Juicio abreviado - Por hechos de violencia de género
Pena en suspenso y libertad para limpiavidrios callejero
Luciano Soto recibió una condena de un año de prisión de ejecución condicional y pudo salir de la cárcel. Había sido detenido el 5 de marzo de 2022Un joven cordobés fue condenado ayer en la Cámara del Crimen de Villa María por hechos de violencia de género en perjuicio de su expareja, pero pudo recuperar la libertad, ya que se le impuso una sanción equivalente al tiempo que llevaba entre rejas.
Se trata de Luciano Elías Soto (24), quien en el marco de un juicio de trámite abreviado recibió una pena de un año de prisión de ejecución condicional, luego de ser declarado autor penalmente responsable de los delitos de “amenazas”, “lesiones leves calificadas” y “amenazas calificadas”.
A cuatro días de que se cumpla un año del arresto (el 5 de marzo de 2022), la Justicia le dio por cumplida la condena impuesta porque cinco meses antes había pasado un par de semanas entre rejas por hechos de “hurto simple” y “amenazas”, que también fueron juzgados en la víspera.
Sin embargo, con relación a aquel episodio delictivo del 15 de octubre de 2021, ocurrido en Villa Nueva, Soto fue absuelto de culpa y cargo por la camarista Eve Flores, quien presidió la audiencia de debate realizada por videoconferencia.
Además de la magistrada, intervinieron en el juicio el fiscal Francisco Márquez, el asesor letrado Diego Julián y la secretaria Gabriela Sanz.
Previo a las deliberaciones, el acusador público y el defensor oficial habían acordado pedir en sus alegatos la pena finalmente impuesta si Soto confesaba los hechos y se declaraba culpable, tal como ocurrió a poco de que se iniciara el proceso oral.
En la misma sentencia, Flores notificó lo dispuesto al Juzgado con competencia en violencia de género de los Tribunales locales y comunicó a la víctima de los hechos sobre la excarcelación del agresor.
Luciano Soto nació en la ciudad de Córdoba el 10 de abril de 1998 y al momento de los hechos, por los que pasó poco más de un año en la cárcel, se domiciliaba en Villa María, donde trabajaba como limpiavidrios callejero en diferentes semáforos de la ciudad.
Cabe señalar que la condición de convicto primario, sumada a la confesión lisa y llana de los hechos, le permitieron acceder a una condena en suspenso y, con ella, la libertad.
