el momento en que suelen decidirse a hacer la denuncia y así lo hizo, acompañada por una trabajadora social. Relató que sufría violencia psicológica, verbal y económica”. “Por ejemplo, no sabía usar el cajero automático”, señaló la abogada, pese a que recibía la Asignación Universal que carga el dinero mensual en una tarjeta de débito. Dijo que Piedra refirió que la persona que manejaba la plata, era su marido. “En el Polo buscamos que adquieran autonomía para salir de esas situaciones complejas”, reveló.
Informe psicológico
El abogado querellante Gonzalo Ferreras leyó un informe psicológico que habla de la personalidad de la madre de Emiliano.
“Presenta una conducta manifiesta de manipulación, ausencia de contenido emocional, presencia de sobredetallismo y búsqueda de desviar la atención e impactar con su propia historia vital de víctima y no la de Emiliano”. Y agrega que “ella responsabiliza al afuera de la cantidad de lesiones que presenta su hijo”, anexa.
“Prioriza sus necesidades sobre las de su hijo”, expresó el informe realizado basándose en las entrevistas realizadas en el Hospital de Niños antes de que la detuvieran.
Jornada accidentada en Tribunales
En la jornada de ayer, hubo tres problemas de salud entre los asistentes al juicio. El primero fue el del abogado defensor, Jorge Bustos. A raíz de un movimiento que hizo con su brazo, sintió un fuerte dolor. Estaba por allí la paramédica y el forense que lo asistieron de inmediato. Se había dislocado el hombro y los profesionales de la salud solucionaron al instante el problema.
Luego, uno de los integrantes del jurado sintió un fuerte malestar, por lo que debió abandonar la sala. Después del cuarto intermedio se repuso y volvió.
Finalmente, Ana Yael Piedra, la acusada, entró en estado de shock cuando escuchó el cambio de calificación del fiscal. Fue asistida y pudo volver para escuchar el final de la audiencia.
