Inspeccionarán la quinta de Guiñazú donde se aplicaron torturas durante la dictadura

jueves, 16 de marzo de 2023 · 08:30

El Tribunal Oral Federal Nº 2 de Córdoba continuó juzgando ayer a tres exintegrantes del Destacamento de Inteligencia 141 del Ejército por crímenes de lesa humanidad cometidos en 1979 durante la última dictadura cívico-militar y resolvió inspeccionar la quinta de Guiñazú que fue utilizada como centro de detención y tortura.

Los represores, Ernesto “Nabo” Barreiro, Carlos Enrique Villanueva y Carlos Alberto Díaz, condenados en causas anteriores, presenciaron la audiencia por videoconferencia desde sus hogares, ya que están con prisión domiciliaria.

Los tres enfrentan cargos por “privación ilegítima de la libertad agravada”, “imposición de tormentos agravados” e “imposición de tormentos agravados seguidos de muerte”.

Las víctimas fueron José Jaime García Vieyra, Nelvio Teobaldo Cavigliaso (ya fallecido) y su cuñado  Rubén Amadeo “Pocho” Palazzesi, quien murió luego de reiteradas sesiones de tortura y fue carbonizado en el interior de un auto, simulando un falso intento de fuga.

Barreiro tiene otras condenas por crímenes cometidos durante la dictadura y fue uno de los que desató el alzamiento militar “carapintada” en Semana Santa de 1987, durante el Gobierno de Raúl Alfonsín, cuando el 14 de abril se negó a declarar ante la Justicia de Córdoba por delitos de lesa humanidad.

Esta jornada fue el turno de la testimonial ofrecida por García Vieyra, en calidad de testigo y víctima de la dictadura, haciendo en su relato un detalle pormenorizado del momento, el que fue detenido un domingo de agosto de 1979 junto a Palazezzi, en un barrio de la ciudad de Córdoba.

La víctima, un arquitecto jubilado de 78 años, al ver por la pantalla a los acusados, dijo: “Me detuve recién a mirar la cara de estos individuos, que nunca los conocí; me tuvieron secuestrado y quisiera por lo menos saber por qué”.

García Vieyra contó que cuando los agarraron, junto a Palazzesi, les cruzaron dos autos, “un Peugeot y un Taunus”, y uno de los represores les dijo “al fin te vemos y te agarramos Pochito”, haciendo referencia a su amigo.

 

“Compartía la comida con las ratas”

Luego hizo un racconto de sus primeros 10 días de detención y resaltó que lo tenían siempre esposado y con la cabeza encapuchada, a la vez que contó que por las noches “compartía la comida con las ratas”, recordando que pernoctaba en un sótano, que presume podría ser en la quinta de Guiñazú, un barrio en la zona noreste de Córdoba.

“Me tenían colgado de un techo con un gancho y en punta de pie; producto de eso me quedó este hombro salido. Me tenían solo encerrado en un sótano donde había ratas y compartía la comida con las ratas; tenía que correrlas porque me venían a disputar la comida, fue la situación durante varios días. Pero eso era de noche, porque de día me colgaban”, relató.

García Vieyra contó que a él lo golpeaban, pero que nunca lo picanearon como sí lo hacían con Palazzesi, de quien escuchaba sus lamentos, estando en una habitación contigua.