Juicio abreviado - Por un asalto callejero
Segunda condena en poco más de un año
Benjamín Sosa recibió una pena unificada de seis años de cárcel tras declararse culpable de “robo calificado por uso de arma”. A menos de dos meses de haber salido de la cárcel, sustrajo un celular en la vía pública empuñando un cuchilloUn año, dos meses y 10 días después de haber recibido su primera sanción penal, un joven albañil y plomero villamariense volvió a ser condenado ayer por la Justicia local, por lo que ahora pasará un tiempo más largo “a la sombra”.
Se trata de Benjamín Ezequiel Sosa (21), quien en esta segunda ocasión fue juzgado por un asalto callejero perpetrado hace poco más de 12 meses, cuando le sustrajo el teléfono celular a un transeúnte que caminaba por la vía pública luego de amenazarlo de muerte con un cuchillo.
Al cabo de un juicio oral y público realizado en la Cámara del Crimen por videoconferencia, el vocal Félix Martínez le impuso una condena de cinco años de cárcel tras declararlo autor responsable del delito de “robo calificado por uso de arma” (blanca).
Sin embargo, como estaba debiendo parte de la sentencia anterior, dictada el 10 de mayo de 2022, el magistrado le aplicó una pena unificada de seis años de prisión, accesorias de ley y las costas del proceso. Además, dispuso que Sosa realice en la cárcel tratamiento psicológico, ya que es un confeso adicto a las drogas.
Nacido en Villa María el 4 de noviembre de 2001, este joven convicto reincidente fue detenido por última vez el 7 de julio de 2022, un día después de cometer el robo del celular. De inmediato se constató que había sido condenado apenas 58 días antes, también por un delito contra la propiedad que incluyó un episodio de violencia física durante el arresto.
La primera condena
En efecto, el 10 de mayo de 2022, recibió una pena de tres años de prisión por “hurto calificado de vehículo automotor dejado en la vía pública” y “resistencia a la autoridad”, y pudo recuperar la libertad ni bien concluyó la audiencia de debate. Pero menos de dos meses después volvió a las andanzas y terminó nuevamente entre rejas.
En aquel primer juicio, Sosa se declaró culpable de los hechos cometidos en horas de la mañana del 11 de julio de 2020, cuando sustrajo una camioneta Ford Ranger que su propietario, Jorge Puchetta, había dejado en marcha en la esquina de Paraguay y Aluminé, en barrio Los Olmos de Villa María, frente a la casa de un compañero de trabajo.
Previo a ser aprehendido, el ladrón se resistió con inusitada violencia cuando la Policía lo interceptó en el cruce de la avenida Los Ceibos y calle Los Olivares, en barrio Talamuchita de Villa Nueva. Además, se le secuestró un cuchillo que había arrojado al verse cercado por los uniformados.
En la víspera, Sosa volvió a declararse culpable, esta vez por el robo del teléfono empuñando un cuchillo, por lo que el juicio se abrevió y tanto el fiscal de Cámara, Francisco Márquez, como el abogado defensor Javier Marcos, coincidieron en solicitar la pena finalmente impuesta por el presidente del tribunal.
