El principal imputado del proceso reconoció que se dedicaba al narcomenudeo
Condenas de cuatro y cinco años en una causa por venta de droga
Las penas recayeron en Marcelo Cuello, Esteban Morsila y Silvia Monesterolo, todos vecinos de barrio Botta. Los dos primeros fueron hallados culpables de “comercialización de estupefacientes” y la mujer de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”Dos hombres y una mujer fueron condenados ayer en la Cámara del Crimen de Villa María, en el marco de una causa penal por venta de drogas que se inició en marzo del año pasado y derivó en una serie de allanamientos realizados en barrio Felipe Botta de esta ciudad.
Se trata de Marcelo Martín Cuello (37), Esteban Oscar Morsila (41) y Silvia Soledad Monesterolo (42), quienes fueron detenidos el jueves 21 de abril de 2022 por personal de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) luego de diversos llamados telefónicos al 0800-888-8080, recibidos en el Centro de Denuncias Anónimas del Ministerio Público Fiscal (MPF) de la Provincia de Córdoba.
En principio, la investigación giró en torno a las actividades por presunto narcomenudeo que desarrollaba Cuello en su domicilio de calle La Quiaca, ubicado al frente de un jardín de infantes y a pocas cuadras de una escuela primaria, aunque Morsila también estaba “en la mira”, sospechado de que era el encargado de hacer el “delivery” de la droga, ya que por entonces trabajaba como remisero.
El mismo día que la FPA arrestó a ambos individuos en la casa del primero (estaban juntos), a un par de cuadras de allí fue aprehendida Monesterolo, quien quedó implicada en el proceso porque también solía ser visitada por Morsila, aunque además le secuestraron alrededor de 75 gramos de picadura de marihuana en su poder.
Cuello confesó todo
Durante la audiencia realizada en el quinto piso de los Tribunales locales a través del sistema de videoconferencia, Cuello admitió que vendía pequeñas dosis de cocaína y ensayó una postura exculpatoria diciendo que “fue por necesidad” a raíz de una serie de problemas económicos.
En el allanamiento, los efectivos policiales incautaron 53 envoltorios, con un total de 16 gramos de clorhidrato de cocaína, además de su teléfono celular, en el que se encontraron conversaciones que confirmaban que se dedicaba al narcomenudeo de dicha droga.
Por tal razón, Cuello fue declarado autor penalmente responsable del delito de “comercialización de estupefacientes” y recibió una sanción de cuatro años de prisión efectiva, con declaración de reincidencia, además de tener que pagar una multa de $100.000.
Con respecto a Morsila, el fiscal Francisco Márquez sostuvo que era quien se encargaba de repartir la cocaína que fraccionaba Cuello, en la modalidad conocida como “delivery”, y terminó pidiendo la misma condena por el mismo delito.
Al dictar sentencia, el juez Félix Martínez hizo lugar al requerimiento del acusador público y le impuso al remisero cuatro años de cárcel e idéntica multa económica que para el anterior.
La situación de Monesterolo fue levemente diferente en cuando a la calificación legal del delito, ya que fue declarada culpable de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”. Pero le aplicaron la misma pena: cuatro años de prisión y $100.000 de multa.
Sin embargo, como estaba debiendo 13 meses de una sanción anterior, también por un hecho de narcomenudeo, el fiscal de Cámara solicitó una condena unificada de cinco años, con declaración de reincidencia. Y el presidente del tribunal terminó imponiéndole esa sanción, incluida una multa por el mismo monto que las anteriores.
Posturas diferentes
Además de los ya mencionados Martínez y Márquez, participaron del debate oral los abogados particulares Florencia Vottero y Jorge Bustos y la asesora letrada Ivana Castoldi, quienes ejercieron las defensas de Cuello, Morsila y Monesterolo, respectivamente.
Al expresar sus conclusiones, los tres profesionales disintieron con los pedidos del fiscal.
Vottero planteó la inconstitucionalidad de la escala penal prevista por el artículo 5º de la Ley de Estupefacientes 23.737 (que va de cuatro a 15 años) y solicitó una pena de tres años de prisión efectiva para su cliente, con declaración de reincidencia.
En tanto, Bustos reclamó la absolución del remisero invocando el “beneficio de la duda” (el propio Morsila declaró que era adicto y que le compraba drogas a Cuello, pero negó ser vendedor ni que repartiera cocaína) y, subsidiariamente, que se declarara inconstitucional la escala penal antes descripta y le aplicaran una sanción de tres años de cárcel.
Finalmente, Castoldi solicitó un cambio de calificación legal por entender que su defendida había cometido el delito de “tenencia simple de estupefacientes”. Por lo tanto, pidió que se le impusiera a Monesterolo una condena de un año de prisión, con declaración de reincidencia, pero dejó a criterio del juez el monto de la unificación de pena con la sanción que tenía pendiente de la causa anterior.
Datos personales
Marcelo Cuello nació en Villa María el 6 de septiembre de 1985 y se domicilia en calle La Quiaca al 900, frente al Centro de Promoción Familiar Marcelo “Javier Suppo”. Además de admitir que se dedicaba al narcomenudeo, también dijo que se ganaba la vida trabajando como albañil.
El remisero Esteban Morsila también es nacido en esta ciudad, el 28 de febrero de 1981, y vive en Ramiro Suárez al 2800, mientras que la ama de casa Silvia Monesterolo es oriunda de Córdoba capital (nació el 6 de marzo de 1980) y registra domicilio en la misma calle de barrio Botta.
