Cámara del Crimen I - Juicio por abuso sexual

Condenaron a dos gendarmes, pero uno recuperó la libertad

El acusado de violar a la adolescente de 14 años fue condenado a 8 años de prisión. Su cómplice, a un año y nueve meses

Se llevó a cabo ayer, en la Cámara del Crimen de Villa María, el juicio por abuso sexual que tuvo como acusados a dos gendarmes radicados en Villa María.

El juez Félix Martínez, quien presidió la audiencia, dispuso condenar a ambos: en el caso de Omar Ingolotti, a ocho años de prisión, por considerarlo penalmente responsable de abuso sexual con acceso carnal en perjuicio de una adolescente de 14 años; mientras que a Emanuel Miranda le impuso una condena de un año y nueve meses por abuso sexual simple. Como es el tiempo que lleva detenido, se ordenó ayer mismo su libertad.

Los acusados fueron trasladados desde Bouwer -donde hay un pabellón especial para agentes de fuerzas de seguridad- hacia Villa María para participar del juicio en su contra.

 Miranda reconoció su participación en el hecho y, en consecuencia, el fiscal Francisco Márquez y su defensor, Marcelo Martín Silvano, solicitaron la pena que finalmente impuso el juez, lo que le permitió recuperar la libertad. Cabe señalar que llegó acusado por abuso sexual gravemente ultrajante -delito que prevé mayores penas- y en la audiencia se cambió la carátula por una acusación menor: abuso sexual simple.

Para el caso de Ingolotti, sus defensores, Rodrigo Hayas y Martina Roldán, plantearon un  cambio de carátula para que se considerara que el hecho no fue violación, sino estupro, y solicitaron una pena de tres años de prisión para su defendido.

Distinto criterio esgrimió en su alegato el fiscal Márquez, quien  pidió una pena de 12 años de prisión.

Finalmente, el juez lo sentenció a cumplir ocho años.

 

El hecho

El grave hecho por el que se los condenó ocurrió el domingo 7 de febrero de 2021, cuando los acusados, que estaban radicados en Villa María cumpliendo funciones en la sede local de Gendarmería, fueron a buscar a una joven de 14 años radicada en una localidad de la zona, con quien habían contactado a través de redes sociales.

Poco después de las 2 de la madrugada de ese domingo, ambos gendarmes llegaron a esa localidad a bordo de un Chevrolet Onix (dominio AA603OJ), propiedad de Miranda, y subieron a la adolescente al coche.

Los tres viajaron hacia Villa María y se dirigieron a una zona de la costanera cercana al puente Perón, donde tomaron bebidas alcohólicas.

En un determinado momento, la adolescente empezó a sentirse mal, por lo que la llevaron hasta un inmueble ubicado en Jujuy 1445, donde vivía uno de los acusados.

Allí, la menor fue abusada, primero por Ingolotti, quien la accedió carnalmente, y luego por Miranda, quien no llegó a consumar la violación, pero la sometió a prácticas sexuales.

Tras ese horror, Ingolotti la llevó  hasta una zona de la costanera de barrio Palermo, donde la abandonó a su suerte, aunque previamente buscó gente para que trasladaran a la menor a su pueblo, incluso ofreciéndola a los transeúntes a cambio de mantener relaciones sexuales, sin lograr su cometido.

La joven fue dejada allí y luego rescatada por efectivos de Seguridad Ciudadana en las inmediaciones de las avenidas Elpidio González y Salomón Gornitz. Esos inspectores son los primeros en dar intervención a la Justicia, porque la adolescente refirió lo sucedido, y así fue que la trasladaron al Hospital Regional Pasteur, donde le tomaron muestras que incriminaron directamente a Ingolotti en la violación.

En un primer momento, la acusación se agravó por la condición de efectivos de fuerzas de seguridad, pero los abogados impulsaron el cambio de carátula, por lo que llegaron a juicio con una acusación más leve que la inicial.

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