Cámara del Crimen II - Múltiples hechos contra tres acusados

Condenado por intentar matar a un vecino

miércoles, 8 de noviembre de 2023 · 12:41

 

Se llevó a cabo el lunes pasado una audiencia por múltiples delitos atribuidos a tres personas. En la sala estaban presentes los acusados Juan Carlos Gutiérrez - con su abogado Antonio Custo- y María Florencia Araoz -representada por la asesora Ivana Castoldi-. Desde la cárcel, y por videoconferencia, participó Sergio Peralta, representado también por Castoldi. Los dos que estaban en libertad y el detenido escucharon la seguidilla de hechos en su contra ocurridos desde 2010.

El más grave es esos hechos fue el atribuido a Gutiérrez, quien llegó acusado, entre otros ilícitos, como supuesto autor de “homicidio en grado de tentativa”. Caco, tal como se lo apoda, llegó en agosto de 2010 a un bar de su barrio, el Nicolás Avellaneda. Allí comenzó una discusión por celos con otro joven que estaba en el lugar y terminó en la vereda, asestándole varios puntazos en el cuello, que provocaron un profuso sangrado y en el ojo izquierdo. Los parroquianos taparon con una bufanda la herida y lo llevaron al Hospital Pasteur, donde le salvaron la vida.

El abogado defensor de Gutiérrez, Antonio Custo, argumentó que el delito debía encuadrarse en “lesiones graves”, que prevé una pena menor al de “homicidio en grado de tentativa”. Además, Gutiérrez aseguró que simplemente se defendió, que no quiso matar a nadie.

Sin embargo, la jueza que presidió la audiencia, Eve Flores, consideró que el encuadre legal defendido por el fiscal de Cámara, Francisco Márquez, era el correcto y le impuso una pena de seis años.

Desde la misma sala de audiencia fue llevado al penal para iniciar el cumplimiento de su condena.

 

Vulnerabilidad

Los otros dos acusados son pareja desde hace más de 15 años y tienen cinco hijos en común. Manifestaron en la audiencia la situación de extrema vulnerabilidad a la que los llevó la adicción al crack, un tipo de compuesto químico basado en cocaína que genera mayor adicción que el resto de los estupefacientes.

Además, viven en la calle, subsisten de trabajos informales y la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) les quitó la custodia de sus hijos.

Los múltiples hechos que le atribuyeron a Checho y Florencia son, fundamentalmente, hurto, robo y violentas agresiones a las víctimas.

Cabe señalar que, en la audiencia, Peralta confesó ser el autor de todos los delitos por los que llegó acusado y dijo que, desde que está preso, no consume crack. Agregó que espera continuar por esa senda. Fue condenado a tres años de prisión de cumplimiento efectivo.

Por su parte, Araoz admitió su participación en casi todas las acusaciones que pesaban sobre ella; salvo una en la que robaron a un remisero, al que amenazaron con un arma blanca.

La jueza Eve Flores le impuso la condena que pidió tanto el fiscal de Cámara Francisco Márquez como la abogada defensora, Ivana Castoldi, de tres años de prisión de ejecución condicional, absolviéndola del robo calificado.

Castoldi advirtió sobre una situación que excede lo judicial y que no refiere al caso específico de Florencia.

“Nos encontramos como defensores, cada vez con más personas en situación de calle”, lo que dificulta muchas veces poder cumplir con la exigencia de fijar domicilio  que los magistrados solicitan para que los acusados que están en libertad no se sustraigan del proceso judicial que siguen en su contra.

 

Segunda condena por agredir a su ex

La Justicia de Villa María condenó ayer, por segunda vez, a Matías Gustavo Casas, alias Chichito, de 26 años, por delitos de violencia hacia su expareja.

El imputado admitió los hechos (violación de domicilio y desobediencia a la autoridad) y el juez Félix Martínez le impuso una condena de un año de prisión de cumplimiento efectivo. Pero, como “debe” de una condena anterior, la unificaron en tres años de cárcel. Precisamente, la condena anterior fue por agredir a la misma mujer. Fue en 2021, cuando entró a la casa de su ex, a quien zamarreó y amenazó. En esa oportunidad, recibió una pena en suspenso, pero debía cumplir ciertas reglas de conductas. No lo hizo y ahora deberá purgar tres años tras las rejas.

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