Inseguridad - Testimonios de víctimas de delitos contra la propiedad
Una seguidilla de robos en el barrio San Justo preocupa a los vecinos
Se multiplican los robos en el barrio San Justo. Algunos, en viviendas sin moradores; otros, con los dueños de casa en el lugar; y hasta algunos, a punta de pistola. Los vecinos se organizan para poner freno colectivamente al flagelo de la inseguridadUna joven profesional se despertó como cada día, a eso de las 6 de la mañana, para ir a trabajar. Como siempre, se preparó el café y cuando vio la silla vacía en la que la noche anterior había dejado el bolso, el saco y la chalina que utilizaría para salir a su empleo, supo que algo estaba mal. Enseguida, lo comunicó a los padres que dormían en la habitación de la planta alta y entre todos trataron de reconstruir lo que había pasado. “De alguna forma se treparon y llegaron al techo, para saltar desde ahí al patio. Ya en el patio, usaron la puerta ventana para ingresar a la casa”, dijo Cristina, vecina del barrio San Justo, en cuya vivienda ocurrió el ilícito. “En nuestra casa nunca hay plata, no sé qué buscaban”, precisó. “Creemos que no revolvieron más nada porque los corrió el sonido del despertador. Por eso se llevaron lo que encontraron a mano, que era el bolso que mi hija había dejado preparado para ir al trabajo”, agregó. “Por supuesto que fui a denunciar a la Unidad Judicial, donde nos atendieron muy bien. Quiero destacar la buena disposición de las chicas que trabajan allí”, señaló.
Su preocupación, además de lo traumatizante que resulta ser víctima de un hecho delictivo, es que no fue la única. “Hace 15 días, robaron en la esquina de mi casa. Unos 30 días atrás, entraron a otra vivienda colindante a mi casa y el fin de semana largo, a los vecinos de la esquina. Ahora nos tocó a nosotros”, expresó, relatando que -según sabía hasta ese momento- en un mes habían entrado a robar a cuatro casas en un radio de 100 metros a la redonda de la esquina Remedios de Escalada e Ituzaingó, en el barrio San Justo. Pero después, supo que eran más.
“Nos organizamos en un grupo de WhatsApp para ver qué se puede hacer y allí empecé a leer otros testimonios, de más gente que le pasó lo mismo”, agregó.
El Diario consultó con algunos de los vecinos que contaron lo vivido.
Cintia, otra vecina del mismo barrio, señaló que ellos también fueron víctimas. “El martes 6 de junio a las 19 horas, aproximadamente, entraron a robar a casa, rompieron unos de los ingresos y se llevaron cosas materiales. Por lo que calculamos, estuvieron adentro 40 minutos, suficiente para darnos vuelta todo”, dijo. “Asusta pensar que a otros vecinos les pasó lo mismo en el mismo mes. Misma hora, misma modalidad. La verdad es que todo esto nos encuentra muy movilizados y angustiados”, afirmó.
Adriana, otra de las vecinas que dio su testimonio a El Diario, relató que “el martes 20 de junio regresé a mi casa a las 18 y me encontré con la reja que da al patio violentada. Me robaron algunas cosas, creo que no tuvieron tiempo de llevarse más”.
Y suma un caso más: “Hace pocos días, después de la salida de la escuela, en la esquina de Manuel Ocampo y Pasteur, a punta de pistola le robaron una bicicleta a un alumno” de la institución educativa erigida en el barrio, el Manuel Belgrano.
Estos son algunos de los casos que muestran lo que viven en el San Justo, un sector que, hasta no hace mucho tiempo atrás, gozaba de cierta tranquilidad, la que ahora han perdido.
Todo ha cambiado: “Ya no es más la Villa María tranquila, este era un barrio muy seguro, cerca del centro, que ahora se ha vuelto muy complicado”, agregó Cristina.
Están tratando de afrontar la problemática de la inseguridad de manera colectiva, para que entre todos encuentren soluciones a fin de que el San Justo vuelva a ser ese espacio de contención y buena vecindad que lo caracterizó por años.
Volver a empezar
Los “delitos menores” como les llaman en el sistema de seguridad, que son los que no afectan a la integridad de las personas, terminan convirtiéndose en una pesadilla para quienes son víctimas. Por un lado, saber que extraños revisan tu casa es traumatizante. Por el otro, más allá del valor material de lo que les roben, hay una serie de complicaciones que generan estos casos. Por ejemplo, tramitar la documentación, dar de baja tarjetas en los bancos e invertir fortunas en convertir cada casa en una fortaleza con rejas, más cerraduras, alarmas o cámaras.
Serán considerados delitos menores, pero les modifica la vida a las personas que lo padecen.
También un “cuento del tío”
Otro de los testimonios recabados por El Diario es sobre lo que le ocurrió a una vecina del barrio San Justo, de 92 años, a quien le hicieron “el cuento del tío”, obligándola a entregar los ahorros de toda la vida a un extraño que se hizo pasar como contador de un banco. La “entrega” la hizo en una esquina del barrio, a metros de la casa de la víctima.
“Me acuerdo de que era un día martes del mes de marzo, porque es un día que mi marido tenía que hacerse un tratamiento médico”, dijo la hija de la víctima. “La llamaron al teléfono fijo diciéndole que era yo y que tenía que cambiar los dólares cabeza chica por los de cabeza grande o algo así”, relató.
“Era un cuento del tío de libro. Mi mamá salió a la calle con los dólares que tenía en una cajita y se los entregó en la esquina”, informó.
“Te imaginás esa tarde cuando la fui a ver y ella me contó, la tuve que abrazar para decirle que no había sido yo la que la llamó. Ahí cayó que había sido engañada y se puso muy mal, hasta con culpa”, agregó.
“Yo sé que no vamos a recuperar nada, pero me pregunto si en la Justicia no pueden hacer algo. Nosotros denunciamos, esperamos horas en la Unidad Judicial para que nos atiendan porque no sé si ahora habrá cambiado, pero en marzo había mucha espera. Y la verdad, es que no hicieron nada. ¿Será tan difícil averiguar desde dónde llamaron a un teléfono fijo? ¿O buscar cámaras del sector, aunque ellos se hayan ocultado de las cámaras de los vecinos de la cuadra?”, concluyó.
