Vecinos de Oliva en el banquillo de la Cámara del Crimen de Villa María

Llegaron a Tribunales en libertad y uno quedó preso al concluir el juicio

Marcos Cuello y Gonzalo García fueron juzgados por numerosos hechos delictivos cometidos en aquella ciudad. Al primero le impusieron tres años de prisión en suspenso y a su compañero de causa, la misma pena, pero de cumplimiento efectivo
miércoles, 10 de mayo de 2023 · 08:30

Un plomero y un jornalero oriundos de la ciudad de Oliva fueron juzgados y condenados ayer en los Tribunales villamarienses, con la particularidad que ambos comparecieron en libertad y uno de ellos quedó detenido al concluir la audiencia realizada en la Cámara del Crimen.

Se trata de Gonzalo Javier García (34) y Marcos David Cuello (32), quienes reconocieron su culpabilidad en los numerosos episodios delictivos que se les atribuían, lo que posibilitó que el juicio se realizara bajo la modalidad de trámite abreviado.

García, alias “Gringo” o “Gallego”, llegó al debate oral acusado de nada menos que 17 hechos, entre ellos dos “robos calificados por uso de arma blanca”, “amenazas reiteradas”, “lesiones leves reiteradas”, “resistencia a la autoridad”, “hurtos reiterados” y “robo”, además de otra causa por “amenazas”, “lesiones leves” y “resistencia a la autoridad”.

En tanto, Cuello se sentó en el banquillo de los acusados por siete ilícitos: “amenazas reiteradas”, “lesiones leves reiteradas”, “resistencia a la autoridad” y “encubrimiento” (en este último caso, porque recibió una bicicleta que había sido robada por García, a sabiendas de su procedencia dolosa).

 

La sacó barata

La confesión lisa y llana por parte de ambos convictos les permitió acceder a condenas más bien leves, sobre todo en el caso del primero de ellos, quien zafó de una pena mínima de cinco años de cárcel por los robos con cuchillos.

En su alegato, el fiscal Francisco Márquez consideró que los elementos de prueba reunidos en el expediente no eran lo suficientemente contundentes como para que se le impusiera a García la sanción prevista por el artículo 166 del Código Penal de la Nación, que establece que “se aplicará reclusión o prisión de cinco a 15 años… 2º) si el robo se cometiere con armas”, en alusión a las denominadas “armas blancas”.

Cabe señalar que, previo a las deliberaciones, el acusador público y el abogado defensor de ambos individuos, Manuel Antonio Toledo, habían pactado solicitar en sus conclusiones las condenas finalmente impuestas por la camarista Edith Lezama en el caso de que tanto Cuello como García admitieran su responsabilidad en todos los hechos por los que estaban imputados.

Al dictar sentencia, la jueza impuso las penas requeridas por Márquez y Toledo: tres años de prisión de ejecución condicional (es decir, en suspenso) para Cuello, y la misma sanción, pero de cumplimiento efectivo, para García, al tiempo que ordenó su inmediata detención, que se efectivizó en la misma sala del quinto piso de Tribunales.

Como el plomero olivense ya estuvo tres meses entre rejas a poco de iniciada la causa penal, deberá completar ocho meses para poder solicitar la “libertad condicional”. Por lo tanto, podrá salir de la cárcel alrededor del 10 de octubre próximo.

 

Tercer implicado

En el mismo proceso judicial que se les siguió a García y Cuello estuvo involucrado el albañil Ignacio David De la Fuente (26), también vecino de Oliva, a quien se le atribuía la autoría de varios delitos contra la propiedad, algunos de ellos en causa común con el plomero condenado en la víspera.

Sin embargo, a raíz de un tratamiento que estaba realizando en la Asociación Nazareth por su adicción a las drogas, la Justicia le permitió mantener la libertad con la condición de que continuara recuperándose en el referido centro de salud villamariense.

Posteriormente, “Nacho” De la Fuente solicitó una “probation” (suspensión del juicio a prueba) y evitó tener que compartir el banquillo con García y Cuello.